Fernando Díaz de León Cardona
En la semana que transcurrió, los hechos políticos más sobresalientes y de la mayor importancia para el futuro inmediato de San Luis Potosí, fueron sin duda; primero, la declinación del Senador Octavio Pedroza Gaitán y de Alejandro Zapata, en sus aspiraciones de abanderar al PAN en las elecciones de 2015.
Esa decisión,- que bien vale la pena profundizar, le da un giro de 360 grados al proceso interno de selección del candidato a la gubernatura del estado y ha colocado al panismo potosino en un escenario critico de división, ruptura y desenlace de pronóstico reservado, ya se verá.
El otro hecho relevante, fue también la visita del dirigente nacional del PRI, Cesar Camacho Quiroz, para reunirse con la clase política y empresarial potosina, en un acto que tuvo señales y rasgos muy peculiares que también es importante puntualizar.
Sobre la determinación de Octavio Pedroza y Alejandro Zapata, de ceder a sus pretensiones de alcanzar la nominación, creo que es importante colocar en su justa dimensión el hecho político y no solo visualizar su postura como un acto de intimidación hacia el CEN del PAN,- más bien, el posicionamiento tiene la clara intención política de poner en disyuntiva a la dirigencia nacional.
A estas alturas, el presidente del PAN, Gustavo Madero,- en teoría, tiene el mapa muy claro de la situación interna de su partido en San Luis Potosí. Si es así, sabrá entonces que la disputa por la candidatura al gobierno del estado, se está dando solamente entre dos de las principales corrientes políticas locales, ya se había dicho.
Una encabezada por el propio Octavio Pedroza en alianza con Alejandro Zapata y la otra la que representan la Senadora Sonia Mendoza Díaz, el diputado Juan Pablo Escobar Martínez y el propio dirigente estatal del PAN Héctor Mendizabal.
El resto de los que han sido mencionados,- ya lo hemos comentado, no tienen posibilidades y su presencia solo será útil para legitimar una decisión, cualquiera que sea. Su único sacrificio será declinar y levantarle la mano al o a la candidata, ya lo veremos.
El escenario es complejo, pero la causa y origen del conflicto que hoy vive el PAN, se reduce a posturas irreductibles sobre el método de selección del candidato.
Para Octavio Pedroza, el candidato o la candidata al gobierno del estado, debe surgir de una amplia propuesta a través de una encuesta que refleje la voz de los ciudadanos y empujar a un candidato competitivo, sin excluir la participación de los panistas, porque es ahí donde están los votos que podrían llevar al PAN al triunfo o a la derrota en el 2015.
Sonia Mendoza, no rechaza la encuesta, de hecho fue quien levantó primero la mano para que se llevara a cabo, sin embargo su resultado quedaría condicionado a un proceso estatutario interno entre una militancia panista representada en 11 mil de sus miembros y a pesar de que históricamente, solo un 60 y un 65 % son los que participan, votan y deciden.
Este mecanismo interno, en la práctica política y electoral no se soporta ni se legitima en una base social amplia - es decir, entre esos segmentos de la sociedad donde podrían estar presentes aquellos ciudadanos simpatizantes del PAN, que son finalmente los que salen a cruzar la boleta y son los que los hacen ganar o los hacen perder en una elección constitucional.
Estatutariamente, las otras dos formas de selección del candidato son: La consulta abierta a la sociedad, o bien una decisión centralizada. Y, es aquí justamente, donde se ha planteado la interrogante. ¿Por qué esa postura irreductible entre las principales cabezas? ¿Por qué, no someterse en todo caso a una Consulta Abierta a la Sociedad?
Evidentemente que una Consulta Abierta tiene un costo económico elevado, mínimo entre 8 y 10 millones de pesos para cada contendiente. El desgaste político previo a la elección constitucional es un riesgo inminente a correr por el nivel de confrontación interna que se genera, pero igual los fortalece y los posiciona porque es una oportunidad de mostrarse en sociedad.
No obstante, en la opinión de diversas corrientes del panismo se ha expresado, incluso documentado, que un proceso abierto implicaría que otras fuerzas políticas ajenas o distintas al PAN tengan interés de intervenir para dar un sesgo al resultado de una Consulta Abierta.
Esto con la sola intención de penetrar el proceso panista, para sacar adelante y hacer triunfar al rival más débil del PRI en la elección constitucional. Este escenario, en términos de relación gasto-ahorro costo-beneficio estaría favoreciendo a un PRI que empezó a dar señales de meter mano en el proceso del PAN, según se afirma.
Por ello quizá, sea esa justamente la disyuntiva en la que se encuentra ahora el CEN de PAN tras la declinación de dos de sus principales cartas; en un hecho político trascendente, que si ante esto la dirigencia nacional panista no voltea su mirada hacia San Luis Potosí, si no asume una posición clara, congruente y a tiempo,- lo más probable es que el gran boquete que se abrió no únicamente resulte un imposible de tapar, sino que las posibilidades de un triunfo en 2015 se esfumen.
Hacia el interior del PRI, por supuesto que hay júbilo, y en el PAN tenía que pasar algo como esto para reaccionar, por lo menos es lo que se espera del panismo central que hasta hoy no ha fijado una posición clara y contundente, y todo pareciera que la batalla interna se reduce a un evidente desinterés nacional y al control de ínsulas de poder, pero sin visualizar o dimensionar hasta ahora el cisma que se puede desatar.
REUNION PRIISTA
En un evento como el convocado el jueves pasado por el gobernador del estado, los priistas y empresarios que a todas van, con todos juegan y a todos les dicen que sí o que están con él, generalmente acuden con la enjundia de observar, escuchar especular y tratar de descifrar mensajes, guiños o señales. Esta vez no fue la excepción, y como en política todo lo que parece es, hubo presencias que se notaron mucho, pero también ausencias que se notaron más.
Cuando el líder nacional del PRI, Cesar Camacho, dijo que el próximo candidato a gobernador, los 7 diputados federales, los 15 locales y los 58 presidentes municipales saldrían de quienes se encontraban presentes, más de cinco que buscan la candidatura al gobierno del estado, se desencorvaron y se enderezaron, hasta Elías Dip. Y es que no era para menos, a Jesús Ramírez Stabros ya lo habían bajado del avión y al Comisario Enrique Galindo Ceballos ya lo habían enviado a Centroamérica recibir reconocimientos.
Otros se pudieron sentir aludidos, pero no estaban presentes o no fueron invitados. Eternas figuras de la política potosina como Yolanda Eugenia González Hernández o Carlos Jiménez Macías, por ejemplo no estuvieron. Sin embargo sí acudieron quienes desde el año pasado fueron focalizados como aspirantes u opciones locales y aquellos considerados dentro de un círculo externo y empresarial.
Pero nada nuevo bajo el sol, ni siquiera la declaración del líder nacional priista cuando puntualizó que para el proceso electoral, el gobernador de la entidad es un militante respetado y respetuoso de las decisiones del PRI y que se circunscribirá a lo suyo. “Siendo él un buen gobernador hará suficiente”, el partido a lo suyo. Más claro no pudo ser Camacho Quiroz.
Ya se había mencionado, será el CEN del PRI quien conduzca y asuma el control de un proceso donde generacionalmente se identifican en mayor escala y medida a uno o dos de los aspirantes presentes. No es necesario mencionarlos, la sola ratificación de Jaime Santoyo Castro como Delegado del CEN lo explica.
El llamado círculo externo, insertado este en un proyecto nacional se redujo, y, solo dos respiran y se mueven: José Ramón Martell y Teófilo Torres Corzo. Las capacidades profesionales por virtud misma de su trabajo colocan al Comisario Enrique Galindo Ceballos, cuesta arriba y alejado de tal posibilidad.
Del círculo local, a varios tricolores les resulto atractiva la presencia de Juan Manuel Carreras López. El aspirante priista estuvo acompañado durante todo el evento por Enrique de la Madrid, Director de BANCOMEX, y ya más tarde por el ex gobernador Gonzalo Martínez Corbalá, quien a propósito y junto con el Senador Teófilo Torres Corzo, fueron quienes recibieron las más amplias consideraciones y reconocimientos por el dirigente nacional del PRI, Cesar Camacho.
Desde luego que se vieron rostros de fe y esperanza, caras desconcertadas o desencajadas,- entre ellas, las de algunos aspirantes locales y sus impulsores, que sintieron que las señales enviadas por el dirigente nacional priista no apuntaban o favorecían ni a su humanidad ni a su proyecto político.
No obstante, figuras locales como Fernando Pérez Espinoza, Mario García Valdez, Fernando Chávez Méndez y Cándido Ochoa, hicieron lo propio; saludos, abrazos y trabajo de Loby en corto. Algunos mostrando sus virtudes y su oficio político, otros simplemente exhibiendo sus limitaciones y miserias.
El último en despedirse fue el Alcalde, ya se le veía fatigado, aburrido, con las pilas bajas y a lo mejor hasta regañado por los aceleres a los que se refirió Cesar Camacho Quiroz.
A corta distancia y a los ojos de la mesa principal, destacó la presencia de Luis Antonio Mahabub Sarquis; del amigo de a deveras del presidente Peña Nieto, Juan Carlos Valladares y de un Fernando López Palau, a quien un buen día se grillaron, soñó o despertó diciendo: ¿Acaso podría ser yo?
De cualquier manera, ya lo dijo Cesar Camacho, “yo no conozco a ningún aspirante porque no hay convocatoria y por consecuencia no existe la condición normativa de aspirante”. ¿Será?.. Sobre todo porque lo podía pellizcar o lo tenía a tiro de escopeta. En fin, en el arte del disimulo Camacho es todo un mago.
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