Domingo, 07 de Marzo de 2021
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 13 de Febrero al 19 de Febrero de 2021

El don divino de la amistad

El don divino de la amistad

Rodolfo del Ángel del Ángel



La amistad está caracterizada por la gratuidad, es decir, por la generosidad y la alegría de compartir sin esperar nada a cambio. Se espera que aquellos que están unidos por lazos familiares se amen precisamente por el lazo que comparten, si esto no sucede, sufrimos por las relaciones rotas. Ciertamente que no elegimos a la familia en la cual nacimos, pero a un amigo, un amigo verdadero si lo elegimos, y esta es la cualidad de la amistad: es una relación libre y espontánea.

La amistad es un don divino. La Biblia nos presenta muchas imágenes de Dios que expresan los diversos aspectos de su ser, pero una imagen que me encanta es la de amigo. Hay una especie de fijación que nos lleva a ver a Dios como un juez severo, un padre exigente, un Dios inalcanzable, pero creo que debemos pensar en Dios como un amigo. Él nos procura, aunque no tiene ninguna obligación de hacerlo, Él nos bendice cada día llenándonos de sus abundantes dones, aunque nada nos debe. Aún más, todo cuanto recibimos de Él, cada gesto de su divina amistad es inmerecida por nuestra parte, por esa razón la amistad de Dios es la más auténtica, perfecta y sublime.

El texto sagrado nos dice que: "Se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios" (Santiago 2:23) ¡Qué maravilla! Dios buscó la amistad de Abraham, un hombre anciano y casi muerto, sin hijos y resignado a perecer sin memoria que los trascendiera más allá de su tiempo, y Dios lo eligió como amigo para bendecirlo y darle un nombre y una descendecia para la posteridad. Vaya manera de bendecir a un amigo con una generosidad sin medida.

Esta amistad divina se expresó de manera concreta en la historia en la gracia que a nosotros, al igual que a Abraham, nos fue concedida al recibir el don de la justificación por la fe. La amistad de Dios no fueron palabras o intenciones, sino una entrega personal que le llevó a entrar en nuestra historia para traernos salvación.

A Jesús le llamamos, Señor, Rey, Salvador, Mesías, cada título expresa un aspecto de su carácter, pero que maravilloso que podemos llamaloe amigo, así se nos ha revelado, así le agrada llamarnos. ¡Que privilegio y dignidad inmerecida! ¡Qué amistad la suya que le lleva a compartir con nosotros los secretos del Padre! Dice Jesús: "Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.Ya no los llamo esclavos, porque el amo no confía sus asuntos a los esclavos. Ustedes ahora son mis amigos, porque les he contado todo lo que el Padre me dijo. Ustedes no me eligieron a mí, yo los elegí a ustedes" (Juan 15:14-16 a)

Que modelo tan perfecto y sublime tenemos de lo que es verdadera amistad en nuestro Señor. ¿Qué debiera significar para nosotros ser amigos de Jesús? Alegría, gratitud, lealtad, entrega y disposición a ofrecer a otros en su nombre lo que de él recibimos. Conservermos y valoremos a los buenos amigos, hagamos otros para compartir con ellos las bendiciones de la gracia de Dios.

 


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