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Semana del 09 de Diciembre al 15 de Diciembre 2011

Quítenle el fuero al fuero, impunidad oficial...

Quítenle el fuero al fuero, impunidad oficial...

Alejandro Zapata Perogordo



Desde hace muchos años en México se ha utilizado el mal llamado "fuero", como una figura que protege la impunidad a favor de los servidores públicos de elección popular, en muchos casos, abusando de ello realizan tropelías que no se sancionan como la sociedad espera.

Años y por no decir décadas atrás, se ha buscado su transformación para definir los criterios por los cuales existe, con la intención de evitar, como a menudo acontece, su distorsión.

En términos constitucionales la palabra “fuero” como tal no existe, sino que más bien remite a una inmunidad procesal, principalmente la penal.

El fuero se estableció para evitar la sumisión de un poder frente a otro y como consecuencia de ello, no se puede detener o privar de la libertad a aquellos servidores públicos que gocen de ese privilegio.

La idea central consiste en que las instituciones u órganos del estado funcionen correctamente, bajo un espíritu de equilibrios cuya base se origina en el sistema de pesos y contrapesos.

Sin embargo, eso se ha pervertido y la figura del fuero suele ser utilizada para blindar a quienes desde su encargo público han actuado al margen de la ley. Eso ocurre en prácticamente todas las esferas del gobierno y de la representación social, sea en legislaturas locales o ayuntamientos y gobiernos locales.

El fuero ha resultado en escudo de protección que favorece a algunos cuantos y anula la administración e impartición de justicia. Cuando un servidor público que goza de fuero, las denuncias en su contra se estancan y pocas veces se concretan en el desafuero en la comisión Jurisdiccional del caso.

En la actualidad es prácticamente imposible por lo intrincado de la normatividad, proceder al desafuero. Sus connotaciones políticas son superiores a la voluntad para aplicar la ley.

Los antecedentes históricos no son alentadores. En 1913, el “usurpador”, Victoriano Huerta disolvió por encima de la ley las Cámaras, persiguió y encarcelo a los diputados, para evitar que esas instituciones funcionaran. En contrapartida observamos - omito dar nombres -, como diferentes personas que han infringido la ley han optado por arroparse en ese prerrogativa y evitar así la acción de la justicia. Ambos extremos son fatalistas.

La reforma aprobada la semana pasada en la Cámara de Senadores en esta materia, acota de una manera importante la inmunidad de los legisladores. Su esencia consiste en el criterio adoptado para definir que es la función de la institución el bien a proteger y no al servidor publico. Además de que obliga al poder Ejecutivo, a través del Ministerio Público a ejercer la acción penal ante el juez competente en caso de que considere existen elementos para ello que hagan probable la presunta responsabilidad del funcionario, a su vez el juez debe analizar y en su caso emitir el auto de vinculación a proceso.

Es decir, el presunto inculpado debe enfrentar al juez sin ser detenido y en caso de una resolución en su contra, queda separado de su cargo para compurgar la pena.

Bajo este esquema participan los tres Poderes del Estado, se le da oportunidad a la persona para su defensa, pero se le obliga a responder por los cargos imputados y se evita un procedimiento tortuoso, burocrático y además, contaminado políticamente.

Se hace específica remisión en el texto aprobado, de que aquellos servidores públicos que no estén en funciones, ya sea por licencia concedida o por cualquier otra causa, carecen de esa prerrogativa. Esta parte va en función de la interpretación del Poder Judicial Federal, bajo el criterio de que considero en diversas resoluciones la extensión para aquellos fuera de funciones de ese beneficio, con lo cual determinaba que le correspondía a la persona ese privilegio y no necesariamente al órgano del estado.

Este es un avance sustancial y se manda un mensaje claro a la sociedad de la voluntad del Senado de la República para impulsar un Estado de Derecho y un país de leyes.

Ahora resta superar el conservadurismo de la colegisladora. Se trata de un tema central para el país y eso lo deben entender los legisladores en la cámara baja. Ojalá y en esa Cámara no le den fuero al fuero.

 


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