Domingo, 08 de Febrero de 2026
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 20 de Abril al 26 de Abril 2012

Cuando se quiere, se puede

Cuando se quiere, se puede



Su nombre es, Bertha Pozos, su historia, muy parecida a la de muchas mujeres, que diario buscan el sustento para su familia, pero difiere en algo respecto de las demás.

Doña Bertha, es una mujer especial, como muy pocas, una mujer que rompe todos los esquemas y paradigmas de la vida, pues es madre de una “Niña Especial”, así la llama ella, porque no se esperaba una bendición de Dios de esa naturaleza.

Antes de este hecho, su vida se puede decir que era normal, tenía dos hijos, Selene Guadalupe y Miguel Ángel, (ahora de 18 y 20 años cada uno), vivía en aquel tiempo, con el Padre de ellos, primero en la col. Ignacio García Téllez y después en Praderas del Rio, el sueldo de su entonces marido, obrero del Ingenio Plan de Ayala, con el que vivió 15 años, no era suficiente, por lo que lavaba, planchaba y cosía ajeno, para sostener a sus hijos. Y Refiere que ese tiempo estuvo lleno de altas y bajas, pero lo pasó, “Gracias a Dios”.

Para el año de 1999, le cambia radicalmente la vida, con un hecho que nunca se habría imaginado, nace Rosa Elena, su hija menor, aparentemente normal, pero al hacerle el estudio del tamiz neonatal, detectaron en un principio, atresia de coanas, un padecimiento que le afectaba el curso de la comida al ingerirla, pero también detectaron en Rosita, alta producción de sodio, retraso neurológico, pobre maduración encefálica, es decir, que su cerebro, no se desarrolla en proporción con su cuerpo. Su madre refiere “ella aparenta una edad de 6 años, por su desarrollo encefálico, cuando en realidad tiene 12”.

Este último padecimiento, le ha valido lesiones de poca consideración, como fractura de brazo, al no tener control sobre sus movimientos de manera total.

La vida de ambas, comenta “ha sido siempre difícil; anduvimos de hospital en hospital en busca de un diagnostico certero, en Monterrey, San Luis, Tampico, con especialistas, como el neurólogo, maxilofacial, endocrinólogo, nefrólogo, especia-listas en genética también han estudiado su caso para encontrar exactamente qué es lo que padece Rosita, y todos le dan el mismo diagnostico.

Como parte de su desarrollo psicomotor, ha recibido terapias en el centro de rehabilitación infantil, CRI de esta ciudad, pero fue retirada de estas terapias al incorporarse a la escuela de educación especial “María Montessori” donde cursa ya, el quinto grado, y recibe de igual forma, también con personal especializado, las terapias que el CRI le otorgaba.

Su salud , siempre ha sido una preocupación, que se acentuaba con el hecho de que su padre aportaba muy poco para los gastos de la casa, y más triste aún, perdía la seguridad social mientras dejaba de trabajar, lo cual era desgastante en todos los aspectos.
Situaciones como la anterior, aunado a problemas persona-les, son factores que motivan a Doña Bertha a separarse definitivamente del padre de sus hijos, y dice “Dios no me dejó sola, si me mando a mi pequeña es porque puedo con ella”.

Al encontrarse en total desam-paro, la mano de su familia, y aún de la familia de su ex marido, nunca le ha faltado, tal es el caso de Doña Rosa Estela, tía abuela de Rosita, por parte de su Papá. Quien en un gesto de absoluto amor, le ayudo hace varios años a su madre, al incorporar a Rosita, al seguro popular, para recibir apoyo en la salud de la niña en tanto que un hermano de Doña Bertha, le ofrece un pequeño cuarto en un taller mecánico de la colonia Francisco Villa, donde vivió por espacio de dos años.

Un día, al enterarse de la cons-trucción de 310 viviendas rusticas para el sector vulne-rable, decide incorporarse, y no salió sorteada dentro de las solicitudes, lo cual no la desmotivo, pues siguió tocándoles la puerta, y el corazón con su historia. Hasta que un día recibió la llamada del Instituto de la vivienda municipal (INMUVI) quienes le notifican que harían una reasignación de vivienda en su favor, pagando solo 12 mil pesos por este beneficio, los cuales, también le fueron facilitados por su hermano, con el objeto de que vivieran más cómodamente.

De esta manera, hace prácticamente dos años, Rosita y su Mamá, llegan a vivir a la casa que les asignaron ubicada en el fraccionamiento Del Sol, lugar donde dice: “Estamos tranquilas, contentas; que más podríamos pedir, si Dios está con nosotras”

También Doña Bertha, con el afán de allegarse recursos económicos, elaboró, y lo sigue haciendo, infinidad de mo-delos de foami, aunque refiere que los moldes y el material, son algo costosos para ella, no deja de hacerlos para solventar los gastos que tiene.

Cierto día, Doña Bertha es enterada de un programa de apoyo social, donde le podrían prestar, y en cómodas mensua-lidades pagaría, solamente, la cantidad a la que se hiciera acreedora, tras llenar una serie de requisitos, y presentar como avalúo, su refrigerador nuevo, después de reunir los requisitos necesarios, Doña Bertha acude a las oficinas de la dependencia donde le pres-tarían y le dicen, que no le pueden prestar, pues el recurso ya se había canalizado con anterioridad, a sectores vulnerables, pero la invitan a que deje sus datos, que en cuanto haya más recursos disponibles, le llamarían.

Así, algunas semanas después, le llamaron para decirle que el proyecto que ella había ingresado, de una miscelánea, había sido aceptado, y que de inmediato podría disponer de la cantidad de 19 mil pesos, los cuales sigue pagando, de una manera muy cómoda, y con la seguridad de que no va a generarle ni un solo peso de intereses.

De esta manera, comienza a a-tender la tiendita que puso en su propia casa, y de entonces a la fecha, vive modestamente, con lo que la tienda deja “no deja mucho, pero si nos alcanza para comer gracias a Dios”.

Dice además, no avergonzarse de tener: “El Regalo que Dios me mandó, mi Rosita, ni de mis otros hijos, pues cada hijo, creo yo, que es una bendición de Dios.

 


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