Lunes, 30 de Noviembre de 2020
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 21 de Agosto al 27 de Agosto de 2020

Dr. Antolín Guerrero, una historia de perseverancia

Dr. Antolín Guerrero, una historia de perseverancia

Yesenia Rivera



Le ha tocado sufrir en carne propia la imposibilidad de salvarles la vida a familiares

Antolín Guerrero Márquez nació en una comunidad llamada La Libertad, perteneciente al municipio de Ciudad Valles, conformada únicamente por su familia, donde el único contacto que pudieron desarrollar fue con la naturaleza, y para estudiar tenía que hacer un recorrido de alrededor de 10 kilómetros, junto con sus hermanos acudían a la Escuela "Librado Rivera", en el ejido La Estribera.

La vida le dio la oportunidad más tarde de desarrollarse en Cárdenas, San Luis Potosí, después regresó a Ciudad Valles a terminar la preparatoria y de aquí partió a Nuevo León, donde tuvo la oportunidad de terminar la carrera como médico cirujano partero.

En ese entonces hizo su servicio social en una comunidad denominada Soledad allá mismo, más tarde por ser una persona tranquila regresa a Ciudad Valles en 1992, fue entonces que surgió un brote de cólera y se agregó como voluntario a la Jurisdicción Sanitaria, porque no existía personal médico suficiente para atender las diarreas que se generaron, y fue así como se integró a los Servicios de Salud.

Ingresó como médico al Centro de Salud de la colonia Juárez y más tarde el doctor Alejandro Núñez Silvana le habló para el área de Epidemiología, después fue designado a un área llamada Atención de Salud Materna Infantil, en donde estuvo desempeñándose por años.

Pasados los años, sin mayor aviso recibe una llamada a las 9:26 de la noche del primero de abril del año 2019, estando en la Panadería La Fe, donde le decían que al día siguiente tendría que presentarse en San Luis Potosí, donde le darían unas instrucciones, y fue a recogerlas y la sorpresa fue que regresaba como Director de la Clínica Hospital del ISSSTE de Ciudad Valles.

Lleva fungiendo como doctor 30 años, y le tocó ver la alta mortalidad materna, como prenatal en Aquismón por tétanos, aunque siendo sincero, comenta, él no vio cuadros de tétanos, el vio niños que habían muerto por tétanos.

Rememora uno de los temas que más llamaron su atención en 1992, cuando llegó el cólera, una enfermedad que causó que las salas de urgencias estuvieran repletas de niños que morían por deshidratación debido a la diarrea.

"Las salas estaban llenísimas, hacíamos un suero oral con azúcar, sal y un litro de agua, este suero era casero y así era como se salvaban a los niños, después ya sale el sobrecito de vida suero oral, cuando llega el cólera, que obliga a los municipios a acaparar el sistema de abastecimientos y tiene esto un alto impacto, tanto que ahora es difícil que un niño fallezca por una diarrea, porque los sistemas de cloración mejoraron mucho", expresa.

"Previo a esto ya se escuchaba de una enfermedad que tenía un gran impacto, causaba mucho miedo, mucha angustia, el personal de Salud le tenía temor, como ahora se le tiene pavor al coronavirus, esa enfermedad se llamó Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) y cuando ésta se va perfilando en ciertos grupos poblacionales y comienzan a llegar los primeros grupos a los hospitales, no se sabía exactamente la forma de transmisión y se tenía una enorme angustia y temor en los Servicios de Salud", admite.

"Desaparecieron aquellas jeringas metálicas, con agujas también metálicas que utilizaban las señoras de los ranchos en una cajita de peltre y donde las hervían, así era como desinfectaban, donde quiera encontrabas personas agujeradas, como consecuencia de las abscesos que se hacían, infecciones que ocurrían por reutilizar mucho el material médico, llega el SIDA y obliga a que mucho material sea desechado, cuando llegan estos problemas sanitarios la sociedad evoluciona", destaca.

"Quién dijera que mucho más tarde llegaría esta enfermedad del coronavirus que nadie nos la esperábamos, en realidad los médicos nos estábamos preparando para recibir la fiebre amarilla, que en un par de años es probable que la veamos en otro país, pero no un problema como al coronavirus", comenta.

"El coronavirus es una enfermedad que se puede definir como la enfermedad de la soledad, ya que obliga al enfermo a aislarse, solo, donde ya no hay oportunidades del último adiós, dice un colega -éramos felices y nunca nos dimos cuenta-, llegó la pandemia y nos ha hecho ver otros rostros, estamos ahorita en ese aparto social donde las cosas han cambiado, la percepción de la vida nos ha obligado a tener nuevas características de vivir, a la comunidad en general le ha dado un nuevo concepto de ciudadanía", agrega.

Pero considera que lo más difícil que ha enfrentado como médico fue en marzo del 2006, al darse cuenta que su madre padecía de cáncer de hígado y no tenía elementos con qué enfrentar esta enfermedad, fue así como después de un par de años su madre se fue, después en el año del 2019 se enfrenta a una situación similar con una de sus hermanas, que presentaba un cuadro clínico parecido a una gripa y dos semanas después falleció por un carcinoma, del cual ya no pudo hacer nada, después se vuelve a repetir la misma historia con otra hermana que enfrentó una enfermedad, de la cual tampoco pudo rescatar.

"Entonces, prepararse para preservar la vida y encontrar a los tuyos que no los puedes ayudar como quisieras, porque la naturaleza te limita, que tus alcances no lleguen... es una sensación de respeto a la vida", lamenta.

Esos incidentes, lo han llevado a considerar las decisiones que se tienen que tomar al estar al frente de una institución que trata con el dolor, con la seguridad del ser humano.

Como médico de consultorio se encontró con mujeres que se encontraban en el estigma de ser madres solteras y la imperiosa necesidad de querer interrumpir un embarazo, "tuve la oportunidad de platicar con muchas de ellas, hoy me las topo con sus hijos, que son todos unos profesionistas, al ver esto es una gran satisfacción, de ver que pude ayudar a una vida", confiesa.

"Si pudiera volver a elegir de nuevo mi profesión, elegiría ser médico, quizás no ser un súper especialista, pero sí un ser humano y estar en contacto, y poder ayudar a los demás seres humanos", finaliza.
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