Marcelo Ernesto Tovar Zanella
Después de muchos altibajos para Jorge, llegaba el momento de decidirse a recibir ayuda. Su situacion era ya más que complicada y la única salida era asumir su problema y enfrentarlo.
El perro que tiempo atrás habia recogido de la calle, era su unica compañía y era quien le guiaba, “una noche me sentía muy mal, sentia que una luz se me escapaba del cuerpo, creo que el miedo a morirme me hizo reaccionar por que alsiguiente dia decidí que tenía que salir a buscar ayuda”.
Como pudo tomó un autobus y pidió que lo dejaran en la parada de pasaje más cerca de la Policía Preventiva de Ciudad Madero, aunque quería seguir drogandose el mismo miedo le daba aliento para pedir ayuda y no dejarse vencer por el vicio, “entré a la policía y me acerqué a la entrada donde una mujer policía me atendió, ahí me pidieron que me sentara y esperara, en eso salió el comandante y me dijo que una patrulla me llevaría a un grupo de ayuda. Me llevaron a ese grupo que escuche que se ubicaba en la calle España; al llegar ahi el policía que me llevo firmó para que me quedara”.
Esa primer noche y las subsecuentas fueron quiza las más dificiles de toda su vida, el proceso de desintoxicacion había comenzado y sus noches se tranformaban en pesadillas. La droga y el alcohol que estaban dejando su cuerpo le estaban dejando dolores insoportables, sudor frío, alucinaciones, “esa noche fue muy dificil, había una persona que me cuidaba y me daba tés y estaba al pendiente de mí por que yo me sentia muy mal, sentía como mi cuerpo comenzaba a resentir que estaba dejando la droga, fueron varios dias los que pase en cama cuidado dia y noche, hasta que me logré desintoxicar”.
A partir de ahí las cosas comenzaron a mejorar para Jorge, conocio testimonios, conversó con otros hombres y mujeres que buscaban dejar sus vicios atrás, por primera vez conoció el compañerismo y la amistad. Para Jorge era como estar en el hogar rodeado de personas precupadas por el dispuestos a extenderle la mano cuando fuera necesario.
Escuchar otros testimonios lo hizo reflexionar, “tuve compañeros que me contaron como perdieron sus casas, negocios, hijos, esposas, trabajos de cómo por culpa del vicio y su negativa a dejarlo perdieron lo más importante que tenían en la vida; algunos lo recuperaron al rehabilitarse, pero otros aunque superaron su problema se quedaron solos. Yo no queria quedarme solo y me decidí que ahí lograria salir adelante y que cuando estuviera mejor podria venir a visitar a mis papas y a tener una vida normal”.
Ese deseo lo motivo, aprendio a moverse en la ciudad. Nada facil pues la zona conurbada de Tampico-Madero era una zona en crecimiento con mucho movimiento vehicular, sin eembargo el primer dia que salio del centro donde se rehabilitaba, logró caminar más de 20 cuadras hasta donde se encontraba el DIF de Madero y de ahí regresar hasta el centro donde habitaba.
Tuvo una oportunidad de venir a Valles, pero al estar con sus papás, quienes en realidad son sus abuelos pero los llama así, por que desde pequeño se hicieron cargo de él; se dio cuenta que no era lo mismo, dado que le impedían salir por temor a que le pasara algo, por esta razon decidio regresar a Madero en donde tenia mas libertad de salir y poder trabajar en algo que le permitiera ganarse una moneda.
Instalado nuevamente en el “puerto jaibo”, fue momento de abandonar el centro, “mis compañeros me dijeron que debía salir y vivir por mi cuenta si quería tener una recuperacion completa, que debía valerme por mí mismo, pero creo que salir del centro fue lo que empeoró todo, por que regrese a las drogas, la gente que me había ayudado se retiró, por que me veían en cantinas tomando, creo que estab destinado a jamas salir del vicio”.
No obstante al caer su padre enfermo algo en él lo hizo recapacitar, “al ver a mi papá enfermo, me prometí y le prometí a él que saldría de esto; dejé Madero y llegué a Valles comencé a trabajar en la zona del mercado vendiendo algunos dulces y haciendo algunos trabajos dentro de mis posibilidades. Hace 9 meses tambien dejé el cigarro y llevo ya mucho sin interesarme en el alcohol, ahora comparto mi experiecia en algunos centros de ayuda de la ciudad, y cuando conozco a alguien con el mismo problema lo orientó y lo ayudo, por que creo que debo ser agradecido con Dios por darme tantas oportunidades y permitirme tener mi vida normal.”
Ahora despues de la tormenta, la vida le sonrie nuevamente, toma clases en la asociacion “Se Mi Guía” en donde a aprendido el sistema braile y hasta recibe clases de computacion; todos los días sale a trabajar para no ser una carga con su madre. Su padre ya no esta, pero su familia lo apoya y lo respalda.
Jorge, más conocido como “Chelelo”, quiso compartir su experiencia para demostrar que no importa cuantas veces se caiga, lo importante es que siempre se levanten tras la caida y que levanten la mirada para seguir caminando de frente a la vida, para dejar de vivir en la obscuridad.
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