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Semana del 03 de Mayo al 09 de Mayo de 2013

Obesidad infantil. Pandemia del siglo XXI

Obesidad infantil. Pandemia del siglo XXI

Víctor Manuel Tovar González



La obesidad será a este siglo lo que el fumar fue al siglo pasado. Coca Cola, PepsiCo, Nestlé, MacDonalds Koggs y otras empresas cuyos ingresos proceden de la venta de productos con alto contenido de azúcar o grasa, afrontarán problemas de comercialización y promoción parecidos a los que hoy tienen las compañías que venden cigarrillos.

La obesidad se define como el exceso de grasa corporal, que induce a un aumento significativo de riesgo para la salud, debido a un desequilibrio prolongado entre la ingestión de calorías y el consumo de energía. En palabras sencillas el incremento de peso se produce cuando las calorías que se consumen (en las comidas y bebidas) superan a las calorías que se gastan (en el metabolismo basal, el efecto térmico de los alimentos y la actividad física). Se inicia generalmente en la infancia y la adolescencia.

El mundo sufre una pandemia de obesidad. 500 científicos de 50 naciones han publicado un informe (The Global Burden of Disease) donde explican que, entre 1990 y 2010, la obesidad aumentó un 82% (en los países de Oriente Próximo el incremento fue del 100%). Descubrimos que niños que antes morían por viruela, tosferina, sarampión, tétanos, poliomielitis y otras enfermedades, ahora se salvan gracias a las vacunas, pero solo para caer en las garras de la diabetes, hipertensión, mala circulación, hernia de hiato, apnea en el sueño, varices y otras enfermedades propias del obeso, y son los niños quienes están sufriendo más las consecuencias, de esta denominada peste del siglo XXI.

Afirma Ali Mokdad, uno de los autores del estudio mencionado en el párrafo anterior. Que en la actualidad, la humanidad vive, en promedio, más que en 1990 (los varones, 10,7 años más, y las mujeres, 12,6). Pero según este estudio, los últimos 14 años de vida se ven severamente afectados por enfermedades y dolores, muchos de los cuales se derivan del sobrepeso. Hoy, en Estados Unidos que ocupa el nada honroso primer lugar en personas con sobrepeso, uno de cada tres adultos y uno de cada cinco niños es clínicamente obeso, y nosotros los mexicanos ya ocupamos el segundo lugar. Las empresas que contribuyen a que vivamos en el mundo más obeso de la historia argumentan que el sobrepeso no es resultado de lo que comemos, sino de diversos factores. "La televisión, los videojuegos o la urbanización tienen más que ver con la obesidad que la ingesta de nuestros productos", dicen.

En el siglo pasado -y durante décadas- las tabacaleras lograron impedir que se vinculara el cáncer con fumar. El director científico del Comité de Investigaciones de la Industria del Tabaco (CIIT) escribió en 1957 que "el problema de la causalidad de cualquier tipo de cáncer es complejo y difícil de analizar... A pesar de toda la atención puesta en la acusación de que fumar produce cáncer de pulmón, nadie ha establecido que el humo del cigarrillo o alguno de sus componentes cause cáncer en el hombre". Hoy sabemos que esta afirmación es falsa. Y que en 1957 las empresas del tabaco lo sabían pero sus intereses los llevaban a negarlo, y a pagar cifras estratosféricas a médicos ara que dijesen verdades a medias .

Según Michael Mudd, un ex vicepresidente de Kraft (empresa de la industria alimentaria), las compañías de alimentos y bebidas están haciendo lo mismo hoy día. Mudd afirma que si bien los culpables del incremento de la obesidad son muchos, ninguno lo es tanto como esas empresas. No se limitan a satisfacer la demanda de los consumidores, dice Mudd, sino que hacen enormes y muy efectivos esfuerzos para aumentar la frecuencia con la que comemos y las cantidades que ingerimos. Y además alerta: "De la misma manera que el lobby (colectivo con intereses comunes que realiza acciones dirigidas a influir ante la Administración Pública para promover decisiones favorables a los intereses de ese sector concreto de la sociedad) de las armas en EEUU señala a las enfermedades mentales y los videojuegos violentos para así distraer del peligro que implican las armas de fuego, la industria alimentaria denuncia la vida sedentaria y la televisión como causa de la obesidad. No debemos caer en esa trampa".

De la misma forma en que algunos gobiernos regularon, finalmente, el consumo de cigarrillos, empujando a las tabacaleras a buscar su lucro en los mercados menos regulados de Asia y otras regiones, es posible que tarde o temprano suceda lo mismo con las empresas cuyas ganancias dependen de la venta de productos saturados de azúcar y grasas.

Países con economías emergentes como la de México, la obesidad infantil y las enfermedades asociadas a ella en la infancia misma o en la edad adulta, han aumentado en proporción alarmante sobre todo en los últimos 20 años, por lo que la Organización Mundial de la Salud la consideró en 1998 como una verdadera epidemia y un problema de salud pública. México como ya dijimos es el segundo país con mayor número de obesos en el mundo, sólo por debajo de los EUA, y obvio el Distrito Federal es la ciudad con mayor número de obesos.

Si bien se observa en todos los niveles socioeconómicos, la población más afectada la conforman la clase media y los hijos de emigrantes de las zonas rurales a las grandes ciudades. En ambos grupos entre las causas se encuentran los cambios en la dieta tradicional de los mexicanos abundante en frutas, vegetales y leguminosas, por la de tipo norteamericano rica en grasas saturadas, y azucares refinados con carga glucémica elevada. Papel preponderante lo constituyen también la falta de ejercicio al aire libre y el sedentarismo e inactividad física de los niños y adolescentes que pasan muchas horas frente al televisor, con los videojuegos, en la computadora, o hablando por teléfono; tiempo durante el cual consumen gran cantidad de lo que se conoce como "comida chatarra" y refrescos embotellados o jugos. A esto debe agregarse la predisposición genética de los ancestros de nuestra población indígena relacionada con el "genotipo ahorrador" que les permitía vivir de la caza para no morir de hambre en tiempos de escasez y darse comilonas en tiempo de abundancia. Esto era una ventaja en los tiempos de hambruna, pero es evidente desventaja en la actualidad en ambientes que ofrecen múltiples opciones de comidas rápidas ricas en calorías y bajas en nutrientes.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Nutrición (ENN) de 1999 y la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2006, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad en escolares de ambos sexos aumentó un tercio en ese lapso, el sexo masculino mostró los mayores aumentos en obesidad. Los resultados de la ENSALUT francamente son alarmantes; uno de cada tres adolescentes tiene obesidad o sobrepeso, lo que representa 5,757.400 adolescentes en el país con estas enfermedades.

De no establecerse estrategias que detengan el avance del sobrepeso y la obesidad en los niños y adolescentes, la transición epidemiológica con morbilidad y mortalidad por causas no transmisibles y enfermedades asociadas a la obesidad en los adultos, tales como la hipertensión, cardiopatía isquémica, infarto al miocardio, dislipidemias, diabetes, patología músculo esquelética y algunas neoplasias, cobrarán numerosas víctimas.

Para frenar la epidemia de obesidad infantil es necesario un compromiso político sostenido y la colaboración de muchas partes interesadas, tanto públicas como privadas. Los gobiernos, la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado tienen un papel fundamental en la creación de entornos saludables y de condiciones de asequibilidad y accesibilidad de opciones dietéticas más saludables para los niños y los adolescentes.

Los padres tienen un papel fundamental. El fomento de las dietas saludables y la actividad física regular son factores esenciales en la lucha contra la epidemia de obesidad infantil. Los padres pueden influir en el comportamiento de sus hijos poniendo a su disposición en el hogar bebidas y alimentos saludables y apoyando y alentando la actividad física. Recuerden señores padres, un taco contiene carbohidratos de la tortilla, vitaminas de las verduras y proteína de la carne, es decir es un alimento completo.

No cambie nuestra comida mexicana, rica en verduras y frutas por las modas gringas; pizzas, hamburgesas, hot dogs y comidas industriales plagadas de grasas trans, azucares refinados y harinas refinadas, son exageradamente nocivas para la salud. Recuerde mejor un taco de lonche, un delicioso plato de frijoles negros con suyo, quelites, verdolagas para la comida, un buen partido de fut bol, y diga adiós obesidad y dele la bienvenida a la salud de sus hijos.

 


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