Víctor Manuel Tovar Glz.
La pasada semana se vio nuevamente sacudida por las expresiones juveniles de justa inconformidad y de valida protesta, los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) tomaron las calles de la Ciudad de México, para hacerle saber a los mexicanos el porqué de sus inconformidades. Y como de costumbre la derecha reaccionaria al servicio de los más obscuros intereses vocifera satanizando el movimiento estudiantil, de igual forma el priismo mueve a sus provocadores y plumas mercenarias tratando de desacreditar las más que legítimas demandas de la comunidad Politécnica. Que solo se trata de pedir que el nuevo reglamento no entre en vigor, dicen los corifeos de priismo, que se pide destituir a la directora genera, ejemplo de vida académica, y que las inconformidades eran abanderadas por pseudo-estudiantes y vándalos que únicamente persiguen dañar al IPN.
Pero la ñoña derecha y sus alfiles priistas, se sorprendieron cuando al iniciar las marchas que partieron, la primera de Zacatenco y las dos últimas del Casco de Santo Tomas, fueron cuidadosamente controladas por los estudiantes, solo se admitieron en la columna personas identificadas con su credencial de estudiantes del Poli, y fueron rechazados los provocadores que en cualesquier movimiento de justas reivindicaciones incrusta el gobierno. Porque sabrá Ud. amigo lector de EMSAValles, que los vándalos que asaltan tiendas, roban camiones, lanzan “Molotov” y se encapuchan no son ni han sido nunca estudiantes, siempre son agentes de gobernación que infiltra el gobierno para desprestigiar a el movimiento estudiantil, y tener argumentos para reprimir. ¿O Ud. vio encapuchados a los líderes del 68? ¿O vio encapuchados a los estudiantes en las columnas politécnicas? Pero seguro si ha visto a los anarquistas encapuchados, lanzando falsas consignas de izquierda, pero nunca apresados. Claro que no. ¡Son de los mismos! ¡Cobran en gobernación!
Pero no son gratuitos los ataques a la institución señera de la ingeniería en México. Se explican perfectamente a la luz de la reforma energética. Y es necesario conocer su trayectoria para entender y comprender por qué se consideró oportuno atacar la excelente estructura académica del Instituto.
Fue en el año de1932cuandosurgió la idea de integrar y estructurar un sistema de enseñanzatécnica, proyecto en el cual participaron destacadamente los ilustres maestros nacionalistas, el licenciado Narciso Bassols y losingenieros Luis Enrique Erro y Carlos Vallejo Márquez.Fueron sus conceptos de crear nuestra propia tecnología los que cristalizaron en1936, gracias a la voluntad de otoran profesor universitario, de profunda raigambre nacionalista el Ingeniero Juan de Dios Bátiz, entoncessenador de la República y del general Lázaro Cárdenas del Río, Presidente Constitucional de losEstados Unidos Mexicanos, quien se propuso llevar a cabo los postulados de la RevoluciónMexicana en materia educativa; dando así nacimiento a una sólida casa de estudios, a la que conorgullo llamarían; “El Instituto Politécnico Nacional.”
El IPN nació en un momento clave de la historia del México postrevolucionario como un gran proyecto político-educativo con un sentido social bien definido: apoyar la industrialización, brindar oportunidades reales de educación a sectores sociales tradicionalmente marginados, y reafirmar la independencia nacional a partir de la formación de profesionales de la ingeniería. Y con una sólida estructura pedagógica basada en las aportaciones de Anton Semiónovich Makarenko educador soviético, que planteó que el deber y la responsabilidadsocial debe estar por encima de cualquier interés individualista. En ese marco educativo se creó el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la primerainstitución de educación tecnológica en el País. El IPN surgió como una entidad del Estado, pero sinuna reglamentación de origen, ya que no hubodecreto presidencial de creación. Lacarencia de un decreto presidencial para su creación fue suplida por las acciones directas del Presidente, él mismo daba los reportes a la cámara de diputadosde los gastos erogados en el IPN; la normatividad sefue desarrollando a través de reglamentos y actas decreación de las escuelas.
La regulación en el IPN se fue generando de acuerdo a su crecimiento. A dos años de creado el IPN, se publicó el reglamento de los Consejos Técnicos en el Diario Oficial del 8 de diciembre de 1938. El 24 de enero de 1946 se formuló un decreto sobre su ampliación. El 10 de marzo de 1959 se emitió el decreto que proporcionó de un reglamentoal IPN; el 29 de diciembre de 1981 se publicó una nueva ley orgánica del IPN.La Escuela Superior de Ingeniería Mecánica yEléctrica (ESIME), es el escenario en donde se desarrolló esta investigación. En el año 2000, se iniciaron los trabajos para elaborar un nuevo modelo educativo, acorde a sus principios y tesis fundamentales. “La técnica al servicio del pueblo”.
En este año se lanza el nuevo plan de estudios, que se respalda en un nuevo reglamento, en que se destaca: que el IPN ya no sea columna vertebral del desarrollo nacional, que sus principales puestos directivos puedan ser ocupados por gente externa a la institución (egresados de escuelas privadas) y que el servicio social ya no tenga como objetivo desarrollar en los alumnos y egresados un elevado sentido de solidaridad social son algunas de las modificaciones que contempla el nuevo Reglamento Interno que momentáneamente ha sido suspendido y que motivó una de las movilizaciones estudiantiles más numerosas en la institución en los últimos años. A decir de integrantes de la comunidad politécnica, los cambios representan una “política de reestructuración global” que atenta contra su proyecto fundacional, sustentado en los postulados de la Revolución Mexicana (ya saben que eso le importa un rábano a los actuales gobernantes).
El Instituto Politécnico Nacional, que nació para llevar a cabo los postulados de la Revolución Mexicana en materia educativa, se asume más como motor del desarrollo nacional del país.Acorde con la Ley Orgánica que rige esta casa de estudios, el Reglamento Interno aprobado en 1998 plantea que el IPN contribuirá, a través de la educación, a consolidar la independencia económica, científica, tecnológica, cultural y política para alcanzar el progreso social de la nación.
El nuevo Reglamento Interno modifica este espíritu nacionalista: sustituye todo lo que tenga que ver con nacionalismo, lo que significa que el Instituto creado durante la gestión de Lázaro Cárdenas del Río (presidente de México de 1934 a 1940) disminuye su perfil: ya no busca “alcanzar” el progreso nacional sino, más bien, entregarlo a las transnacionales.
De acuerdo con la versión oficial, las modificaciones a esta disposición son para “mejorar” y para “el beneficio de la comunidad”. Se justifican porque desde hace 16 años el Reglamento Interno no había sido reformado, no obstante que “a través del tiempo el [Instituto] Politécnico se ha transformado”, ¡claro a las transnacionales que vendrán a explotar nuestras iquezas del subsuelo, no les interesa que existan ingenieros, quieren mano de obra calificada pero barata es decir técnicos.
Del análisis detallado del nuevo Reglamento Interno, normatividad que rige la organización y el funcionamiento de las actividades académicas y administrativas institucionales, integrantes de la comunidad politécnica concluyen que éste no sólo significa la modificación de algunos artículos, sino que representa toda una política de reestructuración global del IPN que atenta contra su proyecto fundacional nacionalista y popular, con implicaciones graves para toda la comunidad y el país.
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