Originario de Colima pero avecinado en Ciudad Valles desde hace varios años, Rosendo Rivera Carrillo está convertido en el constructor de sonrisas más importante de la Huasteca Potosina, y es que a través de su trabajo como payaso ha hecho de “Zezé”, el personaje más icónico del difícil arte de hacer felices a los demás.
Fue en Apatzingán Michoacán donde Rosendo vivió la mayor parte de su infancia, cuenta que su mamá la Sra. María Elena Carrillo se encargó de sacar adelante a una numerosa familia conformada por 5 hijos (Miguel, Rodolfo, Alejandra, Jacinto y Rosendo), etapa con carencias económicas muy marcadas pero de una gran convivencia y juegos, lo que quizá empezó a generar en él su vocación por hacer reír, “mi mamá fue muy luchona, lo mismo trabajaba en el corte de limón que le ayudaba a un tío como ayudante de albañil, hacia lo necesario por sus 5 hijos y eso se lo agradeceremos siempre”, abundó Zezé.
Ante la difícil situación económica que experimentaba la familia, tomaron la decisión de emigrar a otro sitio en busca de mejores expectativas, y por azares del destino llegaron a Ciudad Valles, lugar en donde Rosendo empezaría a definir su trayectoria de hacedor de sonrisas, “mi hermano Jacinto y yo siempre tuvimos la inquietud desde niños de ser payasos, y fue una vez que íbamos en camión que se subió una pareja de payasitos y fue precisamente el verlos actuar y divertir a los pasajeros lo que nos motivó a buscar la manera de ser como ellos”, comentó Zezé.
A partir de ese día, los dos hermanos empezaron a ensayar un “sketch” que enriquecían recitando poesía y cantando, se dieron cuenta que a la gente le gustaba mucho y eso los impulsó a seguir adelante en su incipiente carrera de artistas, “no sabíamos muchas cosas de ser payasos, nosotros mismos nos maquillábamos y lo hacíamos bastante mal, pero no nos importaba porque lo que nos interesaba era hacer reír a la gente y llevar un poco de dinero a la casa”. Expresó con nostalgia Zezé.
El interés por mejorar los hizo acercarse a un payaso más experimentado de nombre “Peluchín” convirtiéndose en sus asistentes y tratando se asimilar la mayor cantidad de conocimientos posibles, “mi hermano tenía en ese entonces 11 años y yo 9, y le cargábamos la maleta al payaso, nos llevaba a las fiestas y colaborábamos con él en las dinámicas con los niños, así fueron nuestros primeros años dentro de este negocio”, refirió.
Rosendo adoptó en sus inicios el nombre de “Techis”, un mote que tenía desde su infancia y así trabajaría durante varios años, hasta que en una ocasión fue invitado por la Producción de Televalles Canal 8 para conducir un programa infantil con la condición de que tenía que llamarse “Zezé”, programa con el cual alcanzaría una gran popularidad en los municipios de la región, “me hicieron un casting y afortunadamente lo pasé, ahí haría mancuerna con un payaso de Tampico, Tamaulipas, y de inmediato hubo buena aceptación del público para el programa”, apuntó.
Durante poco más de un año animando el programa, Zezé desplegó talento con sketches, chistes y parodias lo que le hizo ganarse el cariño del público infantil que lo veía a través de la televisión, “cuando terminé mi contrato con la televisora quise regresar a mi nombre original de Techis, pero todos me conocían por Zezé y decidí que así debería continuar”, comentó.
Convertido en el referente de festivales infantiles de toda la región huasteca, Zezé ha enriquecido día a día su espectáculo asistiendo a congresos y cursos relacionados con el arte de hacer reír, está convencido de que como en cualquier trabajo la capacitación es fundamental para seguir vigente entre el público, “de repente es triste ver a compañeros que no invierten en su imagen ni cambian su show, pasa el tiempo y cuentan los mismos chistes o realizan las dinámicas de siempre, la gente que paga por nuestros servicios merecen un respeto”, enfatizó.
Encabezando actualmente un grupo denominado de “risoterapia” mediante el cual se instruye a nuevos valores dentro del oficio de ser payaso para llevar un rato agradable a niños que se encuentran enfermos o incluso con padecimientos que los ha condenado a morir, “estar con una persona en etapa terminal es muy difícil, y nuestro papel es dibujar una sonrisa en sus labios y hacerle la vida un poco más llevadera”, expresó Zezé.
Zezé aporta sus conocimientos a la “sangre nueva” de la comicidad en la región huasteca, menciona que ser payasito le ha regalado las satisfacciones más importantes de su vida y le ha dado la oportunidad de dar el sustento a su familia, su esposa y su hijo de 4 años.
Zezé aparece en escenarios de toda la región, lo mismo ameniza ferias que se encarga de la diversión en cumpleaños, su misión en la vida la tiene bien marcada y es la de llevar diversión a través de su arte a la gente, “para mi ser payasito es un orgullo y es el sueño que siempre tuve de niño, afortunadamente hoy puedo disfrutar de lo que hago y no lo cambiaría por nada, estoy seguro que Dios me dio este don para hacer felices a las personas, y si él me da licencia, moriré siendo payaso”, finalizó Zezé.
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