Viernes, 15 de Mayo de 2026
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Semana del 15 de Mayo al 21 de Mayo de 2026

Mujeres que dejaron huella

Mujeres que dejaron huella

Héctor de Luna Espinosa



Hoy queremos honrar a las mujeres y madres que han dejado una marca imborrable en sus familias, en su generación y en el reino de Dios.

La Biblia está llena de historias de mujeres valientes, sensibles, sabias y llenas de fe. Algunas fueron madres biológicas, otras madres espirituales, pero todas tuvieron algo en común: entendieron que su vida podía ser instrumento en las manos de Dios. Detrás de muchos hombres y mujeres usados por Dios hubo una mujer que oró, enseñó, protegió, creyó y sembró fe. Y así como aquellas mujeres dejaron huella, hoy también hay mujeres que están formando generaciones para Dios.

La madre de Moisés, Jacob, vivió en un tiempo peligroso. Faraón había ordenado matar a los niños hebreos varones, pero ella decidió creerle a Dios más que al temor. Con valentía escondió a su hijo durante tres meses y después lo colocó en una canasta sobre el río, confiando en que Dios tendría cuidado de él. Aquella madre quizá no imaginaba que estaba cuidando al futuro libertador de Israel.

Muchas veces una madre no alcanza a ver todo el impacto de sus sacrificios, oraciones y cuidados, pero Dios sí los ve. Hay madres que, con amor, consejo y oración, están levantando futuros hombres y mujeres de Dios. Una madre puede cambiar la historia cuando decide proteger el propósito de Dios en sus hijos.

Dios escogió a María para traer al mundo al Salvador. No escogió a una reina famosa ni a una mujer poderosa según el mundo; escogió a una joven humilde, obediente y dispuesta. Cuando el ángel le anunció el plan de Dios, ella respondió: "He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra".

María aceptó el llamado, aun cuando implicaba dificultades, críticas y dolor. Ella estuvo con Jesús en su nacimiento, en su ministerio y también al pie de la cruz. Las mujeres que dicen sí a Dios se convierten en instrumentos para bendecir generaciones.

Cuando Jesús fue crucificado, muchos huyeron por miedo, pero varias mujeres permanecieron cerca. Y después de la resurrección, Jesús decidió aparecer primero a mujeres. Eso habla del valor y dignidad que Cristo les dio en una cultura donde muchas veces la mujer era menospreciada. Jesús las honró, las escuchó y las hizo testigos de la noticia más grande de la historia cuando se dijo: "Cristo ha resucitado". Dios ve la fidelidad de las mujeres, aun cuando otros no la reconozcan.

Pablo habló de la fe sincera que habitaba primero en Loida y en Eunice, la abuela y la madre de Timoteo. Ellas sembraron en él la palabra de Dios desde niño. Timoteo llegó a ser pastor, líder y colaborador del apóstol Pablo. Antes de que Timoteo predicara públicamente, hubo una madre y una abuela enseñándole en casa.

Muchas veces el ministerio más poderoso comienza en una mesa, en una oración antes de dormir, en una palabra de ánimo o en un ejemplo diario. Una fe transmitida en el hogar puede alcanzar generaciones enteras.

Vale la pena hablar de Esther. Ella fue una mujer valiente que arriesgó su vida para salvar a su pueblo. Mardoqueo le dijo: "¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?". Ella entendió que Dios la había colocado ahí con un propósito.

Hoy también Dios está levantando mujeres para influir en sus hogares, iglesias, trabajos y comunidades. Dios coloca mujeres en posiciones estratégicas para traer bendición y que la salvación alcance a otros.

La Biblia honra a las mujeres de fe: mujeres que cuidaron, enseñaron, sirvieron, oraron, lucharon y permanecieron firmes. Muchas veces el mundo no ve el cansancio de una madre, sus lágrimas ni sus oraciones silenciosas, pero Dios sí las ve.

Tal vez una madre piensa que lo que hace es pequeño: preparar comida, aconsejar, corregir, abrazar u orar por sus hijos. Pero esas pequeñas semillas pueden transformar generaciones. Detrás de muchos milagros, llamados y ministerios hubo una mujer que creyó.

Hoy queremos honrar a todas las madres y mujeres que han dejado huella: mujeres que con amor han levantado hogares, mujeres que han sido refugio en tiempos difíciles, mujeres que enseñaron a orar, mujeres que permanecieron firmes cuando otros se rindieron.

Que Dios fortalezca a cada madre y que las nuevas generaciones puedan levantarse y llamarlas bienaventuradas.

Te invito a orar:

"Señor, hoy te damos gracias por cada madre y cada mujer de fe. Gracias por su amor, su entrega y sus oraciones. Bendice sus vidas, fortalece sus corazones y recompensa todo lo que han sembrado. Levanta mujeres llenas de sabiduría y fe que sigan dejando huella en las próximas generaciones. En el nombre de Jesús, amén."

 


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