Rodolfo del Ángel del Ángel
Nuestra alma ansiosa desespera, nuestros pensamientos se llenan de inquietud. La noche se apodera de la más íntima ciudadela del alma. ¿Qué podemos esperar cuando la hora siguiente, es sólo presagio de dolor y soledad?
¿Acaso no vivimos en la paradoja irresuelta y absurda de la existencia aguardando sólo el día de nuestra muerte? Cuántas lágrimas nos aguardan en ese trayecto, en esa vía dolorosa que llamamos vida.
La alegría es pasajera y cuando el dolor se instala, parece no haber poder en este mundo que lo mitigue. ¿Dónde está el secreto de la paz? ¿Dónde el sitio de nuestra seguridad? La vida sería más llevadera si la certeza nos acompañara. El dolor sería más tolerable si fuera parte de un sentido, de un porqué que nos trascienda.
La vida parece ser una constante interrogación, una búsqueda. ¿Hay respuestas? ¿Hay un destino seguro que nos aguarde?
La respuesta está más allá de nosotros mismos, más allá del momento y las circunstancias presentes. La vida es devenir, caminar, ir en cierta dirección. Hay que mirar no sólo hacia adelante tratando de descifrar el misterio de la existencia que nos interroga a cada paso ¿quién eres?, ¿Cuál es tu destino? Es necesario mirar hacia arriba, a lo que nos trasciende, más bien a quien nos trasciende. Aquel que es el origen de todas las cosas.
Recientemente conversaba con un hombre envuelto en asuntos de investigación, y con honda emoción me compartía que él había encontrado a Dios a través de la ciencia. La estructura molecular de todos los seres vivos es semejante. Las cadenas básicas de carbono y aminoácidos están presente tanto en una árbol como en un ser humano, sin embargo, las personas sin duda alguna son muy diferentes a los demás seres vivos. Piensan, tratan de explicarse los fenómenos de la naturaleza y somos los únicos seres de la creación que buscan darle un sentido al dolor ¿Cómo podemos explicar por un lado todo aquello que nos identifica con los demás seres vivos, pero a la vez la gran diferencia que nos distingue de ellos? ¿Qué es lo que nos da la humanidad? o más bien, quién. A partir de estos hallazgos y reflexiones es que llegué a la conclusión de que el ser humano sólo puede ser explicado a partir de algo o alguien que lo trasciende. Para mí ese alguien es Dios. Me quedé sorprendido por semejantes reflexiones. Ciertamente Dios está allí, origen, sustento y destino de todas las cosas. La Biblia va más allá y me dice que él es un Dios personal y amoroso. Él tiene un interés especial en nosotros sus criaturas, a tal punto que el mismo se humanó para venir a nuestro encuentro y mostrarnos ese amor de manera concreta. Dios es amor, amor que se revela en Cristo, que se da en Cristo, no para glorificar el sufrimiento a través del cual él nos rescató, sino para mostrarnos que el dolor no es la palabra definitiva en la existencia humana, sino sólo un paso hacia la trascendencia, hacia la glorificación. En él nos movemos, existimos y somos y cada paso de nuestro caminar por el mundo nos aproxima hacia él. Entonces la vida tiene un sentido y puedo decir a mi alma atribulada: Descansa firmemente en él, que él es tu seguridad y tu paz.
emsavalles© 2006 - 2026 Todos los derechos reservados. Queda prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos sin previa autorización.
Emsavalles Publicidad, Escontría, 216-A, Zona Centro, Ciudad Valles, S.L.P. Tel:481-382-33-27 y 481-381-72-86. emsavalles@hotmail.com. contabilidad@emsavalles.com
No. de Certificado de Reserva Otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2021-071615041800-203