Domingo, 08 de Febrero de 2026
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SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 25 de Marzo al 31 de Marzo de 2016

"Empoderamiento de la mujer"

"Empoderamiento de la mujer"

Rocío del Carmen Aguilar Roa



La palabra inglesa empowement, se traduce al español como empoderamiento, este término tiene muchas implicaciones y todo un proceso de capacitación hacia una emancipación. Fue acuñado en la IV Conferencia Mundial en Beijing refiriéndose al aumento de la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y de acceso al poder. Actualmente conlleva también otra dimensión: la toma de conciencia del poder que individual y colectivamente ostentan las mujeres y que tiene que ver con la recuperación de la propia dignidad de las mujeres como personas.

En la ONU Mujeres, (donde velan por la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer) se apuesta por el empoderamiento de las mujeres como estrategia para lograr una sociedad más igualitaria y beneficiosa para todo el mundo. También el IDH (Índice de Desarrollo Humano) tiene como objetivo el "completo empoderamiento de la mujer". Incluso existe la Convención para la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer del Alto Comisionado de derechos Humanos de las Naciones Unidas, en donde uno de sus principales objetivos es: "Sabiendo que un cambio en los roles tradicionales de hombres y mujeres en la sociedad es necesario para lograr la completa igualdad entre hombres y mujeres... los estados miembros deben tomar todas las previsiones apropiadas para modificar los patrones culturales y sociales con el fin de lograr eliminar los prejuicios y prácticas consuetudinarias y otras que se basan en la idea de inferioridad o superioridad de alguno de los sexos o en roles estereotipados para hombres y mujeres".

Es evidente que el principal objetivo es eliminar los roles tradicionales de hombres y mujeres para reemplazarlos con el concepto de "igualdad" o algo parecido. Éste objetivo feminista tiene alrededor de 50 años. La premisa es que la mujer debe ser "liberada del yugo de la maternidad" y se le debe permitir participar en igualdad junto con el hombre en todos los aspectos de la vida fuera de casa (económicos, políticos y sociales). La educación y cuidado de los hijos son vistos ya como algo "que puede ser rechazado por ser inferior". El rol de la maternidad está siendo extremamente denigrado y ahora se tiene como menos valioso que una carrera fuera de casa. Inherente a todo esto está una actitud hostil hacia las antiquísimas nociones de matrimonio, familia natural y educación de los hijos.

Los aspectos positivos como la reducción de la discriminación, el aumento de la educación femenina o la mejor calidad de vida, no se discute; pero el proceso tiene una naturaleza insidiosa que encierra un grave peligro. Superficialmente se citan nobles objetivos, pero la consecuencia final será el debilitamiento de la familia, que es la estructura básica y esencial sobre la que se levanta la sociedad.

No solo sufriríamos las mujeres sino toda la sociedad. Al desestabilizarse el núcleo familiar donde nacen, se cultivan y se viven los valores, aumentarían los problemas derivados de la falta de éste, como lo son la deserción escolar, depresión infantil, drogadicción, abusos, etc. La familia como un sistema funciona de forma más efectiva cuando las partes están presentes permanentemente. Si en la casa no hay valores, el resto de las instituciones poco podrán hacer.

Si bien es cierto que es preciso escuchar las voces de las mujeres, también lo es, el que se debe prestar mucha atención en no sobrepasarse con el género masculino. La situación es que se ha concebido la igualdad como equivalencia, tomando como parámetro el ser humano hombre, cuando la diferencia sexual es mutua. Para conseguir vivir nuestras diferencias en condiciones de igualdad se ha de educar a la sociedad en todos los sentidos, sin una alteración de las relaciones de poder, sin un discurso centrado en las mujeres, que se reconozca nuestra diversidad y especificidad; comprendiendo que las mujeres y los hombres somos igualmente diferentes y necesitamos políticas diferentes.

No debiera haber ninguna inferioridad de ningún género sobre otro y si debería haber igualdad de oportunidades, recursos y responsabilidades para que la igualdad sea una realidad. Somos igual de valiosos pero somos diferentes. Valdría la pena el que conozcamos nuestras aptitudes y deficiencias como género para tomar los roles más adecuados para cada quien.

Estimado lector en mi corazón arde un deseo, de que la humanidad pueda vivir sin juzgarse por el género, la raza, el color de piel y simplemente vernos por el valor que tenemos como seres humanos maravillosos y únicos.

Hasta pronto y que su corazón siempre este contento.

e-mail. rocioaroa@hotmail.com

 


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