Fernando Figueroa
En estos tiempos preelectoreros, probablemente escuchemos algunos decires o comentarios, sobre todo en los medios informativos, y los demos por ciertos, aunque se trate de “verdades” a medias, o en el peor de los casos, que sean falsos. Pero que por estar tan bien camuflajeados, o por ser tan persuasivos o tan lógicamente dichos, inclusive bien argumentados (recuerde que hay argumentos sólidos y argumentos inconsistentes), que el mensaje que se nos envía, terminemos por creerlo, y aún más, por defenderlo como cierto.
Si caemos en la duda de creer o no creer en el mensaje; es decir, “no me quedó claro que se quiso decir”, estoy en el campo de la confusión, y la toma de decisión se complica.
En el nada simpático juego político, seguramente va a ver mucho de esto. Más o menos en ese contexto se ha manejado la política mexicana
Algunos amigos nos dicen: No estás ubicado o ubícate. Y lo que nos quieren decir es que seamos congruentes con el CONTEXTO
EL CONTEXTO
El contexto de un hecho, es algo así como, lo que rodea al hecho, como su entorno o su ambiente y sus circunstancias (Contexto material)
Ej.: “Apareció” una plaga (hecho o manifestación de algo). Y el contexto involucraría; Dónde se manifestó (espacio), cuándo apareció y cuánto duró (tiempo), cuántas veces se ha manifestado (historicidad). La serie de circunstancias que rodean al contexto, forman parte de la explicación del PORQUÉ ocurrió
Todo ese conjunto de circunstancias que rodean al contexto son los que ayudan a comprender y a analizar el MENSAJE. (En el caso anterior: si no conozco de insectos: de que se alimentan, donde y como se reproducen, de sus requerimientos climáticos, de la vegetación natural, de sus enemigos naturales, etc., etc., etc., pues no voy a entender el MENSAJE (es decir, el hecho o “aparición” de la plaga, y el contexto del hecho o los factores que favorecieron su presencia).
También existe el Contexto lingüístico (cultural, político, etc.), complejo también, pero que no pocos políticos se han encargado de abaratar, y así entenderle más fácilmente a sus decires para saber si son falaces o no. Este contexto se relaciona con: qué se dijo, de parte de quién, cuáles son sus intenciones, que se quiso decir, qué se quería provocar…. al dar un MENSAJE. O sea, el contexto lingüístico se forma por los factores que afectan la interpretación y el significado del mensaje……. Es decir, cuando se comunica algo, hay dos partes: El que dice el mensaje y el que recibe el mensaje. Qué quiso decir uno y que entendió o interpretó el otro. Logró su objetivo el uno, quedó satisfecho el otro? TODO LO QUE AFECTA EL SIGNIFICADO, EL SENTIDO O LA INTERPRETACIÓN DEL MENSAJE, ES EL CONTEXTO.
La circunstancia de una persona, es lo que experimenta de lo que ve, escucha o siente, según las condiciones en que se encuentre. Es lo que le influye, lo que condiciona y hasta determina su estado y comportamiento.
ASI COMO ES UN DEBER de todo funcionario público o aspirante tener un muy buen dominio en el manejo de contextos o debe estar muy bien asesorado (aunque no sean sus cuates o familiares), TAMBIEN ES UN DEBER de los ciudadanos, exigir que lo primero se cumpla.
Hay un ingrediente que suele complicar todo este tema, y este es la FALACIA
LAS FALACIAS
Un término muy relacionado con el contexto es la Falacia y suele complicarlo. A la falacia se le conoce como un razonamiento incorrecto que aparenta ser correcto. Algo así como una mentira que parece verdad. Se dice que un argumento falaz no tiene validez, ya que las razones dadas para soportarlo no están relacionadas con el tema.
En ocasiones no todo es tan obvio como para saber que se trata de una falacia o no. Y es que las falacias se basan en la lógica, para parecer ciertas; en realidad son persuasivas. Parecen tener argumentos sensatos para el que las escucha.
Por ejemplo:
- La gente honesta goza de libertad, Yo gozo de libertad, por consiguiente soy gente honesta.
En matemáticas es diferente: SI A es mayor que B, y B mayor que C, por consiguiente A es mayor que C.
Un político que responda aparentemente bien a una pregunta, pero fuera de contexto, le puede resultar contraproducente y quedar expuesto a críticas o descalificaciones.
El siguiente ejemplo de contexto es un tanto iluso y por demás inocente. Porque precisamente, “algunos” políticos han creado una “telaraña contextual”, para aparecer como blancas palomas ante el cúmulo de riquezas obtenidas en corto tiempo
Si a un funcionario público se le acusa de enriquecimiento inexplicable o ilícito; y éste contraataca inmediatamente con una demanda al o a los acusadores por difamación de honor o por atentar contra su reputación, etc., (esto aparentemente está bien, está en su derecho; tiene lógica). Pero tal vez debería esperar prudentemente y probar que las acusaciones son falsas para proceder así en consecuencia. Lo que cabría esperar del funcionario en este caso, y tal vez en primera instancia, es que él contestase el señalamiento como tal, es decir, como funcionario público (contexto 1), y no como una persona en lo particular (contexto 2). Es decir, no mezclar aspectos personales, privados o familiares con los quehaceres y responsabilidades públicas. Son dos contextos diferentes, es decir, si estamos jugando en este campo, juega en él, no me respondas el juego en otro campo.
El contexto implica una responsabilidad, y debe ser analizado cuidadosamente, para no comparar una situación con otra, o una realidad con otra o un contexto con otro. Lo que pasó en un lugar, en cierto tiempo, no se debe trasladar o repetir (fielmente) en otro lugar, por muy parecidos que sean. Las circunstancias, que son parte del contexto, pueden ser muy diferentes.
Dice un dicho medio sabio: “para comparar hay que igualar”, u otro: “ni en la cocina hay recetas”
Recuerdo cuando existía el INIA. Hacían experimentos agrícolas en su campo experimental, y las recetas obtenidas las recomendaban a los productores para su aplicación en sus propiedades rurales, como si las condiciones del campo experimental fueran las mismas del exterior.
Cuál sería el “contexto” de las encuestas para saber, por ejemplo, quien va adelante en las preferencias del público votante. (el número de encuesta es una parte de la población votante, llamada muestra; y en términos estadísticos, al total de esta última se le llama población objetivo, población de estudio, universo o simplemente población.)
- Si la encuesta o preguntas se hace con base en el teléfono, o mejor dicho, en el directorio telefónico. La primer pregunta sería ¿todos los votantes poseen teléfono?....
- Si la encuesta se hace en el mes de diciembre; la pregunta pudiera ser: la gente votante estaría dispuesta a contestar cabalmente en un período vacacional, o en su víspera?
Hay muchos ejemplos. Y con esto no pretendo cuestionar el muestreo estadístico y sus métodos, al contrario; paro hay que considerar muy bien el contexto, para evitar sesgos significativos y, en este caso de las encuestas, la imparcialidad y consistencia de los resultados. Porque éstos últimos, en lugar de convertirse en una nota que oriente, se pueden volver publicidad que manipule.
Una de las falacias más usadas en el discurso político mexicano, son las llamadas “falacias contra el hombre”. Es decir, cuando no se está de acuerdo con algún argumento emitido por cierta persona; la primera de ellas, no emite un juicio en torno del argumento, sino en torno de la persona para “descalificarlo”.
Ha habido infinidad de ejemplos reales, que Sergio García Guzmán los ha agrupado en forma interesante. Algunos de ellos, los cito textualmente:
- “Vicente Fox, señalado por incumplir muchas promesas de su campaña, afirma que sus críticos son perros que ladran, pero no dice nada acerca de las promesas”.
- “Raúl Salinas es apresado, sospechoso de estar involucrado en corrupción, narcotráfico y un asesinato. Se defiende diciendo que es un “preso político” y “un chivo expiatorio”. Pero nada dice de las pruebas en su contra”
- “Rosario Robles sospechosa de haber realizado gastos excesivos, afirma que su acusador es un alcohólico y drogadicto; pero de los gastos, nada”.
En fin, hay información que resulta incomoda, otra que se oculta. Pero, en forma natural, uno está “diseñado” para pensar por si mismo, y dejar el escepticismo como segunda naturaleza; porque, aunque el dudar es siempre muy importante, hay que dudar para comprobar. El dudar de todo y todo el tiempo nos lleva al inmovilismo, y esto no es nada útil.
El pueblo mexicano ha estado muy cerca de esto último, de ahí que el argumento falaz (el que confunde y/o engaña), ha sido y sigue siendo parte del cinismo de muchos políticos.
De aquí la importancia de razonar, pero razonar bien, con base en la LOGICA. Pero cuando ese gran tamiz (La lógica como ciencia) es rebasado, surgen las falacias: Las falacias lógicas; producto de mentes malsanas y de gran experiencia, para las mañas.
Se dice que la mentira es como un globo que se sumerge en el agua. Entre más abajo se lleve, más fuerza adquiere para salir.
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