Domingo, 08 de Febrero de 2026
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 09 de Diciembre al 15 de Diciembre 2011

Los Palos de Rosa del Boulevard

Los Palos de Rosa del Boulevard

Víctor Manuel Tovar González



La conversión y la destrucción de los bosques no tienen que examinarse exclusivamente en función de los aspectos económicos, medidos éstos por el valor monetario del producto de uso final principal que de él se extrae, la madera; sino en relación con las amplias funciones que el bosque desempeña en el sistema natural. Sus principales funciones pueden agruparse en protectoras, reguladoras y productivas a nivel del ecosistema, y adquieren valor económico según el uso que el hombre haga no sólo del recurso forestal, sino de la totalidad de cada ecosistema. Así, según estudios de la UNESCO-UNEP-FAO, las funciones del bosque se clasifican en la forma siguiente:

a. Funciones protectoras
o protección del suelo por absorción y desviación de las radiaciones, precipitaciones y vientos;
o conservación de la humedad y del dióxido de carbono al reducir la velocidad del viento;
o hábitat natural, tanto para otras plantas como para los animales.

b. Funciones reguladoras
o absorción, almacenamiento y generación de dióxido de carbono, oxígeno y elementos minerales;
o captación y almacenamiento de agua;
o absorción y transformación de energía radiante y termal.

c. Funciones productivas
o almacenamiento de la energía en forma utilizable por la fitomasa;
o autorregulación y proceso regenerador de madera y fruta;
o producción de químicos: resinas, alcaloides, aceites, látex, productos farmacéuticos, etcétera.

Todas las funciones pueden ser manejadas por el hombre a fin de llevar al máximo los beneficios de su uso. La importancia del bosque tropical en el funcionamiento del sistema natural y las características especiales que le son inherentes, así como el papel que desempeña o puede llegar a desempeñar en el desarrollo de la periferia, justifica que subrayemos a continuación, algunos de sus aspectos.

Se dice que el bosque tropical (como el que tenemos nosotros en la Huasteca) en México trasciende en importancia al bosque de las áreas templadas. En efecto, aun cuando representa aproximadamente 26% de los bosques nacionales, desempeña un papel importantísimo en la regulación de los climas en el país. En las regiones tropicales de México, se efectúa 58% de la evaporación en el ciclo del agua. Así mientras en Baja California la evaporación promedio es de 10 cm por año y en Coahuila es de 20 cm, en Tabasco y Chiapas es de 120 y 150 cm anuales respectivamente. Cabe mencionar, como aspecto interesante, que menos de la mitad de la precipitación pluvial de la cuenca del Grijalva-Usumacinta llega a escurrirse por los mencionados ríos. Ahora bien, resulta que 25% aproximadamente del agua dulce del país se encuentra en dichos estados.

Los bosques tropicales, a pesar de representar sólo 4% de la superficie total del país, son responsables en más de 25% de la fijación del carbono en la tierra a nivel nacional. Estos bosques tienen además función reguladora térmica. La radiación neta en las zonas tropicales es alta, debido a que el sol está cerca del cenit durante todo el año. La energía evaporada se transporta fuera de los trópicos como calor latente, y está disponible en el balance térmico después de la condensación del vapor de agua, desempeñando consecuentemente un papel importante en el sistema termodinámico del país y del mundo.

El proceso de deforestación, al eliminar la cubierta protectora, aumenta la reflectividad, con lo cual se incrementa la reflexión de calor solar. En los suelos húmedos tiende a aumentar la evaporación y, por lo tanto, los suelos tienden a enfriarse. En cambio, en los suelos secos aumenta la absorción por radiación, y ello hace que tales suelos sean más calientes. Sus mayores temperaturas aumentan las tasas de mineralización, afectando en definitiva su estabilidad y estructura, viéndose reducida su resistencia, quedando así más expuestos a la erosión.

El proceso de deforestación apareja la destrucción de los arbustos y otras plantas y vegetales que, junto con los árboles, constituyen el ecosistema y posibilitan su funcionamiento. Al desaparecer los árboles más altos, se produce un lento deterioro de aquellas plantas más bajas, y, finalmente, el suelo queda expuesto a los efectos erosivos del viento y de las lluvias. La pérdida de la cubierta vegetal y del humus va disminuyendo paulatinamente la capacidad de retención de agua, se reduce el proceso de transpiración por falta de árboles y el clima se va modificando poco a poco.

La cubierta vegetal del bosque tiene una función estratégica en el ciclo de nutrientes que se lleva a cabo en estos ecosistemas tropicales. La exuberante vegetación es la que capta y almacena los nutrientes solubles: nitrógeno, fósforo, potasio, calcio y magnesio. Al contrario de los ecosistemas templados, los suelos de los ecosistemas tropicales no tienen capacidad de retención de los nutrientes. Cuando éstos quedan en él, son rápidamente afectados por el proceso de lixiviación y, por lo tanto, se pierden para los fines productivos de la biomasa. En otras palabras, para que el ecosistema sea eficiente, es preciso que los nutrientes pasen rápidamente a la masa vegetal, que se encarga de su reciclaje.

El cumplimiento de este proceso requiere varias funciones del ecosistema tropical. Así, por ejemplo, el bosque se caracteriza por una intrincada red de raíces, que se extiende hasta 100 m del tronco principal y penetra hasta 30 m de profundidad, constituyendo un sistema tres veces más denso que el de los bosques templados, y logra una alta eficiencia en el proceso de absorción de nutrientes cuya pérdida no alcanza 1%.

¿Alguna de estas funciones tendrían los tan llevados palos de rosa talados en el boulevard? Obvio que no. Eran tan pocos, que su importancia ecológica era casi nula. Pero si fueron tomados como bandera de politicastros ávidos de notoriedad y espacios periodísticos, a quienes el daño al ambiente les importa poco o lo desconocen en el mejor de los casos. O ¿alguna vez ha visto a estos pordioseros de la notoriedad, protestando por la depredación que sufre la reserva de la biosfera de Tanchipa?, un solo camión de los que sacan subrepticiamente madera todas las noches de la mencionada área transporta más madera que la que se obtuvo de la necesaria tala del boulevard.

Tampoco ve Ud. Amigo lector, a los mencionados protestantes, rasgando sus vestiduras por el daño que los ingenios han causado en la cuenca de los ríos huastecos. Ahí sí, la tala ha afectado la conservación de suelo, agua y producción maderable. Es cierto los palos de rosa del boulevard cumplían una función de estética, de representatividad de lo vállense, por lo que debemos exigir que una vez que se termine la obra, en los camellones y banquetas se repueblen con nuestro árbol representativo. Pero de eso a querer impedir el progreso, por ignorancia, o peor aún por notoriedad política, hay un enorme trecho.
Por lo demás. Ud. Siempre tiene la mejor opinión.

 


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