Héctor de Luna Espinosa
Hoy quiero hablar sobre la vida de Moisés, un líder cuyo viaje estuvo marcado por la fe, el liderazgo y la liberación del pueblo de Israel. La historia de Moisés comienza en un momento de opresión para los israelitas en Egipto. Nacido durante un tiempo en el que los varones hebreos eran condenados a muerte, Moisés fue colocado en un cesto y depositado en el río Nilo por su madre para salvarlo de la matanza. Fue encontrado y criado por la hija del faraón. A pesar de haber crecido como príncipe egipcio, Moisés se identificó con su pueblo hebreo, y un acto impulsivo lo llevó a matar a un egipcio que maltrataba a un hebreo, obligándolo a huir a la tierra de Madián.
En Madián, Moisés se convirtió en pastor y ahí tuvo un encuentro con Dios en la zarza ardiente. Dios lo llamó para liberar al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. A pesar de sus dudas y desconfianza, Moisés aceptó su llamado y se convirtió en el líder que guiaría a su pueblo hacia la libertad. El relato de Moisés está lleno de desafíos y milagros. Aunque al principio Moisés no confiaba en su capacidad, Dios le dio poder para realizar señales y maravillas, como la división del mar Rojo y la entrega de los Diez Mandamientos en el monte Sinaí.
A lo largo de 40 años, Moisés guió al pueblo de Israel en su viaje por el desierto hacia la tierra prometida. Sin embargo, debido a un incidente de desobediencia, no pudo entrar en la tierra prometida, dejando el liderazgo en manos de Josué. La vida de Moisés es un testimonio de liderazgo, fe y obediencia a Dios. Su legado perdura como un símbolo de liberación, la entrega de la ley y la relación directa con Dios. A pesar de sus propias limitaciones, Moisés cumplió su papel en la historia redentora del pueblo de Israel.
Jesús se parece a Moisés en varios aspectos. Tanto Moisés como Jesús mediaron un pacto entre Dios y los hombres: Moisés el antiguo pacto y Jesús el nuevo. Ambos nacieron en tiempos peligrosos y escaparon por muy poco de un rey que intentaba asesinar a los bebés. Moisés era hijo adoptivo de un rey, mientras que Jesús es el Hijo del Altísimo. Además, Moisés pasó 40 años como pastor, y Jesús es conocido como el Buen Pastor.
Tanto Moisés como Jesús eran conocidos por su mansedumbre y ambos sacaron al pueblo de Dios del cautiverio con gran poder. Moisés liberó a los israelitas de la esclavitud física en Egipto, mientras que Jesús, con un poder aún mayor, liberó a los escogidos de Dios de la esclavitud espiritual y del pecado. Moisés se presentó ante el faraón y dijo: "Deja ir a mi pueblo", mientras que Jesús vino a pregonar libertad a los cautivos y a poner en libertad a los oprimidos.
Otra similitud entre Moisés y Jesús es que ambos realizaron milagros. Varios de los milagros de Moisés se asemejan a los de Jesús, especialmente la provisión del maná en el desierto, que es comparable a la alimentación de los 5,000 realizada por Jesús. Además, Moisés mantenía conversaciones íntimas con Dios, quien hablaba con él cara a cara, como un hombre habla con su amigo. Jesús también tenía una relación especial con Dios y afirmó: "Nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre conoce alguno sino el Hijo".
Cuando Moisés estuvo en presencia de Dios, su rostro resplandeció con una gloria celestial y tuvo que cubrirse con un velo. Esto nos recuerda la transfiguración de Jesús, cuando su rostro resplandeció como el sol. Estos momentos revelan la cercanía espiritual y la conexión divina que ambos compartieron con Dios.
Una parte fundamental del papel de Moisés fue su constante intercesión por el pueblo de Israel. Cuando los israelitas pecaban, Moisés estaba siempre dispuesto a pedir a Dios perdón por ellos. Después del episodio del becerro de oro al pie del monte Sinaí, Moisés intercedió dos veces por el pueblo. Aunque la intercesión de Moisés era temporal, la de Jesús es eterna. Primera de Juan 2:1 dice: "Si alguno hubiera pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo". Jesús ahora intercede constantemente por nosotros ante Dios, lo que marca una diferencia significativa en la naturaleza de ambos mediadores.
Moisés no solo intercedió por el pueblo de Dios, sino que, al igual que Jesús, estuvo dispuesto a morir por él. En Éxodo 32:32, Moisés ofreció su vida a cambio de los pecadores, reflejando el amor sacrificial que más tarde Jesús manifestaría cuando dio su vida por la humanidad. Como dijo Jesús: "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos".
Moisés y Jesús también compartieron el dolor del rechazo por parte de su propio pueblo. Moisés dirigió a un pueblo rebelde que en numerosas ocasiones puso a prueba a Dios y se rebeló contra su liderazgo. De manera similar, Jesús fue enviado a un pueblo que no lo recibió. Juan 1:11 dice: "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron". Al igual que Moisés, Jesús fue deshonrado, rechazado y finalmente crucificado por aquellos a quienes vino a salvar.
La vida de Moisés y su papel en la historia del pueblo de Israel son un reflejo del plan redentor que Dios tenía para su pueblo. Moisés preparó el camino para el entendimiento del sacrificio y la obediencia a Dios, mientras que Jesús completó ese plan a través de su sacrificio en la cruz. Ambos líderes dejaron un legado que continúa inspirando a generaciones. Moisés liberó al pueblo de Israel de la esclavitud física, mientras que Jesús liberó a la humanidad de la esclavitud espiritual, demostrando que la verdadera redención solo puede encontrarse en Dios.
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