Domingo, 08 de Febrero de 2026
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 08 de Abril al 15 de Abril 2011

El eterno problema de la Primavera

El eterno problema de la Primavera

Víctor Manuel Tovar González



Las actividades que conforman los sistemas agro-productivos en la Huasteca, por su origen de transformación de la naturaleza, tienen que sufrir impactos ambientales de índole muy diversos, que amenazan la sostenibilidad de las familias de los productores y de los referidos sistemas agropecuarios. La falta de rentabilidad de la producción en los establecimientos agropecuarios puede llegar a causar un uso inadecuado de los recursos naturales. Este es el caso, en particular, del sector de producción ganadero vacuno, cañero y naranjero que utiliza 80% aproximadamente de las tierras de la región, de las cuales 70% son pasturas naturales e inducidas.

Estas pasturas se degradan por mal manejo, con especial énfasis en el sobrepastoreo debido a la carga animal excesiva, por la predominancia de suelos superficiales de baja capacidad de infiltración y retención de agua de lluvia y por la cada vez más frecuente ocurrencia de períodos de sequía.

Las sequías son períodos secos prolongados, existentes en los ciclos climáticos naturales, caracterizados por la falta de precipitaciones pluviales y de caudal en los ríos. Su origen se encuentra en la atmósfera, en donde la humedad es deficiente. En términos generales puede ser considerada como la insuficiente disponibilidad de agua en una región, por un período prolongado para satisfacer las necesidades de los elementos bióticos locales.

Estas necesidades dependen de la distribución de las poblaciones de plantas, animales y seres humanos, de su modo de vida y del uso de la tierra. La sequía es un fenómeno temporal que se presenta en cualquier región, aunque se localiza en general en áreas de lluvias con régimen variable.

El clima característico de los municipios del norte de nuestra huasteca es el A(w), cálido subhúmedo con lluvias en verano, y periodo de sequía en el invierno y primavera, con precipitaciones que van de los 1200mm, a los 1400mm por año, destacándose las abundantes lluvias del verano. Entonces la actual sequía no debe sorprendernos, aunque parece que a algunos habitantes de nuestra región, año tras año la sequía se aparece como un fenómeno extraordinario.

La interacción de todos estos factores –baja capacidad de retención de agua por los suelos, frecuentes períodos secos y carga animal excesiva, y mal trabajo del suelo– determina la ocurrencia de situaciones críticas, agravadas por la falta de agua almacenada para abrevadero de los animales, que se da con particular gravedad en los municipios del norte de la Hasteca. Se estima que durante una sequía prolongada (datos del Lic. De La Vega Pineda) un vacuno puede perder entre 50 y 100 kilos de peso, sin llegar a considerar la mortandad de animales, y el crecimiento de la caña se reduce a su mínima expresión.

En estas situaciones de emergencia las autoridades y los productores tienen que recurrir a medidas de excepción para salvar a los animales, que aún siendo relativamente exitosas no logran evitar la pérdida de productividad de los predios y el impacto negativo en la economía regional.

Si ya sabemos que en la región lo más probable es que en la primavera suframos por los excesos de la sequía, y en el verano suframos por las inundaciones, ¿por qué no nos preparamos? Todos los años en estas fechas la nota es la misma. Ganado muerto por falta de agua y pastos, baja en el rendimiento de la caña, y alteraciones en el ciclo de la naranja.

Los Hastecos tenemos que dejar de año tras año, implementar medidas de emergencia, y estructurar un plan a largo plazo para dar fin a las contingencias. Parte de la nuestra sequía, no se debe a la falta de lluvia, si no a la falta de retención de la humedad. Durante muchos años rapamos nuestros montes, ¿por qué ahora nos extraña la falta de humedad? Debemos establecer nuestro Plan de Prevención de Sequías, donde se incluyan programas de conservación orientados a proteger los bosques y las cuencas hidrográficas localizadas en ellos.

Adecuar los cultivos a especies que necesiten el mínimo de agua y adecuar el sistema de riego. No tiene sentido cultivar especies como el maíz (por poner un ejemplo) en zonas con graves problemas de agua, pendientes pronunciadas y suelos delgados.

Por otra parte el gobierno gobiernos deberían de marcar pautas legales para regular los cultivos “derrochadores” de agua, (observe el riego de la caña aguas arriba en el río Valles). Poco a poco se va introduciendo soluciones prácticas para la sequía como el sistema de riego por goteo que va sustituyendo al tradicional por anegación. El ahorro es espectacular pero por desgracia también necesita de ayudas para el agricultor ya que es una inversión cara. Así mismo urge tecnología para el guardado de pastos, que en verano sobran y en primavera faltan.

Los gobiernos deberían colaborar en las adaptaciones tecnológicas, subsidiando al productor que decida incursionar en el siglo XXI, y hacer una inversión que mejore la productividad, la generación de riqueza y la vida de la población. De lo contrario el próximo, y los sucesivos años, el panorama será el mismo. Pero recuerde, Ud. Tiene la mejor opinión.
El pilón: No cabe duda, se ve bonito el boulevard verde.

 


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