José Manuel Arredondo Ramírez
Tras más de quince años de intervención, los Organismos internacionales y gobiernos fracasan para disminuir entre los adolescentes de países en vías de desarrollo las tasas de infección por VIH-SIDA, Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) y Embarazo Adolescente. ¿Por qué insisten en no enfrentar el origen verdadero de estos desastres?
Vivir con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana causante del SIDA, padecer Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) y el Embarazo no deseado son tres de los principales problemas que padecen los adolescentes y jóvenes de países en vías de desarrollo, pero en particular en nuestro querido México, según denuncian los informes de la UNICEF, la Organización Mundial de la Salud (OMS), y otros estudios regionales.
Esos organismos internacionales y los gobiernos locales constatan el hecho, identifican las causas e implementan en coherencia con ello programas de intervención. Pero tras 15 años, las cifras del problema continúan señalando que no hay avan-ces, simplemente se puede definir en una palabra, fracaso.
Mucho se parece la realidad pasada a nuestra realidad actual, pues se encontró con una realidad semejante a nuestras sociedades contemporáneas. Una ciudad cosmopolita plena de personas autocomplacientes… Cegados en el éxito de su comercio, su trabajo, su dinero y las posibilidades de poseer y “poder” que ello les daba. La prostitución “sagrada” en el templo de la diosa Afrodita y el mercado de esclavos eran una señal del hedonismo y relajo moral que les atrapaba.
Varios habitantes de aquella época fueron radicales y certeros cuando enfrentaron las consecuencias del laicismo en su época y así fue como desde la ciudad de Éfeso, alrededor del año 55, envió un claro mensaje a los ciudadanos de Corinto: “Tener cuidado con su propio cuerpo”
Ayer como hoy la raíz del problema es la misma, para los jóvenes en particular y en general para todos, es evidente que el mensaje imperativo de varias personas de aquel entonces sobre las consecuencias de la fornicación (en particular en la vida de los adolescentes y jóvenes), sigue hoy vigente. Pues según la propia defi-nición “La fornicación es la unión carnal entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio. Es gravemente contraria a la dignidad de las personas y de la sexualidad humana, naturalmente ordenada al bien de los esposos, así como a la generación y educación de los hijos. Además, es un escándalo grave cuando hay de por medio corrupción de menores”.
Las palabras anteriores parecen dirigidas especialmente a nuestro tiempo, donde la incitación a la fornicación es continua en los medios de comunicación, en el cine, en la TV, incluso hasta en algunas escuelas de secundaria, dentro de los programas escolares. Cuando la sexua-lidad está desorganizada es como una bomba de mano, que puede explotar en cual-quier momento y herir al que la lleva consigo.
Al respecto de esa “bomba” son los organismos internacionales quienes en sus cifras dan la razón:
• Una de cada cinco personas en el mundo es un adolescente y el 85% de ellos vive en países en desarrollo.
• Más de dos millones de adolescentes en todo el mundo padecen del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). La mortalidad en este grupo de población aumentó 50 por ciento entre 2005 y 2012.
• Todos los años, alrededor de 16 millones de niñas de entre 15 y 19 años dan a luz, lo que representa aproximadamente el 11% de todos los nacidos en el mundo.
Aquí me surge una pregunta seguramente a ti también ¿Por qué el fornicar atrapa a los adolescentes?
Para ello es conocido el estudio de Rand Corporation que, liderado por la Dra. Anita Chandra, estableció ya en 2008, que existe una directa relación entre el embarazo adolescente y la exposición a una programación de televisión y publicidad que está hoy sobre erotizada.
Cuando la sociedad niega “toda trascendencia”, se produce “una creciente deformación ética, un debilitamiento del sentido personal y social y un progresivo aumento del relativismo, que ocasionan una desorien-tación generalizada, especialmente en la etapa de la adolescencia y la juventud, tan vulnerable a los cambios”.
Pero también son los Organismos internacionales y gobiernos quienes con su estrategia y discurso condicionan la conducta sexual de los adolescentes. Para los organismos internacionales de Naciones Unidas vinculados a la salud (OMS-UNICEF) y planificación familiar (Fondo de Población de Naciones Unidas), los problemas (embarazo adolescente, Enfermedades de Transmisión sexual, VIH), que la actividad sexual de los adolescentes (fornicar) genera, se resuelven educando sobre la existencia, disponibilidad y uso de métodos anticonceptivos y otorgando acceso a ellos.
Los programas para impartir a los adolescentes educación sobre salud sexual y reproductiva deben ir combinados con otros progra-mas que los inciten a aplicar lo aprendido en su vida cotidiana, y también con medidas para que accedan fácilmente a cualquier servicio de salud preventiva o curativa que necesiten y sean atendidos por personal de salud competente y com-prensiva.
Pero esas políticas públicas desarrolladas en los últimos quince años han fracasado. El VIH, las ETS y el embarazo adolescente continúan presentes incluso allí donde se ha dispuesto el libre acceso al condón, clases de educación sexual, aborto legal, mejoras en la disminución de la pobreza.
Baste mencionar como ejemplo, que el Banco Mundial en su reciente estudio “Embarazo adolescente y oportunidades en América Latina y el Caribe: sobre maternidad temprana, pobreza y logros económicos» reconoce que el embarazo adolescente continúa siendo un problema en la región a pesar de los avances re-gistrados en los indicadores de educación y salud de las mujeres en la última década y la creciente participación femenina en el mercado la-boral”.
El Amor es mucho más que una simple satisfacción personal egoísta y hedonista, el amor es una donación personal, libre y voluntaria con otra persona determinada y es intransferible, perdura por lo largo de los años y se ve alimentado por la fidelidad, honestidad y amor real.
Al final con esta panorámica te vuelvo a hacer la pregunta, ¿Quieres hacer el “amor” o tener sexo conmigo? La respuesta final la tienes tú.
Estupendo día.
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