Domingo, 08 de Febrero de 2026
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 29 de Noviembre al 05 de Diciembre de 2013

Plática de familia

Plática de familia

Víctor Manuel Tovar González



Última hora de una tarde con un calor extenuante como los que disfrutamos en Valles, Don Nicanor (Don Nica como se le llama de cariño) un abuelo setentón, y Lupita su nieta sentados en cómodos sillones de palma a la puerta de casa en uno de tantos ejidos cañeros que existen en nuestro municipio, miran la parcela de don Nica, con las ultimas luces del día. Delante de ellos se extienden verdes cañaverales cuya continuidad solo se ve interrumpida por el amarillo ocre de las espigas del zacate jhonson.

A lo lejos se ve algún árbol, que quien sabe cuál es la causa por la que no fue talado cuando se decidió volver un cañal la selva Huasteca, pero su presencia es meramente anecdótica, pues el cañaveral lo invade todo hasta perderse en la lontananza. En un momento dado don Nica, cañero de toda la vida, pues desde antes de la llegada del ingenio ya sembraba caña para hacer piloncillo y Lupita, ingeniera agrónomo en sistemas de producción egresada del Tec de Valles, comienzan a hablar. La conversación gira en torno a la parcela de don Nica. “La caña se está dando muy bien, pero con este año de lluvias, mucho me temo que el jhonson y las malas hierbas van a dar mucha guerra”, Don Nica. A continuación comenta con acento afirmativo, que en unos días en cuánto escampe y aparezca el sol, aplicará herbicidas, de esos que recomiendan los ingenieros del ingenio. Y este es el detonante que abre la discusión entre ambas generaciones.

¡Sandeces (con otro adjetivo) hija! Una buena parcela y la mía lo es, tu más que nadie sabe el trabajal que me ha costado, no tiene ninguna mala hierba. De ahí su nombre, a esas y al jhonson no las quiero ver yo ahogando mis cañas. Y no dudes de que hare lo necesario para mantener limpia la parcela; a mí tampoco me gusta echar veneno, pero a mi edad... la rabadilla ya no me permite escardar tanto. Se apresura a decir Don Nica.

No me refiero a dejarlas crecer e invadir tus cultivos, con dulzura y un acento cariñoso le dice Lupita si no a hacerlo de otra forma, sin herbicidas. La agricultura ecológica controla las malas hierbas inclusive al jhonson sin venenos.- Le dice Lupita al abuelo.

Controlar, dices, ¿no erradicar? ¿Y para que iba a querer yo eso? Si las dejas un poco, te invaden y ya no hay quien las quite. Disminuyen el crecimiento de la caña y lo que es más importante, disminuyen la producción. ¡Ves es lo que tengo años repitiéndote!, en ese mentado Tec. Solo aprendiste esas rarezas como de que no te quieres casar hasta que no disque triunfes en la profesión, y eso de que la naturaleza nos la vamos a acabar y otras sandeses. Ojala y tu padre mejor te hubiera mandado a estudiar leyes, al fin eres muy leguleya.
Estoy de acuerdo en que no puedes dejarlas crecer sin límites abuelito. Pero también aportan beneficios al cultivo; por ejemplo, ayudan a controlar las plagas, o favorecen la presencia de polinizadores en el campo, que es bueno para que se formen los frutos, aparte de otras funciones ecológicas. En el Tec las llamamos arvenses, para quitarles un poco esa mala fama de malas hierbas, y su conservación como especie también es importante.

Don Nica mira atónito a Lupita, y no puede creerse lo que dice. “¡Están rematadamente locos tú y tus profesores! Las malas hierbas son inmortales, no hay ser humano que acabe con ellas. Por esas no te preocupes hija”, le dice don Nica a Lupita dando unos suaves y cariñosos golpes en la espalda a su nieta. “Conservar las malas hierbas, vaya locuras que dique aprendiste”.

Pero abuelo, la diversidad de arvenses o malas hierbas como tu erróneamente les llamas no ha permanecido siempre igual. ¿No recuerdas que antes el frijolillo te traía loco, y ahora casi no la ves? En estas últimas décadas, con la aparición de las nuevas técnicas de labranza, las condiciones de crecimiento en los cañales han cambiado, y por supuesto ha afectado a las malas hierbas. No han desaparecido, han cambiado.

Tienes razón, ahora hay mucha gramínea y se ve poca leguminosa. Apunta Don Nica.

Sí, hay muchas gramíneas porque resisten los herbicidas.
Ya está bien de tanto sermón, que parece que es lo único que les enseñan en el Tec ahí en Valles. Ahora dame tu solución. Herbicida no; entonces ¿cómo controlo las malas hierbas? O como tú les digas.

Existen otras opciones. Por ejemplo dejar de quemar, tanto para la cosecha como para limpiar el terreno de los residuos, pues esto tiene consecuencias negativas: se pierden nutrientes del suelo, que motiva que la caña se arrale y como consecuencia otras malezas invaden el cultivo, así como eliminación de organismos benéficos (hongos, bacterias e insectos). Practicar cultivos intercalados, hay pruebas donde se alcanzo el mismo rendimiento por hectárea como la caña en monocultivo, presentando mayor estabilidad y diversidad ecológica, con la ventaja económica de mayor ingreso por venta de varios productos. Plantar arbustos de aromáticas. Este tipo de vegetación ayuda a evitar la presencia de tus malas hierbas en esos márgenes y en tu sembrado. Intentar crear un paisaje menos intensivo, menos monótono; como antiguamente, que se intercalaban parcelas de caña con frutales, formando un paisaje más heterogéneo.

La utilización de los residuos de cosecha y los arvenses (15 a 300 toneladas por hectárea por año) mediante la organización o encalle de la hojarasca y cogollo en las calles del cultivo. El control de plantas arvenses en forma manual se realiza principalmente para las especies asociadas que no han podido ser controladas mecánicamente por su ubicación cercana al brote de las nuevas plantas.

Amén de que el uso de agroquímicos para el cultivo de la caña de azúcar contamina cuerpos acuíferos, dado que la superficie cañera de la región se encuentra adyacente a arroyos que desembocan en esteros y ríos. Asimismo pueden afectar a organismos de poca importancia económica, pero esenciales para la formación de redes alimenticias complejas que contribuyen a la biodiversidad y estabilidad del ecosistema.

Don Nica observa con mirada incrédula a su Lupita, “Tantos años de desarrollo industrial para que ahora nos vengan los ingenieros con que hay que volver a hacerlo como antes”, ahora resulta que el moderno soy yo, y que la estudiada es anacrónica se mofa.

Sí abuelo, haciendo algunas cosas como tú las hacías cuando eras muchacho, y añadiendo otras nuevas, fruto de la investigación en la agroecología. El control de las malezas dentro del cultivo agroecológico busca el reemplazo de los productos químicos por prácticas de manejo más benignas con los recursos naturales: agua, suelo, aire y diversidad de fauna y flora. Es así como se le da mayor importancia al control manual, al control mecánico y a la integración. ¿Te imaginas lo que ganarías si usas el maldito jhonson como tú lo llamas para alimentar borregos? O ¿para abonar tus campos? Esto es lo que aprendí en el Tec. De Valles; a cuidar la naturaleza y a volver más productivo el campo. Bueno abue te voy a hacer una buena cena, y luego a dormir, porque mañana tú tienes que trabajar tu parcela y yo a atender mi consultoría.

 


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