Domingo, 08 de Febrero de 2026
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 04 de Julio al 10 de Julio 2014

Lo bueno, lo malo y lo pelón

Lo bueno, lo malo y lo pelón

Víctor Manuel Tovar Glz.



Es necesario y de vital importancia para nuestra ciudad, buscar soluciones que resuelvan el uso adecuado y equitativo de la vía pública para estacionarse, que eviten el uso inadecuado, excesivo e indiscriminado de una parte minoritaria de la población que hacen una ocupación desmedida de los espacios públicos estacionando y hasta abandonando sus vehículos por horas, días y ocasionalmente por meses u ocupando espacios que son de todos por parte de comerciantes informales en detrimento de la mayoría de los habitantes y visitantes del municipio, que intentan conseguir un espacio de estacionamiento para sus vehículos sin conseguirlo, o lo hacen en lugares restringidos para uso de personas con capacidades diferentes, lugares de emergencia, en áreas de carga y descarga, en cocheras, provocando conflictos y trastornos a los avecindados o residentes y entorpeciendo las actividades cotidianas comerciales, escolares, bancarias, de gestión ante oficinas gubernamentales o de turismo.

La instalación de parquímetros es una medida tomada desde el interior de Cabildo, en donde todos los vallenses deseamos que se haya analizado concienzudamente el beneficio que pudiera traer para la ciudad el cobro en los cajones de estacionamiento en el primer cuadro de la ciudad, porque la medida reviste varias aristas; si bien es cierto que moverá la economía del centro de la ciudad, también una mala operación de la política vial afectará otras, la del ciudadano común y principal cliente de esa zona, que se pretende dejar bajo cobro de una cuota el estacionarse en esa zona.

Según el diccionario de la lengua española. “Un parquímetro es un dispositivo ubicado en la vía pública que permite el ordenamiento u medición del estacionamiento en áreas definidas para este uso”. Estos aparatos recolectan el dinero a cambio del derecho de estacionar un automóvil en un lugar público, por un cierto lapso de tiempo. Son utilizados por las autoridades por lo regular para hacer valer políticas de estacionamiento en la calle, que por lo general están relacionadas con el tráfico y las políticas de gestión de movilidad.

Lo bueno: Los parquímetros en opinión del que esto escribe (a riesgo de los recordatorios) son parte necesaria de una estrategia integral de ordenamiento del estacionamiento y el uso en vía pública. El uso de la calle por parte de particulares para estacionar sus autos o para otros fines, debe estar controlado y regulado por el Ayuntamiento, de forma que su uso sea eficiente. Los beneficios son altos. Se prevé que la disponibilidad de espacio aumente y que el estacionamiento ilegal (ambulantes) desaparezca. Se dará prioridad al estacionamiento de vecinos, estableciendo una tarifa a los que no viven en la zona. Cobrar por estacionar no sólo distribuye mejor los lugares disponibles, sino que reduce el tráfico, reduce la emisión de gases de efecto invernadero y propicia el uso de transporte no contaminante amén de que se mejora el transporte público.

Lo malo: Hay una maquina quien sabe dónde, es decir es difícil encontrarla. Personas con dificultades motoras batallan para llegar a una maquina y luego dirigirse a su destino. No hay seguro de riesgo, no obstante que Ud. Paga por ello. Se desconoce por la ciudadanía los convenios del ayuntamiento y la empresa concesionaria. El leonino cobro de multas.

Lo pelón: Los parquímetros significan un jugoso, obscuro y molesto negocio que no soluciona los problemas que deliberadamente y por corruptelas se han dejado crecer; concretamente, la apropiación de la vía pública por los comerciantes informales fijos y semifijos, que existen porque llenan los bolsillos de los funcionarios municipales, puesto que nunca se conocerá a dónde van los recursos recaudados y para qué se utilizan. El punto es un gobierno municipal que sigue sacando dinero de los ciudadano: “o nos friegan con los ambulante, fijos y semifijos que nos roban nuestros espacios o nos joden con los estacionometros”, ya que la autoridad no puede impedir que alguien se apropie de la vía pública.

Hace algunos días en entrevista radiofónica un funcionario del Ayuntamiento, que por cierto su función es cuidar la transparencia en el uso de los recursos del municipio y, que por más señas es Abogado, amargamente se quejaba de que él tiene que pagar su estacionamiento, mientras los informales no aportaban ningún beneficio al erario, y exigía que la empresa que opera los estacionometros retirara inmediatamente de la vía pública a los informales. Una empresa privada no puede ejercer actos de gobierno Sr. Abogado y Ud. Por su profesión lo sabe. Es su jefe Sr. Jurisconsulto, el responsable del desorden vial que existe en nuestra ciudad y el único responsable de que Ud. Pague por estacionarse y otros usen la vía pública arbitrariamente por la que Ud. Paga impuestos y a cambio no la disfrute.

Además la ciudadanía no conoce cuál es el destino de los fondos recaudados por esta medida de vialidad, pues como todo asunto en la actual administración municipal (y en las pasadas) está más negro que la con ciencia de un Diputado. Es precisamente por la ausencia de transparencia por la que corren rumores por doquier. Que si la empresa cocesionaria se avivo y se queda con un 70% de los ingresos provenientes de la medida de marras (lo que sería un verdadero asalto al municipio). Que si le dieron unos centavitos al alcalde para que se perpetre la pillería en mención. Que si el retiro de los vehículos por grúas es negocio de parientes del Munícipe. Que se concesionaron los estacionometros por quince años sin permiso del H. Congreso del Estado.

Estos y otros rumores, que además puede que no estén apegados del todo a la verdad, pero que el ciudadano tiene todo el derecho de sospechar, pues al carecer de información veraz y de primera mano puede pensar por percepciones lo que a su real saber crea conveniente, recuerde Sr. Presidente que el rumor es producto de la falta de transparencia

Sr. Presidente Don Juan José Ortiz en sus manos está dar fin a la rumorología. Solo publique en la escueta página de transparencia de su administración. Por cuánto tiempo concesiono el servicio de estacionometros, a cuánto haciende el porcentaje del ingreso que le toca al Ayuntamiento por concesionar el servicio, cuándo se licito y los detalles de la licitación de los estacionometros, cuándo se licito el servicio de grúas y que empresa lo gano. Pero además informe a sus electores. En que se va Ud. A gastar el dinero, pero dígalo de manera clara y precisa, y no nada más nos diga que es para el DIF, Institución que es todavía más obscura que el resto de la administración.

Sr. Presidente, como los recursos provienen del uso de la vía pública, antes de cobrar devuelva al ciudadano sus calles, sus aceras y sus plazas, recuerde que la medida no debe de tener un fin recaudatorio, si no el de poner orden a la vialidad. Copie la actuación de su amigo el presidente municipal de la capital, que licito públicamente el servicio, ordeno la vialidad del primer cuadro de la ciudad capital y los ingresos provenientes de la concesión que ascendieron a unos $90,000,000, se invertirán en banquetas, bacheo y pavimentación.

Porque la medida tiene sus cosa buenas que por corrupción se transforman en nocivas para la sociedad, sus cosas malas que se exacerban por la opacidad y lo pelón, que mejor ahí la dejamos.

 


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