Víctor Manuel Tovar Glz.
Cuando muera espero ir al cielo para averiguar cuatro cosas:
¿En qué consiste la humildad de los franciscanos?
¿La obediencia de los jesuitas?
¿Qué es el Opus Dei?
¿Y qué hacen los legionarios de Cristo?
Juan XXIII
Si el hoy San Juan XXIII viviera sin duda agregaría una quinta pregunta al ser supremo; ¿Por qué ca-nonizarón a un protector de pederastas, protector de asaltantes del banco del Vaticano (que es un nombre común dado al Instituto per le Opere di Religione (IOR) o el Instituto para las Obras Religiosas), éste es el banco central de la Iglesia Católica cuya cede central está situada en la Ciudad del Vaticano. Es gestionado por un Chief Executive Officer (CEO) profesional que a su vez cae bajo la cobertura directa de un comité de cardenales, y en última instancia al Papa (o al Camerlengo cardinal durante un interregnum). Es la única institución financiera papal no supervisada por la prefectura para los asuntos económicos de la Santa Sede. El banco del Vaticano estuvo implicado en un escándalo político y financiero importante en los años 80, referente al derrumbamiento en 1982 de $3.5 mil millones de US dólares de Banco Ambrosiano, del cual era un accionista importante (Juan Pablo II accedió a la silla de San Pedro desde el 16 de octubre de 1978 por lo cual no puede disculparse de responsabilidad).
Por otra parte el entonces vocero de la Santa Cede Joaquín Navarro-Valls, comentó que Juan Pablo II fue informado de las pesquisas hechas por la Congregación para la Doctrina de la Fe contra el fundador de los Legionarios de Cristo, el mexicano para deshonra nuestra Marcial Maciel, en contra de las Arquidiócesis de Boston y los ángeles ambas en los Estados Unidos De Norte América, por la protección que se brindó a religiosos pederastas que en vez de denunciarlos a la autoridad Civil y enjuiciarlos conforme al derecho Canónigo, solo se les cambiaba de parroquia donde volvían a las andadas en prejuicio de cientos de niños cuyos casos tienen documentadas las cortes de los estados antes mencionados.
En el caso de los millonarios perdón los legionarios de cristo, cada que los valientes que fueron ultrajados por el propio Maciel u otros miembros distinguidos de su camarilla criminal, hacían denuncias ante la santa Cede, antes de que comenzaran los procesos canónigos, El “padre Maciel” llegaba a Roma a depositar en el Banco Vaticano importantes sumas de dinero, con lo cual eran expiados sus pecados. Igual suerte corrían las denuncias ante las autoridades judiciales de nuestro país, las cuales ante una buena emba-rrada de dinero que es lo que le sobraba a Maciel los expedientes nunca progresaban. En cuanto a las denuncias en contra de las Arquidiócesis de Boston y Los Ángeles, las más ricas junto a la de Nueva York del planeta, ya se imaginara la suerte que corrían en el Vaticano. Lo que no fue igual en las cortes de Boston donde la Arquidiócesis se vio obligada a pagar $10,000,000 millones de US dólares a personas vejadas por curas pederastas adscritos a las citadas Arquidiócesis.
El Observatorio Eclesial de México (Identidad colectiva, civil y ecuménica del Observatorio Eclesial), Esta organización que se declara de “inspiración cristiana ecuménica pero independiente de partidos políticos”, se opone entre otros organismos Católicos a la Canonización de Juan pablo II, por considerar. “Que la re-lación entre la Santa Cede y los legionarios de Cristo, fue un error que ahora, visto lo que ha pasado, es incomprensible cómo sucedió. Hay quien dice que no le informaron bien. Pero es verdaderamente lamentable cómo en su pontificado no pudo parar el desastre que había en los Legionarios de Cristo. Eso fue un borrón”. “Este es un tema muy sensible. Creemos que es apresurado un proceso de canonización en tanto no se deslinden responsabilidades respecto al conocimiento de Juan Pablo II de estos casos de abusos sexuales infantiles que fueron encubiertos sistemáticamente desde la curia vaticana”.
Otro de los opositores de peso a la canonización de Karol Wojtyla, Jaume Botey, teólogo y profesor de Historia de la Cultura de la Universidad Autónoma de Barcelona. Firmó junto a otros teólogos un manifiesto contra la canonización de Juan Pablo II, responsabilizando a Karol Wojtyla del “vaciado de las iglesias por la puerta de atrás”. Para estos teólogos, Juan pablo era un personaje tremendamente popular, ya que se creó una figura mer-cadológica, a doc a su tiempo, que arrastraba a las masas, de esto no hay duda. Otra cosa es si después del teatro, de los grandes estadios de fútbol, de las plazas y las calzadas repletas queda algo (…). La responsabilidad de Juan Pablo II en el alejamiento de la Iglesia de amplísimas masas de creyentes en América Latina, Europa es enorme. El cambio de paradigma en relación con el modelo de Dios que había redescubierto el Concilio Vaticano II. De un dios cercano, un dios persona e histórico, de un dios que nace desde abajo y se le descubre a través de los acontecimientos de la vida, fue enterrado por Juan Pablo II quien retomó la imagen de un dios absoluto, prepotente (…). Y esta contrarreforma estaba apuntada al fracaso desde el comienzo, como ejemplo fehaciente, está nuestro país, donde Karol Wojtyla, fue una gran figura mediática, donde antes de su pontificado el 93% de los mexicanos profesaban la fé Católica, pero donde durante su pontificado se perdió un 7% de feligreses. Por eso muchos Católicos se preguntan sirve más una figura mediática o un buen pastor.
Por otra parte también el domingo 27 de Abril de los co-rrientes, se canonizo a Juan XXIII (Angelo Giuseppe Roncalli), mejor conocido como “el Papa Bueno”. Juan XXIII que reflejan una nueva concepción del pontificado y de la misión de la Iglesia, pero sin duda dos encíclicas, Mater et Magistra y Pacem in Terris, recogen de forma más completa su pensamiento. La Mater et Magistra sobre la cuestión social introduce una serie de novedades y un planteamiento más amplio del que tenía la iglesia. En primer lugar se acepta la socialización de algunos aspectos claves del vivir colectivo, cuya complejidad y trascendencia exige que no se dejen a la iniciativa privada, a la medicina y la enseñanza (lo sabrá Peña Nieto hombre sin duda piadoso); esta primera apertura hacia estructuras sociales escandalizó y retorció los comentarios de los sectores que se aferraban mentalmente a los módulos del pasado. Además se señala en la encíclica una preocupación por colocar al campo en un nivel similar al de las ciudades, preocupación habitualmente ausente en los textos de los pensadores sociales, que parecen haber circunscrito su temática al mundo del obrerismo industrial urbano. Finalmente, y quizá sea este el aspecto más trascendente, el papa Juan XXIII formula un planteamiento universal de la cuestión social, a escala de países ricos y pobres y no solo de sectores de diferente riqueza en un mismo país, con lo que reclama una solidaridad de toda la familia humana, el abandono de gastos suntuarios, improductivos o des-tructivos y una colaboración mutua para el desarrollo de los países no industrializados, constituye un verdadero testamento del gran pontífice, en que se formula una Declaración de los derechos humanos, especificando paralelamente derechos y deberes de los ciudadanos individuales, de los grupos, de los pueblos, y asumiendo los signos de los tiempos como notas positivas, así la movilización de los trabajadores o la incorporación de la mujer a la vida social. Estos documentos luminosos constituyen aportaciones valiosas de la Iglesia católica a la cultura contemporánea.
En 1962 da inicio a su obra cumbre, El Concilio Vaticano II donde las dos grandes innovaciones son afirmación del papel de los obispos y la apertura hacia el laicado. La descentralización, la pérdida del protagonismo de Roma, es una exigencia de los tiempos. En el Concilio intervienen casi trescientos obispos africanos, casi cuatrocientos de Asia, 75 de Oceanía, en su mayor parte nativos, obispos que tienen que trabajar en zonas cuyas ideas raíces son el animismo y el fetichismo, o creencias de las antiguas culturas de china e india, con problemas muy diferentes a los que se presentan en la Europa industrial, con su historia secular de huma-nismo grecolatino. Clarificar el papel de los laicos era otra necesidad. Los laicos habían intervenido en los primeros siglos de la iglesia en el nombramiento de sus pastores, incluso en la elección del papa en Roma. Posteriormente se produjo la interferencia de poderes temporales, los príncipes, en la vida religiosa, con grave daño para la Iglesia, al mismo tiempo que esta, “cargada” con un patrimonio te-rritorial, unía en el papa una jurisdicción temporal a la espiritual. Reducida desde 1870 la Iglesia a un poder estrictamente espiritual, a mediados del siglo XX, como puso de relieve en una conferencia en Milán el cardenal Montini, la Iglesia se encuentra libre por vez primera de interferencias de poderes seculares en sus asuntos y en consecuencia no tiene ninguna justificación una Iglesia defensiva o condenatoria. Pero esta independencia no ha significado despreocupación de lo temporal; lo que caracteriza al Concilio Vaticano II y lo que le dio una resonancia universal es su preocupación por clarificar las relaciones de la Iglesia con la cultura y el mundo actual.
La gran pregunta. ¿Por qué junto al Papa bueno se canoniza a un mercadólogo protector de pederastas?
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