Domingo, 08 de Febrero de 2026
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 11 de Mayo al 17 de Mayo 2012

Una cosa es parecer maestro y la otra es serlo

Una cosa es parecer maestro y la otra es serlo

Gloria Irma Núñez Hdz.



“To be o no to be”, esa es la cuestión ¿no?, a ver, “pa´ que” nos vamos hacer tarugos; siendo honestos, a ¿quién queremos engañar?, eso que dicen muchos que “para ser, no pa´ parecer maestro se nace con ello” es una vil mentirijilla, nadie nace para ser alguien, las personas nacemos siendo tábulas rasas, no lo digo yo, échenle la culpa a Aristóteles o a Locke quienes dejaron ese post escrito, si e-llos están en un error, reto a que se les argumente lo contrario, búsquenlos en el twitter o en el facebook a ver si los encuentran, snif.

Cuando somos pequeños todo lo aprendemos por imitación, somos lo que comúnmente se le conoce como “esponjitas”, luego pasa el tiempo y se nos olvida lo que hicimos tomando propios rumbos.

Hace algunos días escuché por equivocación una conversación entre dos comadres, de esas que confunden el show de la Srita. Laura con un noticiero; No se cómo no me desmayé, la conversa fue literal así: -“¡ay comadre, aay comadre! “pa’ mí” que el Tavito (niño de 4 años) “va garrar” el mismo camino que su padre vaya “usté” a creer que forma a sus monos para darles clase”; “Ay comadrita, yo creo que sí, ya va que pinta pa´buen maestro”- contestó la otra, (repito), ho-nestamente no sé cómo no me fui para atrás como condorito.

Ante la imposibilidad de convertirme en otra interlocutora más de esa platiquilla, me limité a pensar: “¡Ay señoras mías!, dejen de darle a la vida ese enfoque taan romántico, cursi y azucara’o que para nada ayuda, no alimenten los incipientes ideales de su hijos con esas patrañas, ¡no sean Ustedes ingratas!, lo de ser Maestro no se da por gene-ración espontánea. Tampoco piensen que todos podemos aprender a ser Maestros, ¡no! habrá personitas como su Tavito que ni vistiéndolo acorde al estereotipo lo parecerá.

Discúlpenme de antemano si pellizco alguna susceptibilidad, me conforta saber que los verdaderos Maestros no se sentirán aludidos con ningún comentario en este texto.

Bien, “amos” al meollo, un Maestro definitivamente tiene dos facetas, en lo personal es aquel que no engaña, es quien enfrenta sus temores con va-lor, es quien se equivoca y no repara en pedir una disculpa, es amante de sus raíces sin olvidar que la vida es un estado dinámico.

En lo Profesional mas no en lo profesionista es quien no aparenta, ni tiene poses estudiadas frente a sus padres de familia, es aquel que antepone el aprovechamiento académico de sus alumnos en el aula por encima de cualquier otra actividad dentro de la escuela, un Maestro es imparcial y justo al momento de evaluar, es quien en su salón impacta a sus alumnos con temas ásperos para no dejar que le sean tergiversados allá afuera, un Maestro se gana el respeto de sus alumnos no con amenazas, pero sí con cariño, paciencia y amor, un Maestro no es aquel que llega temprano a calentar su silla, es aquél especialista en matemáticas que se ocupa tanto de ponerle acentos a las palabras agudas que terminen en n, s ó vocal como de resol-ver pulcramente una ecuación, un Maestro es aquel que gusta por la lectura viendo en ella el mejor medio para evolucionar.

Y, si esos son los Maestros, la pregunta obligada es, ¿cuáles son los que no?, ¡huyyy! eso, es muy fácil de reconocer, palabras más, palabras menos, son todo lo contrario a lo que arriba se ha escrito, ¿verdad que no es difícil diferenciar los primeros de los segundos?.

Un día quise hacer un micro estudio de investigación por medio de una pequeña en-trevista a varios maestros, digo pequeña porque sólo constaba de una pregunta.

Mi primer interrogada fue Simitria Gaudalfa , maestra en servicio pero de ooootro estado de la República. –Hola Simi, (así le dicen de cariño en su C.T.), ¿podrías contestarme una pregunta?-, -sí-, me respondió, - a ver, dime porqué de todas las profesiones habidas preferiste la de ser Maestra, en tono jocoso me contestó: “pues es que mi papá fue Maestro y pues yo quise así como que seguirle los pasos a mi progenitor, además mi mamá siempre me decía que desde chiquita “yaaa” se me veía que iba yo a ser Maestra”. -¡”Aijosu, aiijosuuu”, que fantástica respuesta!- pensé “¿cómo que ya se le veía?”, -cuando escuché el argumento de Simi; n’ombre así como que sentí que se me ponía la piel de hen (gallina pa´los que no mastiquen el “inglish”), de la puritititita emoción.

El siguiente fue Chanito Co-tzajay, un maestro de por allá muuuy lejos de aquí -hey Chanito, regálame un par de minutos, dime, ¿qué es lo que más te gusta de ser Maestro?-, -“no pues a mi me gusta ser maestro porque pus, es bien “paique”, “con bebes” bastante, conoces a muchas maes-tras, te relacionas con muchas personalidades, “n´ombre” ya me pusiste nervioso compañera, se me vinieron muchos sentimientos”- (Chanito estaba “reti” harto emocionado) -Muy respetable tu respuesta Chanito- le dije, pero por dentro supliqué que jamás Cozajay fuera maestro de mis aún no alumbrados hijos, ¡por las canas de Jean Piaget!, ¡por los ojazos de Makarenko!; ¡qué cosas estaba yo escuchando!.

Había pensado sólo hacer dos entrevistas, pero no estaba dejando bien parado al gremio, y mejor le seguí…, no “juera” a llegar a los oídos de “la Gorgonio”, ¡no!, pa´que quieren, con eso de que ya me la dejaron solita, anda “nojaya” mi maes-tra, snif.

Pregunté a tres “coleguitas” más, uno me dijo que el salario era bueno, otro que era una profesión en donde todos se “la llevan tranquila” y en donde hay muchos días de asueto; ¡No pues “hay les encargo” diría mi regio favorito ¡que Didáctica Magna de Comenio! ¡Ni que nada, esas fueron declaraciones no tarugadas!. A estas alturas, ya estaba casi con el brazo extendido a punto de ser canalizada por infarto al miocardio en el “HIPSTE”. Dejé pasar un par de días para seguir con mi investigación…

Ya no busqué tan lejos, le pregunté a Fercho, un gran amigo. Y así, a secas, -Ferchito ¿porqué eres Maestro?. Ni por un momento lo vi titubear, con la seguridad de una persona convencida de sus ideales, Fercho contestó de la siguiente manera: “por equivocación”, -¿mande?-, le dije, “sí, tú lo sabes más que nadie, mi historia no es el cuento barato de “yo nací para ser maes-tro” , tampoco es porque mi papá lo haya sido, mucho menos porque fuera mi sueño guajiro, ¡fue por necesidad!, ¿qué no sabes que la necesidad te hace valorar lo que con esfuerzo consigues?, (tragué saliva, él prosiguió) “la necesidad de comer y de identificarte con algo hace que establezcas compromisos inquebrantables, hubiera podido ser albañil, arquitecto, médico, ó sastre, hubiera podido ser lo que a tí en este momento se te pueda ocurrir; (reafirmó) los Maestros no nacemos Gloria, (siguió) los Maestros nos ha-cemos, sólo los que comiencen a amar el Magisterio al ver a un niño o muchacho cambiar de forma de pensar y de verdad les duela el pan que se comen cada día, sabrán el verdadero significado de éste Apostolado. Supe que iba a ser un Maestro, la primera vez que un muchacho me dijo que no quería salirse del salón, que quería seguir escuchándome, querida compañera, no existen buenos o malos Maestros, se es o no se es, ése es el punto”
No le pregunté a nadie más, la libertad de pensamiento de Fercho me había dejado satisfecha.

Amigos míos, sólo me resta agregar que no basta andar catrín o en zapatillas para ser un Maestro o Maestra, tampoco bastan los muchos títulos pegados en la pared que al final no dicen nada, éstos sólo deben ser un respaldo de lo que se ES; un Maestro desa-rrolla la empatía y trabaja con lo que tenga a la mano, un Maestro es sencillo al reco-nocer que no todo lo sabe, un Maestro no pone pretextos, busca los medios para conseguir objetivos, un Maestro impacta a su sociedad no por salir en la nota roja si no siendo solidario compañero, humano, respetuoso y, ¡caray!, está por demás decirlo debe se una persona no íntegra, si no una que se esfuerza todos los días para alcanzar ese estatus.

P.d. Ya dejen de andarse peleando en la calle hidalgo, o de andar gritando como locos en el boulevard, se van a lastimar sus gargantitas snif, “ya estense” de todas formas va a ganar quien ya saben. (jejejej) ¡EL PUEBLO, EL PUEBLO!, ajá.

 


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