Jueves, 04 de Marzo de 2021
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 20 de Febrero al 26 de Febrero de 2021

El refugio de los desamparados

El refugio de los desamparados

Juan de Dios Hernández



Muchas personas esperan ahí, a sus familiares internados por alguna enfermedad

Fue el 2 de abril de 1994 cuando se logró construir el primer edificio del actual Hospital General de Ciudad Valles, pues el que operaba en la ciudad era de madera y exclusivo para el personal que trabajaba en la Junta de Caminos, que se encontraba en donde está ahora el Asilo de Ancianos "San Martín de Porres", sobre el bulevar México-Laredo, aunque cuando se necesitaba sí apoyaba a la gente con atención médica.

Este centro hospitalario fue creciendo conforme pasaban los años, de hecho, hay una placa que indica que la inversión fue de 45 millones de pesos, para darle más capacidad y mejor atención al usuario; ahora tiene una cobertura para 177 mil personas de la Huasteca Potosina.

El 26 de noviembre de 1994 el Secretario de Salud en ese momento, Jesús Kumate Rodríguez, vendría a inaugurar el hospital con 90 camas, cuyo costo fue de 50 millones de pesos. El primer director de este nuevo nosocomio fue el doctor Fernando Toranzo Fernández, sin embargo, no se consideraron espacios para que la gente pudiera quedarse a esperar a sus familiares internados.

María Isabel Yépez, quien tiene de 55 años de edad, comenta que tiene varios meses en el refugio temporal que está ubicado afuera del Hospital General de Ciudad Valles, porque su esposo, originario del Barrio de Santa Anita, será operado del corazón, pero no se puede mover del lugar, ya que tiene que estar en chequeo constante y creó un hogar temporal en el lugar.

LA ADAPTACIÓN
"El primer día, recuerdo bien, era muy frío y tuve que dormir en la banqueta, no había de otra más que dormir aquí, sólo con algunos periódicos y cartones que conseguí, es muy difícil estar en esta situación, entonces me di cuenta que existe un lugar aquí enfrente que funciona como albergue, aunque es un terreno baldío habitado por mucha gente, me aceptaron en el lugar, aquí instale mi casa, fui a buscar cartones, palos y plástico, y aquí me quedé permanentemente", relata.

LA VIDA EN EL REFUGIO
"Empezamos desde muy temprano a buscar la forma de conseguir dinero para traer al refugio, como no tenemos luz, ni agua, aprovechamos los primeros rayos de luz para activarnos, primero buscamos agua para cumplir las necesidades, cuando pasa una pipa pues les compramos agua o si no nos vamos a los baños públicos, de ahí buscamos alimento, pero como somos muchos, pues adaptaron una cocina, algunos se van a buscar palos, las mujeres hacemos la comida. Lo difícil son los niños pequeños que no pueden comer nuestra comida, pero ahí vemos cómo le hacemos. Nos han robado nuestras cosas y tenemos que poner guardia para vigilar que no nos hagan eso", añade.

LA NECESIDAD
"Aquí en este campamento hay mucha necesidad, muchas cosas que no se pueden conseguir en el monte, como la comida, ropa, agua, medicamentos, pañales, cobijas etcétera. Así que tuve que buscar la manera de sacar dinero para contribuir con mi grupo, yo no sabía de trabajos de bisutería, pero lo aprendí por necesidad, empiezo el armado de collares y pulseras para después irme a los lugares de la zona centro o me pongo más en una pizzería para juntar algo de dinero y comprar comida", menciona.

EL ABANDONO
"Nos sentimos abandonados por el gobierno, ya que no voltea a vernos, esta comunidad que se formó por la necesidad de estar aquí esperando a nuestra familia que está adentro del nosocomio, sólo somos requeridos por la gente que anda en campaña, algunos de mis compañeros nos dicen que si les dan cobijas y se toman la foto, y luego se van, ya no los vuelven a ver, pero la mayoría es para un fin político", lamenta.

LA AYUDA
"Sólo queremos que alguien nos voltee ver, yo no voy estar mucho tiempo aquí, sólo en lo que mi esposo ya no necesite estas consultas, aunque serán muchos meses para que pase eso y vamos a dejar el lugar para que alguien como yo lo pueda ocupar; pero por ahora lo que más necesitamos es comida, ya que somos muchos y llegan más personas, unas se quedan meses, otros unas semanas, otros unos días, pero en lo que pasa eso y este refugio funge como su hogar, tenemos esta necesidad y con lo que vendo a veces no alcanza, es urgente que nos ayuden con productos de la canasta básica, si no la situación es más complicada de lo que ya está, y son bienvenidos aquí en el refugio temporal", expresa finalmente.

 


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