Simón Vargas Aguilar
“Productividad es hacer más con lo mismo o lo mismo con menos. Sencillamente ser productivo es hacerlo mejor. En México no lo estamos haciendo mejor”, señaló el Centro de Investigación para el Desarrollo A.C, CIDAC a través del índice Hacerlo Mejor.
Este think tank presidido por Luis Rubio y dirigido por Verónica Baz, concluyó que mientras México no fuera capaz de aumentar su productividad, sería imposible resolver los problemas de pobreza e inseguridad.
Y es que este estudio reveló, que en 20 años la productividad en México aumentó solamente 2.1%, en contraste con países como Corea del Sur en donde creció 82.8% o Irlanda donde aumentó 64.2%. Situación que afecta directamente la economía del país, como lo refleja el siguiente dato, un mexicano produce en promedio 344 mil 916 pesos al año y un trabajador en Irlanda produce 1.7 millones de pesos al año.
Situación que fue reconocida por el gobierno federal en voz del Secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, quien al participar este martes en la Tercera Reunión de la Red Parlamentaria Global de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), expuso que en México la tasa de crecimiento de la productividad promedio en los últimos 30 años es negativa, y que el promedio de crecimiento de la productividad es de menos 0.7% al año.
“Así que el reto del crecimiento es el reto de la productividad, elevar nuestra productividad y hacerla accesible a todas las regiones, a todas las industrias y sectores de la economía, esto es democratizar la productividad”, agregó.
Son varios los motivos por los cuales la productividad de un país se ve estancada. El principal obstáculo es el gobierno y su sistema burocrático que ralentiza la producción de una empresa, por la tramitología y la pérdida de tiempo que esto representa, así como la falta de estímulos fiscales que promuevan efectivamente la inversión privada.
Es por ello que una de las medidas que adoptó el gobierno de Enrique Peña Nieto con el fin de impulsar la inversión y el crecimiento económico, fue la reforma hacendaria con la cual se redujeron los 82 incentivos fiscales que existían hasta 2013, con el objetivo de eliminar tratamientos preferenciales, generar mayor recaudación e impulsar la economía con el gasto. Sin embargo, Ethos Laboratorio de Políticas Públicas -otro think tank mexicano- aseguró que esta medida no se ha traducido en un impulso al crecimiento económico. “Si bien la reducción de los incentivos se ha revelado en más ingresos, estos no han impactado en la economía por la falta de un gasto más eficiente”, dijo José Luis Chicoma, su director general.
Hasta la fecha no se han dejado sentir en la economía los efectos multiplicadores de un mayor gasto público. Por el contrario, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) anunció el mes pasado un ajuste en su expectativa de crecimiento para este año -la meta se redujo de 3.9 a 2.7% del PIB-. Fue aún más castigada por el Banco Mundial, que la estimó en 2.3 por ciento.
Otra de las razones de la falta de avances en la productividad, es la necesidad de mano de obra calificada; resultado de una educación deficiente que no brinda las herramientas necesarias que las personas requieren para ingresar al mercado laboral, dando como resultado que las empresas inviertan grandes cantidades en capacitar a su personal y que una gran parte de la población trabaje en la informalidad.
En este sentido, el economista en jefe del Banco Mundial para América Latina, Luis Felipe López Calva, aseguró durante su ponencia en el seminario El futuro de México: En la búsqueda de un nuevo equilibrio democrático”, que uno de los dos grandes desafíos del país es la educación, clave para incrementar su productividad y combatir la desigualdad.
“Si bien en la región de América Latina prevalece la desigualdad, en México la situación se agudiza más, de no revertir esta tendencia, en unos 70 años el país podría ocupar el primer lugar con este problema”, advirtió López Calva.
El incrementar la productividad es una responsabilidad compartida entre la iniciativa privada, la sociedad y el gobierno, y según el estudio de CIDAC una de las principales herramientas para lograrlo es la innovación.
El subsecretario de Industria y Comercio de la Secretaría de Economía (SE), Rogelio Garza Garza aseguró que solo el 12% de las empresas en el país destinan parte de su presupuesto a la innovación. “Es un área que sigue viéndose como un gasto cuando en realidad se trata de una inversión”, dijo.
La innovación en los programas educativos podría ser una de las estrategias clave para mejorar la productividad en el país, preparar a los jóvenes con el talento y las herramientas que en realidad requiere la industria, evitando así el desempleo y la informalidad laboral.
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