Domingo, 08 de Febrero de 2026
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 06 de Septiembre al 12 de Septiembre de 2013

¡Cuidemos nuestro patrimonio natural!

¡Cuidemos nuestro patrimonio natural!

Víctor Manuel Tovar González



"La vida no es aceptable a no ser que el cuerpo y el espíritu vivan en buena armonía, si no hay un equilibrio natural entre ellos y si no experimentan un respeto natural el uno por el otro." Lawrence, David Herbert:

El precio de los alimentos a escala mundial aumentó 6 por ciento en julio, su mayor alza desde 2009, reportó la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El incremento fue provocado principalmente por mayores cotizaciones de cereales y azúcar, informó el organismo, el cual externó sus temores por una posible crisis alimentaria –como la ocurrida en 2007 y 2008– si los países restringen sus exportaciones por temor a una escalada de precios.

El índice de la FAO para los precios se sitúa en 213 puntos, 12 más que en junio, cifra que se mantiene en un nivel menor al de 238 de febrero de 2011, indicó la organización en un comunicado. El índice de precios de los cereales alcanzó una media de 260 puntos, 38 más que en junio, y está a 14 de su récord absoluto de 2008, cuando fue de 274.

En Estados Unidos este año, la sequía arruinó los cultivos de maíz, lo que hizo subir 23 por ciento los precios en julio. El costo elevado de alimentos castiga a las poblaciones pobres de numerosos países que dependen del mercado mundial para importarlos. El repunte en el costo de los principales productos agrícolas en Europa, así como en la Bolsa de Chicago, a causa de los problemas climáticos tanto en Estados Unidos como en Rusia, por las peores perspectivas de producción de trigo, eleva el potencial de crisis.

Es probable que haya fuerte volatilidad en los costos durante las próximas semanas o meses, con los consiguientes problemas de hambre sobre todo en los países más pobres. La situación podría deteriorarse rápidamente, como ocurrió en 2008, aunque aún no se ha llegado a esos niveles. El precio del trigo subió 19 por ciento ante las perspectivas de una caída de la producción en Rusia. El grave deterioro de las perspectivas de los cultivos de maíz en el primer productor mundial (Estados Unidos de Norte América) a causa de los daños provocados por la sequía, hizo subir su valor en casi 23 por ciento en julio, explicó la FAO.

Esta situación de emergencia alimentaria, impulsa a los gobiernos y a las entidades privadas en nuestro país a la búsqueda de soluciones para mejorar la producción alimentaria. Dentro de las soluciones vistas está la de incluir semillas genéticamente mejoradas sobre todo de maíz.

Hay bastante preocupación en el mundo últimamente por el avance de las transnacionales que pretenden implantar el uso de semillas transgénicas y de alimentos manipulados con hormonas. Me parece que la mayoría de la población mexicana ya está enterada de las consecuencias, tanto en lo que se refiere a la salud, el ámbito social, cultural y económico.

La palabra “maíz” es de origen taíno. Hace alrededor de 10.000 años, los pueblos de América ya conocían esta planta, cuyo origen se encuentra en México, donde existen actualmente por lo menos 60 variedades distintas. El maíz aún es parte de la identidad cultural de muchos pueblos originarios de México, para quienes, a través de la Historia, ha sido un elemento sagrado (con todo lo que el concepto conlleva). Los pueblos prehispánicos aprendieron a domesticar y manejar las variedades de esta planta durante miles de años, como también los procesos para su preparación. Sabemos que antiguamente el maíz era parte fundamental de su cosmovisión y estilo de vida, la cultura del maíz ha sido arraigada durante miles de años. Existió también toda una cosmovisión alrededor de otros productos originarios de México, como por ejemplo del cacao, que incluso fue utilizado como moneda de cambio.

Los colonizadores llegados a México no se llevaron solamente oro y plata. También se llevaron algo más valioso. ¡Semillas! Se llevaron maíz, café (aunque este se trajo del viejo mundo), cacao, tomates, tabaco, cacahuate, vainilla, aguacates (etc.), monopolizando su comercialización. Aquello fue un robo, un robo que hoy nos juega una pésima jugada. Hoy las transnacionales extranjeras se creen dueñas de los productos de la tierra mexicana. Se creen dueños del patrimonio cultural, social y económico de nuestro país. Hoy, las transnacionales extranjeras, pretenden hacer lo mismo que los colonizadores comenzaron hace quinientos años atrás: reemplazar la forma milenaria de cultivo de los pueblos originarios y remplazar los cultivos existentes con productos ajenos al suelo y la geografía natural, a la economía, cultura y cosmovisión de nuestros pueblos. Si en ese entonces el resultado fue desastroso, hoy en día no es de esperar un resultado diferente y aún peor, tomando en cuenta los efectos nefastos que estos transgénicos producen en el ecosistema.

Por tanto, me parece que el gobierno de la república, que se dicen ser consciente de los derechos de las personas y de los pueblos debieran patentar las semillas originarias de nuestro suelo, ya que forman parte de nuestra cultura, economía y cosmovisión. Nadie es dueño de la Madre Tierra. Sin embargo, si se insiste en que debe tener dueños, entonces las semillas originarias de México pertenecen al suelo mexicano y a los pueblos originarios de México, quienes las conservaron durante miles de años, domesticaron sus plantas y manejaron sus cultivos.

Y no con esto quiero decir que estoy en contra del uso de la moderna ciencia y tecnología. El que esto escribe es un ferviente creyente en que la ingeniería genética es un camino para erradicar el hambre en el país. Estoy en contra de que trasnacionales nos vendan transgénicos desarrollados para otras regiones del planeta, y que por no haber sido pensadas para combatir nuestros problemas, terminan dañando nuestros ecosistemas.

La transgénica les permite a los científicos desarrollar organismos que expresan caracteres o rasgos novedosos que normalmente no se encuentran en la especie. Por ejemplo, un tipo de arroz conocido como “arroz dorado” posee niveles elevados de vitamina A. Los científicos también han desarrollado girasoles que poseen resistencia al moho y algodón que resiste el daño de los insectos. Pero todas estas maravillas, tienen como fin eliminar o crear resistencia a organismos de determinado hábitat no son de valides universal.

Un ejemplo terrible en nuestro país sucedió en Oaxaca, nosotros estamos importando maíz para consumo humano, y este es importado de los Estados Unidos de Norte América, donde son tratados genéticamente para combatir a un insecto que en Oaxaca llaman “cochinilla”, y que se le considera un insecto benéfico porque es depredador de plagas del maíz, pero en Nebraska el citado insecto bajo los influjos de otro ecosistema, es nocivo para el cultivo del maíz, por lo que los genetistas desarrollaron una semilla que genera toxinas que eliminan las cochinillas.

Los campesinos de Oaxaca, que no tienen capital para la compra de semillas mejoradas, usan la misma que compran para comer en su cultivo, y como estas estaban genéticamente mejoradas para matar cochinillas, pues al sembrarlas mataron a todas las cochinillas dejando desprotegido a los cultivos oaxaqueños, creando un gran problema, pues al no haber cochinillas los otros organismos que las cochinillas controlaban se volvieron plagas que acabaron con los cultivos de maíz.

Nosotros no debemos oponernos a las maravillas de la ingeniería genética, siempre y cuando los organismos que se usen en nuestro país sean desarrollados para nuestro entorno y que nos traigan más producción, menores precios y mejor calidad.

Esto nos obliga a tener nuestra propia tecnología y desarrollo científico, a generar nuestro propio capital humano, en otras palabras una verdadera revolución educativa y no una simple reforma.

En el Convenio Internacional 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo, se reconoce la forma de vida y desarrollo de los pueblos originarios, el derecho a su identidad, a sus modalidades de vida, a controlar su propio desarrollo económico, social y cultural. La monopolización de las semillas por las trasnacionales, y el uso de semillas transgénicas no generadas en nuestro país actúan en contra de este acuerdo. Más de quinientos años llevamos al servicio de los usurpadores, dejándonos manipular, adquiriendo su mentalidad y olvidando la riqueza material, cultural y espiritual que debimos haber heredado, conservado y mejorado de nuestros antepasados mexicanos. Pero aún es tiempo, aún no se borra del todo la sabiduría ancestral de nuestros mayores. Conservemos una relación armoniosa con la tierra, conservemos la enorme diversidad de nuestra flora y fauna, las plantas medicinales, las plantas sagradas, que fueron y serán nuestro sustento físico y espiritual.

 


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