Domingo, 08 de Febrero de 2026
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 09 de Septiembre al 15 de Septiembre 2011

Nación y Sociedad

Nación y Sociedad

Alejandro Zapata Perogordo



México es una gran nación y es nuestra casa. México es un país grande entre las naciones, no solo por su historia y su cultura, lo es por encima de todo, por su gente. Nación y sociedad forman un todo que nada podrá escindir. Ni siquiera las mentes criminales, ni las manos asesinas, ni la perversidad de algunos, podrán menoscabar los valores que nos unen como nación.

Ponerse “la verde”, aún con toda la pasión posible, no es más que una expresión de felicidad momentánea. Externar con entusiasmo y fervor un ¡Viva México¡ en este mes patrio, no es más que un alarde que se exalta y luego se olvida.

También, alardear como lo hacen muchos políticos y gobernadores en el sentido de que “nada por encima de la ley” o “todo el poder del estado contra la delincuencia”, como si con ello dieran ejemplo de compromiso con la nación y la sociedad, son actos de frivolidad que en nada se diferencia de quienes gritan, ¡¡¡Gol de México¡¡¡ y con ello creen que son buenos mexicanos.

Sentir a la nación obliga.

En este tempo de turbulencia para el país, se hace necesario el análisis serio, responsable, sereno y con altura de miras; para definir la manera como queremos que sea México. Ese ha sido el reto, hasta ahora inalcanzable, desde el comienzo del proceso de transición.

Hace algunos años la disyuntiva tenía su centro entre la democracia o la economía, hasta que comprendimos que ambas se encuentran vinculadas. La diferencia consistía en darnos cuenta que ya estábamos inmersos en un ámbito globalizado de cuyos efectos no podíamos sustraernos, pero no nos habíamos preparado para enfrentarlos. Poco a poco, con mucho esfuerzo y deliberación caminamos hacia adelante.

Ahora existen problemas torales adicionales que ni siquiera imaginábamos su magnitud, menos su presencia y los debemos enfrentar y resolver. Estas dificultades nos exigen a todos atención, reflexión, orientación y acción. Resulta insuficiente la oratoria si no va acompañada de respuestas a realidades complejas, respuestas que contengan elementos técnicos y morales.

¿Qué nos ha pasado?

Nada, que dábamos por hecho la definición tradicional sobre la sociedad, basada en el conjunto de personas con elementos y necesidades tanto naturales como espirituales. Bajo ese concepto aparece un elemento cultural en el uso de la tabla universal de valores que nos identifica de manera colectiva en la aplicación de las normas de carácter ético. Es obvio que se trata de una libre e individual decisión entre la aceptación personal y el ser social, que cuando ello ocurre existe armonía. Así eran los rasgos que nutrían la vida en comunidad.

Esa parte se encuentra trastocada y lo observamos en múltiples manifestaciones que cotidianamente se presentan. Los hechos lamentables del Casino Royal en Monterrey, cuyo impacto en el país y en el extranjero solo es comparable con los más brutales crímenes de lesa humanidad. De entrada nos quedamos perplejos, de forma innata surgió una enorme indignación; nos duele en lo profundo del alma.

¿Qué hacer?

La gran mayoría de mexicanos somos hombres de bien porque nos impulsa un ánimo solidario y nacionalista, sin embargo, es el momento justo para rescatar todo aquello que nos une como Nación.

La Nación debe entenderse como patrimonio histórico, de raza, de idioma, de territorio, de costumbres y tradiciones, de cuerpo y alma, de un todo indivisible; de identidad, de evolución, de realidad e ideal, de anhelo y esperanza.

Las Nación es un estilo de vida, como diría Don Manuel Herrera y Lasso: cantidad material que es suma de “cosas” y “cantidad ideal” que es integración espiritual, herencia moral y hasta incentivo de ensueños.

En algún momento nos olvidamos del concepto de Nación y la sociedad se ha fragmentado, perdiendo su cohesión. A la solidaridad y bondad, les ha superado el egoísmo, el olvido, la maldad y sobre todo, el engaño.

Recuperar la solidaridad y la bondad es el principal desafío, ahí es donde se deben enfocar los esfuerzos. No podemos continuar bajo el yugo de quienes se conducen como animales carroñeros y sacan a flote sus más bajos instintos, sus complejos y frustraciones atentando contra la más elemental dignidad de las personas.

Todos somos corresponsables y debemos aceptar nuestra parte, como padres de familia que no hemos sido capaces inculcar valores a nuestros hijos, los maestros en la formación de ciudadanos; los gobiernos que han sido corruptos, han procreado antivalores como el de la impunidad que ha minado la confianza, así como de la cultura de la simulación que, a su vez, ha parido una clase política que solo se han dedicado sin escrúpulo alguno a la acumulación de riqueza.

Es cierto, hemos avanzado en economía, en democracia, en pluralidad, en infraestructura, en competitividad. No Obstante, uno de los principales rubros pendientes estriba en tener un verdadero estado de derecho, entendiendo éste como aquel que propicia las condiciones para que la persona se pueda desarrollar de manera integral, con las disciplinadas libertades, pero también con la posibilidad de contar con oportunidades, donde las leyes sean justas y el gobierno en todos sus ordenes haga respetar los derechos humanos y garantice el ejercicio pleno de las libertades, la armonía y paz social.

Independientemente de esas aspiraciones idealistas, anhelos legítimos de las sociedades en permanente evolución, difícilmente se podrán alcanzar si no pone cada quien su parte.

Hoy son momentos de definiciones. No se trata de encontrar únicamente los errores del adversario, ni de señalar las diferencias, que evidentemente son muchas, se requiere de un autentico acto de voluntad, de una verdadera disposición, de arrojo, de humildad, para cerrar filas, sin titubeos, en aquello que nos une a favor de la Nación.

 


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