Simón Vargas Aguilar
El pasado mes de agosto, fue publicado el reporte “Comprendiendo y abordando a los jóvenes en las ‘pandillas’ de México”, el cual fue realizado por el investigador Nathan P. Jones y es parte de un proyecto conjunto sobre compromiso cívico y seguridad pública en México, coordinado por el Instituto México del Centro Woodrow Wilson y el Proyecto Justicia en México de la Universidad de San Diego.
Partiendo de las premisas: que las pandillas mexicanas representan una amenaza potencial de seguridad mientras nuestro país continúe en la lucha en contra del narcotráfico y el crimen organizado; que un enfoque de criminalización de éstas solo exacerba la integración de los jóvenes a las pandillas; y que los esfuerzos de integración social y de derechos humanos son más efectivos y menos costosos, el reporte busca explicar las razones por las que los jóvenes se unen a las pandillas; analizar casos de éxito en nuestro país; y formular recomendaciones al gobierno sobre como apoyar a la sociedad civil ante este fenómeno.
Según la Organización de Estados Americanos (OEA) “las pandillas representan el esfuerzo espontáneo de niños y jóvenes por crear, donde no lo hay, un espacio urbano en la sociedad que sea adecuado a sus necesidades y en el cual puedan ejercer los derechos que la familia, el Estado y la comunidad les han vulnerado. Emergiendo de la pobreza extrema, la exclusión y la falta de oportunidades, las pandillas buscan satisfacer sus derechos organizándose sin supervisión y desarrollando sus propias normas, afianzando una territorialidad y una simbología que otorgue sentido a la pertenencia grupal”.
En este sentido, Jones señala que la OEA establece una categorización de estos grupos que comprende pandillas: irregulares, transgresoras, violentas, criminales, y de mujeres, las cuales se diferencian por el tamaño de su estructura (de 15 a 200 miembros), y sus objetivos (los cuales van desde delitos menores hasta actividades criminales complejas). El reporte precisa que pese a que se han realizado referencias a alianzas entre cárteles y pandillas, éstas últimas no tienen vínculos sólidos con los cárteles en nuestro país. En el 2009, una investigación reveló que de mil 600 pandillas existentes en Monterrey, sólo 20 estaban involucradas en el narcomenudeo.
En lo que respecta a las particularidades regionales, Jones señala que en el sur del país, en los estados de Chiapas y Oaxaca, existe una presencia significativa de la Mara Salvatrucha, en tanto que en el norte, las pandillas están influenciadas y en algunos casos financiadas por aquellas establecidas en Estados Unidos, tales como Barrio Azteca,Mexican Mafia o Barrio Logan. Mientras que en la zona centro, se percibe a grupos juveniles de reggaetoneros, darketos o punketos comopandillas de mínima actividad criminal.
En su investigación, Jones ubicó como los principales factores que alientan el ingreso de los jóvenes a las pandillas al desempleo, falta de educación, poco involucramiento de los padres en la formación de sus hijos, la pobreza, la violencia doméstica, la falta de servicios básicos e inclusive el hecho de que un miembro de la familia pertenezca a una pandilla. Cabe señalar que los ninis fueron considerados por Jones como miembros potenciales, por su desempleo y falta de estudios.
El reporte menciona que los programas enfocados en reducir la participación juvenil en las pandillas se clasifican en tres tipos: prevención, intervención y supresión. No obstante, aquellos de prevención, son menos costosos y más seguros que los de intervención y supresión, ya que estos “pueden generar represalias por parte de los miembros de las pandillas”. En este sentido, destaca los esfuerzos del programa Todos somos Juárez, basado en el modelo del programa implementado en Medellín, Colombia, y el cual se enfocó en la construcción de proyectos que favorecieron la recuperación de espacios públicos en favor de la juventud de Ciudad Juárez.
Otros casos de éxito analizados fueron el programa de trabajo juvenil Entra, por el cual se capacitó a los jóvenes a fin de que ingresaran al mercado laboral; el centro Circo Volador, que a través de la intervención comunitaria promueve la integración y la reconstrucción del tejido social a través del arte, la música y el teatro; y la organización Cauce Ciudadano, que busca prevenir, disminuir y eliminar la violencia juvenil a través de la eliminación de factores de riesgo, el desarrollo de habilidades y la reinserción educativa.
Finalmente, el reporte presenta 10 recomendaciones “para que el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto pueda solucionar la problemática juvenil de las pandillas”: 1) Fortalecer el financiamiento al desarrollo; 2) Programas de capacitación que formen habilidades para la vida; 3) Foros de diálogo entre la policía y la juventud; 4) Información sobre las pandillas en las escuelas públicas; 5) Encuestas nacionales sobre la participación juvenil en pandillas; 6) Financiamiento para el estudio del fenómeno desde las ciencias sociales; 7) Recuperación de espacios públicos; 8) Programas de rehabilitación para adictos; 9) Creación de la Alianza Nacional de Investigación de Pandillas; 10) Negociación de Treguas y establecimiento de zonas de paz.
Si bien el reporte constituye un precedente importante en lo que respecta a la implementación de planes y programas para enfrentar la problemática del ingreso de los jóvenes a las filas de las pandillas, la negociación de treguas con estos grupos no es, ni será el camino para recuperar la paz y garantizar el desarrollo de los jóvenes. Pese a que el documento cita acciones de este tipo en El Salvador y Honduras, así como a nivel local en León, Monterrey y Guadalajara, estos no son representativos, y sus logros son discutibles.
Sólo a través del fortalecimiento de estrategias gubernamentales integrales y el apoyo a las iniciativas civiles como las de los casos de éxito analizados podrán sentar las bases para solucionar este fenómeno.
emsavalles© 2006 - 2026 Todos los derechos reservados. Queda prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos sin previa autorización.
Emsavalles Publicidad, Escontría, 216-A, Zona Centro, Ciudad Valles, S.L.P. Tel:481-382-33-27 y 481-381-72-86. emsavalles@hotmail.com. contabilidad@emsavalles.com
No. de Certificado de Reserva Otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2021-071615041800-203