José Manuel Arredondo Ramírez
Con relativa frecuencia nos nace el impulso de querer ayudar a un@ amig@ o familiar, dándole ánimo frente a un problema o situación adversa, pero no siempre es sencillo. A veces transmitir palabras de optimismo o tratar de contagiarle a esa persona puede ser percibido como una utopía de quienes no tienen bien puestos los pies en la tierra. “Demasiado idealismo”, lo califican algún@s.
Pero compartir el optimismo e inspirar a otras personas tiene un gran beneficio: cuando motivas a otras personas cultivas tu propia motivación. Cuando le haces agradable la vida a otras personas, haces inspiradora tu propia vida: dando como resultado el modo más seguro de motivación.
Cuando buscamos influir positivamente tanto en familiares, amig@s o compañeros de trabajo es siempre un acto motivador en sí mismo, es un acto de ayuda a los más cercanos a ti. Te obliga, dicho en el mejor de los términos, a que recuerdes tus propios motivos para buscar bienestar y felicidad.
Por todo ello, este día veamos juntos algunas ideas positivas para entusiasmar a otras personas y contagiarles nuestro optimismo, o para recargar con energía positiva tu propio tanque emocional:
I. La motivación es una consecuencia de tener claras nuestras metas y prioridades. Por lo tanto, para motivar a otr@s o a uno mismo hay que comenzar por ubicar o refrescar esas metas. En la práctica no es tan fácil si no se tiene el hábito de establecer metas en el mediano y largo plazo. Si cada un@ de nosotr@s no sabe bien hacia dónde va, ningún tiempo resultará favorable.
II. Pensemos en el optimismo o el dar optimismo a l@s demás como un músculo que se puede entrenar, desarrollar y fortalecer. No funciona como una inyección y no se trata de un estado de ánimo permanente, o de una visión superficial o voluntariosa de las dificultades. Es más bien un acto racional de autoconocimiento, que tiene especial valor cuando enfrentamos obstáculos. Al actualizar las metas, el músculo de la motivación responde más rápido y mejor.
III. Cuando escuchamos a alguien de manera muy atenta y sincera, esa persona se siente primeramente escuchada, valorada y apreciada. Esto es fundamental para su autoestima y confianza en sí mismo. Se llama escuchar empáticamente cuando un@ mism@ logra ponerse de verdad en el lugar del otro, y es un pilar clave para la motivación.
IV. Tenemos más posibilidades de contagiar optimismo a l@s demás frente a situaciones específicas. Cuando planteas razones generales para motivar a alguien, es difícil que esa persona las vea relacionadas con su situación personal. Por esta misma razón, generalizar y comparar problemas particulares con los males de otros, motiva mucho menos de lo que se piensa.
V. Los gestos son fundamentales, es decir el lenguaje corporal, ya que es la plataforma principal para transmitir optimismo a otras personas. Por ejemplo, es más fácil que se motiven a levantarse y mantenerse, hablándoles de las oportunidades del presente y del futuro que de los errores o fracasos del pasado.
VI. Se puede motivar a muchas personas a la vez, aunque no lo creas así es, sobre todo si previamente se ha cultivado mucha confianza con estas personas. Dicho de paso, es una de las virtudes del liderazgo. Pero para llegar hasta ahí, es indispensable ocuparse del proceso individual de la motivación, trabajando con cada uno que se desea influir.
VII. Dice un dicho “Quien es fiel en lo poco, es fiel en lo mucho”. Las pequeñas acciones son muy poderosas a la hora de necesitar grandes cambios de actitud en cuanto a motivación y optimismo en los demás. En este sentido, halagar las virtudes y fortalezas de las personas que nos rodean produce gran satisfacción y entusiasmo para todas ellas.
VIII. Pensar en una situación triste, adversa, compleja o irreversible, nos desmotiva. Así que podemos salir de ese estado emocional sembrando el buen sentido del humor, con actividades que nos hagan pensar y sentir lo contrario, como una película, un libro, una canción, o dejando que l@s amig@s nos cuenten historias gratas y divertidas, o simplemente nos contagien de su buen humor.
IX. La principal fuente de motivación nace cuando aprendemos a convivir pacíficamente con los errores y las imperfecciones de nosostr@s mism@s. Esta visión de las fallas nos proporciona el optimismo necesario para no derrumbarnos o cargarnos al negativismo. Ser un@ permanente aprendiz nos entrena para asimilar los errores con otros paradigmas.
X. La reflexión es un gran punto de partida para el optimismo. En vez de preguntarnos sobre las razones que originaron el malestar, problema o situación adversa, podemos invertir más tiempo en preguntarnos qué podemos hacer hoy, pensando hacia adelante y reconociendo aquello que está a nuestro alcance realizar. Es un excelente motivo para recordar y conectarnos con los buenos momentos de logros y con nuestras fortalezas.
Todo es cuestión de actitud para lograr una correcta motivación todos los días, pues tenemos que utilizar la imaginación, no para asustarte, sino para inspirarte a lograr lo inimaginable todos los días.
Que sea un estupendo día lleno de motivación para ti.
emsavalles© 2006 - 2026 Todos los derechos reservados. Queda prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos sin previa autorización.
Emsavalles Publicidad, Escontría, 216-A, Zona Centro, Ciudad Valles, S.L.P. Tel:481-382-33-27 y 481-381-72-86. emsavalles@hotmail.com. contabilidad@emsavalles.com
No. de Certificado de Reserva Otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2021-071615041800-203