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Semana del 06 de Diciembre al 12 de Diciembre 2013

El valor de ser congruente

El valor de ser congruente

José Manuel Arredondo Ramírez



El pasado 2 de diciembre, se cumplió un aniversario más del fallecimiento de Don Carlos María Abascal Carranza, el político, funcionario, mexicano, padre de familia, el hombre que supo ser congruente en su vida personal y pública.

En palabras de su esposa Doña Rosa Martha Olascoaga Vda. de Abascal “El cristiano, tiene que SABER acerca de Dios y acerca de su específica profesión, para que pueda SERVIR con eficacia, sin pretextos, consciente de que AMAR es lo que le da sentido a la vida pues sólo por amor podemos aspirar a construir el bien común del hombre en esta tierra, hacia la eternidad”.

Resulta oportuno, interesante y de gran riqueza analizar la visión que tuvo un político humanista, un hombre que fue obrero, mensajero, abogado litigante, director de empresa, líder patronal, líder de diversas instituciones sociales, secretario de Estado y que por lo tanto tuvo la experiencia de visualizar a México desde ángulos muy diversos.

Sus antecedentes familiares no pueden quedar en el olvido, pues fue hijo de un gran líder sinarquista, Salvador Abascal Infante y nieto de Adalberto Abascal del Río, quien luchó en la cristiada. Ambos fueron mexicanos de su época, comprometidos con sus valores y con la verdad, defensores de la libertad religiosa y apasionados mexicanos.

Don Carlos heredó y cultivó esa pasión por la defensa de la fe, pero desde una circunstancia muy diferente. México es otro al que sus antepasados vivieron, pero la realidad actual implica una lucha quizás más compleja que la de una guerra, pues es la lucha por la congruencia entre la fe y la vida pública.

Es por ello que este político humanista reflexionaba: “es claro que en aras de la libertad religiosa cada persona tiene derecho a realizar las prácticas de culto externo propias de su fe, cualquiera que ésta sea, sin afectar el orden público, el reto más profundo consiste en vivir con congruencia tales prácticas externas, como un derecho humano irrenunciable realizando, al mismo tiempo, el encuentro con Jesucristo en el otro, para transformar la realidad temporal con el espíritu del Evangelio, en la política, en la economía, en la cultura, en lo social. Siempre con alegría”.

Esta forma de pensar, la manifestó Carlos Abascal en tres aspectos de su vida: su concepción sobre la persona humana, su pasión por México y el trabajo que realizó para dejar un futuro más promisorio a las generaciones por venir.

Su concepción del liderazgo humanista trascendente era fruto de un profundo análisis a la Doctrina Social de la Iglesia y lo plasmaba de la siguiente forma: “Líder es quien inspira y guía a un grupo humano para conjugar (de manera solidaria y subsidiaria), el ejercicio de la libertad de quienes le siguen (sumando voluntades y talentos), con la capacidad de concebir y transmitir un ideal realizable, para que ese grupo humano alcance (de manera eficaz), su bien común, armónico con el de la sociedad en el Estado, mediante su capacidad de amar, saber y servir”.

Hubo varios momentos en su vida que pintaron nítidamente la concepción que tenía de la persona, ese humanismo trascendente del cual tantas veces habló y que procuró vivir y llevar a sus últimas consecuencias. Tres son los que resaltan. El primero fue como líder empresarial con la Nueva Cultura Laboral, el segundo la ponencia que dio ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el tema del aborto, y la tercera fue la Tesis Doctoral que presentó en la Universidad Anáhuac días antes de su muerte.

“Si el mundo revalora la dignidad de la persona y, por tanto, su centralidad en la economía y la empresa; si el mundo revalora el trabajo como medio para la realización de las personas y para que tengan acceso a los bienes del desarrollo; si el mundo revalora la empresa como una comunidad humana productiva, entonces se podrán adecuar las políticas públicas para reconocer que el trabajo es el mayor patrimonio de las personas y de las familias y se procurará el pleno empleo. Entonces prevalecerá el valor trascendente del trabajo para edificar la justicia social y el bien común. Sólo entonces empresarios y empresas asumirán su responsabilidad social”.

La defensa de la vida desde el instante de la concepción: la convicción de que la vida humana comienza en la fecundación y que por lo tanto, el producto de esa unión es ya una persona, llevó a Carlos Abascal a presentarse en la SCJN para exponer una ponencia que defendía dicho argumento, aun cuando horas antes había recibido un tratamiento de quimioterapia.

Él repetía con frecuencia y procuraba vivirlo, que “el que no vive para servir, no sirve para vivir”, según una conocidísima frase de la Madre Teresa de Calcuta, por ello durante la exposición de su tesis doctoral reafirmó: “para que el servicio a los demás sea eficaz, el cristiano debe prepararse toda su vida para ejercitar, sea cual sea su profesión, un liderazgo integral, capaz de contribuir a eliminar las causas estructurales de la pobreza, a darle plena vigencia al Estado de derecho, a propiciar una justa distribución de la riqueza, a crear un ambiente de pleno respeto a los derechos humanos (incluido el de la libertad religiosa), a respetar y promover el principio de autoridad, a participar activamente en democracia, a hacer un uso responsable del medio ambiente, a educar, siempre desde la perspectiva del amor que le permita ver en cada persona el rostro de Cristo.

En varios momentos de su actuar como político, fue duramente criticado por mezclar sus convicciones religiosas con el ejercicio de gobierno. Por ello Abascal aclaró en su tesis que “el cristiano que suele hacer de su fe en Jesucristo un asunto privado, difícilmente descubrirá en su encuentro con el otro un encuentro con Jesucristo que lo transforme a él, en el amor, por el amor y para el amor y, por lo tanto, habrá de hacer prevalecer sus apetitos personales por encima aun del bien de los demás.

El mayor deseo que Carlos Abascal tenía como político y mexicano comprometido es que en México hubiera unidad en la diversidad, “en una Nación democrática la unidad es fruto de las discusiones, los acuerdos y los consensos, la unidad no se logra ni se dicta por decreto, es la unidad el trabajo más apremiante que tenemos por delante políticos y ciudadanos, aglutinados alrededor del compromiso de servir a la persona humana, razón de ser del Estado”.

Su vida como hombre público estuvo marcada por la negociación y el consenso en un marco democrático, por ello “si hoy hubiese que enfatizar valores que se reflejan en nuestra bandera y que recogen el sentir de todas y todos los mexicanos, habría que mirar la unidad y la democracia como los valores más importantes plasmados en nuestra Bandera Nacional. No una unidad cualquiera, no una unidad que sea uniformidad; una unidad que en medio de la pluralidad de una gran sociedad como la nuestra, al mismo tiempo nos permita amar nuestra historia, amar nuestro presente y comprometernos con él, amar nuestro futuro y comprometernos con él”.

Es por ello que la mejor forma de honrar el recuerdo de Carlos Abascal es tomar cada uno el reto de trabajar incansablemente, y desde la propia trinchera, en la construcción del bien común a través del respeto a la dignidad de la persona humana, la consolidación de la democracia y de la unidad nacional.

Que sea una estupenda semana.

 


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