Fernando Díaz de Leon C.
Una vez identificados los aspirantes a la gubernatura del estado, las respectivas áreas de inteligencia del gobierno federal, tienen ya en sus manos los elementos suficientes para armar o integrar el expediente personal de cada uno de ellos. Tanto la Secretaría de la Defensa Nacional SEDENA, como el Centro de Investigación y Seguridad Nacional CISEN de la Secretaría de Gobernación SEGOB, seguramente ya se aplican en ello, así debería ser.
Esto es normal y algo tradicional en el sistema político mexicano. A nadie debe intimidar, asustar o inquietar si es que tienen su página impecable o la conciencia tranquila. Si no es así, entonces sí deberían preocuparse, porque la determinación que toma un presidente de la República y su partido, por supuesto que tiene un soporte y se sustenta en gran medida en el resultado de amplias y sesudas investigaciones.
Jesús Reyes Heroles, decía que en las entidades federativas no debería saberse de la existencia del área federal de investigación, análisis y prospectiva de gobernación, sino “solo sentirse”. Así funcionó durante décadas con la extinta Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales DGIPS que luego fue fusionada con la siniestra ex Dirección Federal de Seguridad para dar paso al nacimiento del ahora CISEN.
Los partidos políticos que parecen tener ya una definición respecto al nombre y número de personajes a participar son el PAN, el PRI. Y el PRD. El resto se montarán en estos escenarios para lograr subsistir y nada más,- pero desde luego que también los pequeñines, serán investigados, de eso no hay duda, siempre se ha hecho y a nadie debe alarmar, espantar y ni tampoco hacerse los sorprendidos.
La investigación sobre los aspirantes al gobierno del estado es amplísima, o por lo menos así debiera ser. De entrada, las oficinas de inteligencia registran,- por norma, los datos curriculares básicos,- es decir, nombre completo, edad, entidad de origen o tiempo de residencia, grado de escolaridad, galardones, diplomas, reconocimientos y milagros, antecedentes laborales, puestos desempeñados en la función pública, en la iniciativa privada, en la actividad partidista o los cargos de representación popular ostentados.
Desde luego que privilegian mucho el aspecto del ingreso actual y su status social y político, grado de aceptación, rechazo o indiferencia, prestigio o desprestigio. El estado civil es importante. Si es casado o casada, deberán registrar el nombre de su cónyuge y el número de hijos procreados. Toda esta parte de la investigación, generalmente está llena de bondades y virtudes, de grandes logros y resultados, y uno que otro pecadillo porque es el documento que entregan los aspirantes cuando así se les solicita.
El apartado inicial es de rigor en las indagaciones, lo bueno viene después, cuando verdaderamente se penetra en la información. El investigador, regularmente se conduce por un pragmatismo
suigeneris y no se inclina por ampliar la parte bondadosa del currículum, sino más bien en buscar la parte obscura, los puntos negros, frágiles y más débiles de un posible candidato.
La metodología para la investigación es muy completa y permite escudriñar lo que los propios aspirantes no imaginaban que se les investigaría. Así,- el expediente entregado, delgado y sencillo por sus enunciados y contenidos virtuosos, se convierte en un grueso archivo plagado de subrayados, que a veces les pone de punta los pelos a muchos, pero que sirve de base para que el partido o el presidente que gobierna tomen una decisión acertada o equivocada, según la óptica y valoración definitiva.
Al gobierno central, no le interesa como y en donde nació un aspirante, es un punto salvable a pesar de que la investigación se remonta a varias generaciones o hasta el cuarto grado de parentesco. Desde luego que la edad es importante, y también se valora para evitar penas ajenas como en el estado de Michoacán y en otras entidades.
Tampoco, al gobierno federal le interesa si el aspirante está casado con Juanita o Petrita, lo que se investiga es el tipo de relaciones sentimentales; si es casado, viudo divorciado, juntado o arrejuntado; cuantos frentes más tuvo, ha tenido o tiene, y cuántos hijos regados andan por ahí, o incluso si existe una probable desviación, preferencia o debilidad sexual, trauma psicológico o algo parecido por aquello de que hubiesen sido víctimas de algún cura pederastra en su sus años de juventud.
Desde luego que tampoco importa el ingreso y el patrimonio que un aspirante tiene actualmente, sino como lo logró, cuanto tiene y
como lo ha acumulado. Quienes son sus verdaderos socios, cuales sus negocios chuecos o derechos, sus vínculos con el poder económico, con los medios, con la iglesia, con los sindicatos, con los clubes de servicio, con las organizaciones partidistas y de la sociedad civil etcétera.
Todo se escudriña, y más ahora con las nuevas tecnologías para la intervención telefónica y equipos de cómputo. Personalidad, imagen, dicción, soltura, vicios, malos hábitos, tara o talento y habilidad para el oficio político. Ya dijimos que se penetra hasta el cuarto grado de parentesco, en lo familiar y en lo económico, donde muchas veces resulta inverosímil lo que ahí se encuentra.
Desde el incómodo tío, primo, sobrino, hermano o medio hermano, esposa o esposo, padre o padrastro, madre o madrastra; que luego por sus malas conductas suelen influir en el comportamiento humano y político cuando se detenta el poder. Por supuesto que se indaga sobre las relaciones extramaritales, sin distingo de género o sexo.
Otra línea de investigación que no debe faltar, es la capacidad económica de un aspirante para ocupar un cargo de elección popular, principalmente el de gobernador del estado. En este apartado, se revisa con puntualidad el qué, el cómo, los quienes y los cuándos podrían apoyar al candidato.
Hoy por hoy, las presuntas relaciones entre el poder político con la capacidad financiera y corruptora de la delincuencia organizada es riesgosa e impredecible, por ello los investigadores ponen especial énfasis en este tema.
Obvio que en el proceso de investigación, se descubren sus resortes y puntos de apoyo, sus relaciones de amistad y vínculos políticos; el nivel de respaldo moral y financiero que reciben de los gobiernos afines a su proyecto. También se profundiza en el peso y la influencia política y económica que juegan los organismos empresariales y sus cúpulas, el clero, los medios informativos, los líderes de opinión y otros actores que asumen un papel relevante en el proceso selectivo para favorecer a un determinado personaje.
Todo esto y otras informaciones importantes, se concentran en la ciudad de México; en Los Pinos, en Gobernación o en los Partidos y, llegado el momento, son del dominio del Presidente de la República y de los principales líderes políticos. Por lo tanto, a nadie en San Luis Potosí, debe extrañar el sentido de una decisión final, pues para ser honestos, en San Luis Potosí hay mucha cola de donde cortar, ya está visto.
Hasta pronto.
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