Luis Bárcenas Torres
Aunque la mayoría posee una limitada o escasa cultura literaria y el hábito de la lectura no es una de sus fortalezas a presumir, esta humilde colaboración tiene como propósito proponer, con todo respeto sea dicho, a todos aquellos que aspiran a un puesto de elección popular, algunas sugerencias bibliográficas que podrían ilustrarlos para desempeñar mejor el cargo al que se postulan.
Breviario de Campaña electoral (Quinto Tulio Cicerón) Este es un clásico que puede ser de mucha utilidad a todos aquellos que se aventuran en el trasiego político. Las recomendaciones del pequeño Cicerón siguen siendo sorprendentemente válidas.
En el año 64 A. C., Marco Tulio Cicerón inició la campaña electoral para el consulado romano. Su hermano menor, Quinto, se entretuvo en describirle de qué argucias debía servirse para poder ganarse el fervor de los votantes. Lo cierto es que, en julio de 64, obtuvo la unanimidad de las centurias y el cargo al que optaba, quién sabe si gracias a haber puesto en práctica los sabios consejos de su hermano.
La República (Platón). Interesante leer este tratado porque aquí vamos a encontrar señalados muchos vicios hoy considerados como parte del glamour del nuevo perfil político.
Nos presenta en forma de diálogos, en los que interviene Sócrates y algunos de sus discípulos y parientes, toda una organización y filosofía del estado ideal con puntos clave en los que destaca la justicia como norma moral, la educación de los guerreros como defensores del estado, la concesión de la propiedad limitada, la formación de los hijos y el rechazo de la molicie (blandura, flojera, relajación, abandono, pereza, ocio, desidia, incuria, holgazanería, afeminación) o grosería como formas corruptoras y afirma que el gobierno deben ejercerlo los filósofos, porque ellos saben ver el bien, la verdad y la justicia.
El Príncipe (Nicolás Maquiavelo). Este clásico de la literatura política surge, dice su autor, del conocimiento de las acciones de los hombres, conocimiento imprescindible de todo aquel que aspire a gobernar un pueblo.
Es un tratado de doctrina política escrito por Nicolás Maquiavelo en 1513 mientras se encontraba confinado en San Casciano por la acusación de haber conspirado en contra de los Médici. Fue dedicado a Lorenzo II de Médici, duque de Urbino, en respuesta a dicha acusación, a modo de regalo. Se trata sin duda de su obra con más renombre, aquella por la cual ha nacido el sustantivo “maquiavelismo” y el adjetivo “maquiavélico”. A pesar del uso despectivo que se le confiere al término, “maquiavélico” no es otra cosa sino una obra dotada de un gran conocimiento de la psique humana, un enorme sentido común y mucho pragmatismo. Tanto es así, que muchos hombres de negocios y políticos han extrapolado algunas de sus ideas.
Este libro en la actualidad tiene total vigencia, siempre entendiendo y adaptando los conceptos a los nuevos tiempos.
El Arte de la Guerra (Sun Tzu).Debió haberlo leído Felipe Calderón (CalNerón, dice Julio Hernández) antes de incendiar el país con su guerra. Favorito de Luis Donaldo Colosio.
Es, sin lugar a dudas, el mejor libro de estrategia de todos los tiempos. Inspiró a Napoleón, Maquiavelo, Mao Tse Tung y muchas figuras históricas más. Este libro de dos quinientos mil años de antigüedad, es uno de los más importantes textos clásicos chinos, en el que, a pesar del tiempo transcurrido, ninguna de sus máximas ha quedado anticuada, ni hay un solo consejo que hoy no sea útil. Pero la obra del general Sun Tzu no es únicamente un libro de práctica militar, sino un tratado que enseña la estrategia suprema de aplicar con sabiduría el conocimiento de la naturaleza humana en los momentos de confrontación. No es, por tanto, un libro sobre la guerra; es una obra para comprender las raíces de un conflicto y buscar una solución. “La mejor victoria es vencer sin combatir”, nos dice Sun Tzu, “y ésa es la distinción entre el hombre prudente y el ignorante”.
La Utopía (Tomás Moro). Teólogo, humanista y político inglés. Fue elevado a los altares por sufrir el martirio ordenado por Enrique VIII y, por si no lo sabían los que se dedican a la tenebra, nombrado por la iglesia de Roma Santo Patrono de los Políticos y gobernantes.
La Utopía, es la representación de una sociedad y mundo idealizados como alternativa al mundo existente mediante la crítica de éste.
Y bueno, podría sugerir a Campanella, Pico de Mirandola u otros más, pero si creen que ya es demasiada tarea, lean cuando menos los principios básicos de sus partidos, la Constitución de la República, del estado, la Ley del municipio libre, un poco de historia del lugar que quieren gobernar y apréndanse el himno del partido que los postula, recuerdo que cuando Eligio Quintanilla fue elegido por el PAN como candidato a la Presidencia municipal fue el único que no cantó el himno. Se veía mal.
emsavalles© 2006 - 2026 Todos los derechos reservados. Queda prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos sin previa autorización.
Emsavalles Publicidad, Escontría, 216-A, Zona Centro, Ciudad Valles, S.L.P. Tel:481-382-33-27 y 481-381-72-86. emsavalles@hotmail.com. contabilidad@emsavalles.com
No. de Certificado de Reserva Otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2021-071615041800-203