Sábado, 28 de Noviembre de 2020
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Semana del 24 de Abril al 30 de Abril de 2020

Manos que restauran el arte; terapia artística sumida en el silencio

Manos que restauran el arte; terapia artística sumida en el silencio

Mariel Sánchez



El restaurador con 30 años de experiencia, Eduardo Gazca Arias, reseñó su trabajo como el primor de darle vida a una imagen que inspire fe y esperanza

La restauración de arte sacro es un oficio que requiere gusto, dedicación, paciencia y preparación, porque no se trabaja con imágenes o esculturas, sino con la fe, emociones y evocaciones de las personas, hay que ver los detalles para aplicar la pintura con los matices que le darán armonía a la obra, pero también que reviven edificios enteros.

Con 30 años de experiencia como restaurador, Eduardo Gazca Arias, dice que su trabajo no es sólo pintar una pieza o un santo de cerámica, sino en darle vida a una imagen que inspire fe, esperanza, orgullo, hasta tristeza, llevando consigo muchos recuerdos.

Sus manos encallecidas tamborilean la mesa, acostumbradas a los materiales, ataviado con una gorra que le acomoda a trabajar en las alturas, cerca de Dios, en los espacios cerrados y espirituales; son las de Don Eduardo. Desde adolescente tuvo la inquietud de la restauración de imágenes religiosas, heredado de la misma pasión que insulfaba debido a su padre, Pascual Gazca Hinori.

"Mi papá tiene 68 años de vida, tiene más de 50 años trabajando como restaurador, empezó a trabajar en un taller de marcos monumentales en la Ciudad de México, hace más de medio siglo, cuando todavía se hacían de madera y allí aprendió a dorarlos, después aprendió a tallar", relata al evocar sus recuerdos.

Explicó que su padre, después de haber aprendido las bases de la restauración, comenzó a trabajar a una empresa denominada Sala Chopin, donde se dedicaban a la fabricación de pianos.

"El los barnizaba y les daba el dorado necesario, cuando yo aún era pequeño, mi padre nos trajo a vivir a SLP donde la familia radica hasta hoy; somos cinco hermanos, pero trabajando como restauradores solamente somos un hermano y yo, somos potosinos por adopción", dijo orgulloso.

Mencionó que tras su llegada, don Pascual Gazca comenzó a trabajar en el Museo Regional Potosino, haciendo pequeños trabajos, que poco a poco se hicieron constantes.

EL APRENDIZAJE DEL OFICIO
En aquel taller ubicado hace más de 50 años en la Ciudad de México, don Eduardo observaba las obras fragmentadas, las que destruidas en los templos, su padre acudía a valorar sus daños.

Así, habiendo crecido entre las figuras religiosas del taller que tenía su padre, aprendió a valorar cada escultura que pasaba frente a él, por lo que se convirtió en su motivación personal para hacer de la restauración de las obras de arte, su vida.

Yeso, resina, lacas, polvos europeos para base de pintura, entre otros materiales son los que utiliza para crear un dedo, una mano, la cara o alguna otra parte del cuerpo o base de las esculturas.

Lo que sabe, en gran parte se lo debe a su padre, posteriormente fue conociendo y descubriendo diversos materiales, con lo que a través del paso de los años, ha perfeccionado su trabajo, posicionándolo como uno de los más destacados expertos en el país.

"Tengo 30 años de ejercer este oficio, pero no solamente restauramos los edificios, también el arte de monumentos, cantera, aplicamos la hoja de oro, etcétera".

LA LABOR
Don Eduardo explicó que su trabajo consiste en la reposición de faltantes, hechura de piezas, aplicación de la hoja de oro en superficies variadas, como puede ser madera, cantera, yeso, también el decorado, como la pintura de las bóvedas, paredes y más.

Pero no solamente se abocan a trabajos en territorio potosino, sino en otros estados, como en Aguascalientes, donde restauraron el marco de La Virgen de Guadalupe, pero también en Tamaulipas, Ciudad de México, entre otros.

"Aquí también hemos restaurado obras, pero es muy difícil, porque ya no hay inversión como antes, las Iglesias, por ejemplo, dependen regularmente de los patronatos para poder llevar a cabo las obras, y también dependemos de los permisos de las instituciones", agregó.

En lo que respecta a San Luis Potosí, los trabajos han sido encargados a su padre Pascual Gazca Hinori o a su hermano Víctor Gazca Arias, la dedicación y reconocimiento a su arte personal, les ha ofrecido la oportunidad de restaurar la iglesia de San Francisco, El Carmen, San Agustín, San Miguelito, Tequisquiapan, etcétera.

Alrededor del 90 por ciento de las iglesias de la zona metropolitana, han sido restauradas por el taller de su familia, aunque también han realizado trabajos inigualables en edificios eclesiásticos en municipios como Matehuala, Ciudad Valles, Ciudad Fernández, Rioverde, y Armadillo de los Infantes.

Señaló que dependiendo del tamaño de la obra, será el número de personal que emplean en los trabajos, que van, desde una sola persona, hasta dos, o incluso una cuadrilla, lo mismo ocurre en el costo por los trabajos realizados.

"La última iglesia en la que estuvimos trabajando fue en la Catedral de Aguascalientes, restauramos el marco de la Virgen de Guadalupe y la Virgen de Aguascalientes".

SAN LUIS POTOSÍ
Don Eduardo consideró que en el caso de la zona metropolitana de la entidad potosina, la mayoría de los monumentos y estatuas, esculturas, fuentes están abandonadas y en franco proceso de deterioro: las de La Alameda, El Jardín Colón, San Francisco.

"Las de la Plaza del Carmen requiere de limpieza, reposición de faltantes, les han robado las placas de bronce, están incompletas, todo lo que es el exterior, está muy dañado y con las marchas que ha habido, con mayor razón, están pintarrajeadas y esa es la imagen que el estado proyecta hacia afuera, al turismo", dijo.

Explicó que el daño a la cantera que inunda el Centro Histórico de San Luis Potosí, es muy grande.

"Casi todo San Luis Potosí es de cantera, entonces, los daños causados afectan los monumentos, pues la pintura no es el elemento ideal para restaurarlos, se tiene que pulir, lo que rebaja los bloques de este material, que poco a poco van adelgazando hasta quebrarse".

Sin embargo, argumentó que el daño más grave, es el causado por elementos naturales, como el agua, la contaminación, las heces de las palomas que contienen sustancias que componen ácidos, lo que acaba con la piedra representativa de esta región "el guano de las palomas es nefasto, carcome la cantera, estas aves son una plaga para todas las ciudades", asintió.

Sobre ello, ejemplificó Italia, donde se tiene prohibido dar de comer a las palomas a fin de ahuyentarlas de sus monumentos que tienen una conservación impecable gracias a estas medidas.

LAS SATISFACCIONES
El restaurador, dijo orgulloso que uno de sus más grandes trabajos, es la Parroquia de San Diego, en Aguascalientes, donde se produjo la restauración total del camarín, también de la Virgen de la Parroquia donde se ocuparon alrededor de 20 personas para llevar a cabo las acciones necesarias.

Para ello, fue necesario movilizar a una cuadrilla, así como equipo de apoyo, como andamios, reparadores, bombas para sellar las paredes, debido a la infinidad de grietas que había, lo que nos llevó un año entero, el resultado fue magnífico, lo que agradeció el Arzobispo de aquella entidad durante una misa celebrada en el lugar.

Finalmente, Eduardo Gazca Arias, mencionó que la restauración del arte no se trata de arreglar imágenes o edificios, sino de restaurarlos para conservar recuerdos, sentimientos y los momentos terrenales, cristiandad.

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