Marcelo Ernesto Tovar Zanella
Los sitios de disposición final de residuos sólidos que no fueron planeados técnicamente, se conocen comúnmente como tiraderos “a cielo abierto”, por que básicamente eso representa un tiradero, ahí no existe infraestructura para minimizar los impactos negativos al medio ambiente porque se depositan y acumulan los residuos sólidos municipales sin ningún tipo de control técnico sanitario y operativo.
En muchos casos, estos sitios se localizan cerca de los asentamientos humanos pues para la disposición final de la basura solo basta espacio libre y mientras más cerca se ubique de la mancha urbana mejor; aquí no importa el aspecto de la imagen o la salud de quienes viven cerca de lugar.
En el caso del tiradero de Ciudad Valles, este fue ubicado hace más de 15 años en el acceso a la zona Tenek a un costado del libramiento poniente.
Una de los problemas de este tiradero a “cielo abierto”, es que, ante la falta de control del ingreso de los deshechos, se ha convertido en punto clave para el depósito ilegal de residuos peligrosos, lo que provoca que se agrave aún más, los efectos de contaminación ambiental y de riesgo a la salud humana. A razón de este descontrol, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la Secretaría de Ecología y Gestión Ambientan (SEGAM), han levantado multas y han hecho recomendaciones al municipio, y no es para menos se han encontrado residuos peligrosos como hidrocarburos, dentro del confinamiento.
El actual tiradero recibe en promedio 150 toneladas de desechos diarios, que son recolectados por nueva camiones compactadores y tres de volteo, que trasladan basura orgánica e inorgánica a un terreno de 10 hectáreas, de las cuales cuatro están ocupadas “hasta el tope”.
Sin embargo más allá de la ausencia de control del ingreso de residuos están los problemas ambientales, de salud y de seguridad, de los cuales el ayuntamiento es el principal responsable. La producción de gases peligrosos, el efecto invernadero, explosiones o fuegos, fauna nociva, agentes patógenos, deterioro del ambiente, son solo algunos de los problemas que el tiradero genera por el simple hecho de encontrarse a cielo abierto.
[B]BIOGAS: Responsable del intenso calor[/B]
La disposición de los residuos sólidos a cielo abierto, origina graves problemas a la atmósfera, cuando los desechos orgánicos (residuos de comida y naturales) inician el proceso químico de fermentación (pudrimiento), liberan una gran cantidad de gases llamados biogás.
Con tecnologías apropiadas se puede transformar el biogás en otros tipos de energía, como calor, electricidad o energía mecánica, o simplemente quemarse de manera controlada, no obstante ante la carencia de mecanismos de este tipo, la basura se transforma en un potencial riesgo para explosividad o como acelerarte del calentamiento de la atmosfera.
De acuerdo a información de la propia SEGAM, El ch4, es un compuesto emitido a la atmósfera es considerado responsable del 20% del calentamiento global de la tierra durante la última década. Entre un 5% y 10% de las emisiones totales de este gas a la atmósfera se originan en los tiraderos a cielo abierto; por lo que el actual basurero se suma a los factores que provocan el incremento de las temperaturas muy por encima de los 50°C.
Las emisiones de metano y dióxido de carbono, así como de otros elementos, presentes en el tiradero de Ciudad Valles contribuyen de manera significativa al efecto invernadero. Esto hace necesario aumentar la recuperación del metano o lograr una excelente combustión para generar dióxido de carbono, el cual exhibe un efecto mucho menor en el efecto invernadero que su precursor (metano).
[B]Riesgo de explosión[/B]
La acumulación de gases por la descomposición de los desechos, se transforma en un riesgo potencial de incendio o de explosión, debido a que la compactación de los desechos durante prolongado tiempo y la falta de una correcta separación de la basura; provoca que los elementos químicos se mezclen y se generen combustiones espontaneas como ya ha ocurrido en anteriores ocasiones.
La Dirección de Obras Públicas del municipio de Ciudad Valles informó que tan solo en lo que va del 2011 se han registrado varios conatos de incendio, los cuales no han pasado a mayores y han sido controlados oportunamente por el Cuerpo de Bomberos de la ciudad, pero el director del área, Nahum Azuara argumenta que “son llamaradas de petate”.
Sin embargo, expertos en el tema han advertido que el tiempo que llevan los desechos compactados en el basurero, lo transforma en riesgo potencial e inminente de un incendio; riesgo que se incrementa en temporada de seguía y de intensas temperaturas.
Los gases del tiradero a cielo abierto, tales como metano, hidrógeno y nitrógeno así como dióxido de carbono son peligrosos para la salud, pues actúan como asfixiantes. Estos componentes de los gas emanados del basurero, toman el lugar del oxigeno del aire en espacios cerrados y la falta de oxigeno en ambientes de trabajo o vivienda conlleva a la asfixia.
El basurero de Ciudad Valles es combustible perfecto para el desastre, pues la más mínima chispa o el más leve movimiento de sus desechos puede generar en cuestión de segundos la reacción en cadena que culmine en un dantesco incendio que no solo amenazaría con arrojar todo tipo de compuestos, todavía más dañinos a la atmosfera.
[B]Calidad del aire[/B]
La acumulación de basura sin medidas mínimas de sanidad genera la proliferación de pequeñas partículas suspendidas en el aire presente en el tiradero y en su periferia y que con la ayuda del viento pueden migrar hacia otras zonas de la ciudad.
Estas partículas suspendidas son realmente impactantes puesto que pueden penetrar al aparato respiratorio y provocar diferentes tipos de enfermedades respiratorias que van desde alergias hasta enfermedades asmáticas. En tiraderos similares al de Ciudad Valles en vida útil y dimensión, se han encontrado indicios de la presencia de Coliformes, Staphylococcus, Hongos y levaduras, Candida Albicannis y Salmonella, agentes patógenos generadores de enfermedades respiratorias, gastrointestinales y de la piel; por lo que este tipo de afectación pone en riesgo a todas aquellas personas que laboran en el tiradero e incluso a aquellas que viven en las cercanías del lugar. La única manera de eliminar estos agentes dañinos es la clausura definitiva del tiradero.
Otro efecto importante que contribuye al impacto del aire y causa molestias a la población, es la generación de olores, los cuales son provocados por descomposición biológica de la parte orgánica de los residuos sólidos, compuestos orgánicos volátiles arrastrados por el biogás y animales en estado de descomposición.
[B]Fauna nociva[/B]
La acumulación de residuos sólidos en los tiraderos “a cielo abierto” favorece la proliferación de insectos y animales, que en algunos casos pueden convertirse en plagas. Entre los organismos más abundantes dentro del tiradero de Ciudad Valles se encuentran los insectos rastreros y voladores (moscas, mosquitos y cucarachas), los roedores (ratas y ratones), las aves (zopilotes, gaviotas y garzas) y los mamíferos (perros, gatos, cerdos, etc.).
Muchos de estos animales son portadores de diversas enfermedades pueden afectar la salud de las personas, su proliferación descontrolada puede generar problemas de salud pública si se desplazan hacia las áreas urbanas, las cuales dado el crecimiento de la ciudad, se encuentran en la cercanía del tiradero.
Los roedores que habitan en el tiradero son transmisores de enfermedades mortales, tales como: leptosperosis, la peste bubónica, tifus murino y rabia. Asimismo, dañan la propiedad y contaminan los alimentos. Por su parte los insectos voladores y rastreros, muchas de las veces, son transmisores de gérmenes de enfermedades como la fiebre tifoidea, disentería basilar, amibiasis, encefalitis, entre otros.
Nuevamente el método para desaparición de estas plagas es la clausura del tiradero y una correcta y amplia campaña de eliminación.
[B]Riesgo en el subsuelo[/B]
Cuando los residuos sólidos son depositados en suelos permeables, donde el nivel freático se localiza a poca profundidad, los cuerpos de agua subterráneos se contaminan fácilmente por los lixiviados. Si estos acuíferos son utilizados como fuente de agua potable, pueden ocasionar una serie de trastornos y enfermedades en las personas que la ingieran.
La contaminación que genera el tiradero de Ciudad Valles, es mucho mayor de la que se puede percibir a simple vista, la SEGAM sólo tiene una solución, su inmediata clausura, pues de continuar operando podría transformarse en un potencial desastre ecológico de proporciones mayores. Se estima que en el basurero existen poco más de 766 mil toneladas de desechos de la ciudad, los cuales están compactados en un terreno de 4 hectáreas, esperando la chispa que detone el desastre.
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