Víctor Manuel Tovar González
A partir de los ya lejanos días de 1994 en que se firmo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en el país se viene discutiendo la necesidad de reformar la Ley Federal del Trabajo, para crear un ambiente de inversión y trabajo correspondiente a un país que compita con USA y Canadá, y transformar las viejas empresas en modernas inversiones con trabajos de calidad mundial y mejorar así el nivel de vida de todos los mexicanos.
Los temas que los patrones consideran trascendentales y ponen en el tapete de las discusiones son: la flexibilidad laboral (es decir fijación de un modelo regulador de los derechos laborales que elimine trabas y regulaciones para contratar y despedir empleados por parte de las empresas y organizaciones privadas), la contratación y pago por horas trabajadas en la semana laboral a juicio del patrón, la libertad más amplia de contratación con base en la autonomía de la voluntad, la libertad para reubicar a los trabajadores en otros empleos con modificación de sus salarios, la libertad de trabajar durante las huelgas por los trabajadores que lo deseen, la libertad de trabajo sobre la libertad sindical.
Y ellos ofrecen a cambio que esas reformas estructurales dispararían la inversión en México y las empresas serian competitivas a nivel mundial, desarrollando al país, lo cual traería crecimiento económico que a todos beneficiaría.
La reforma laboral desde el punto de vista de los trabajadores, se ubica mas en el área de las relaciones colectivas de trabajo, democracia y libertad sindical mediante elecciones secretas y autenticas, terminar con las obligaciones del registro y toma de nota por parte de la Secretaria del trabajo como requisitos de personalidad sindical, transparencia y rendición de cuentas en los sindicatos, mejorar el procedimiento de huelga para que los trabajadores mediante voto secreto y universal decidan con toda libertad si la apoyan o no. Y, en el área de las relaciones individuales, un procedimiento de fijación del salario mínimo bajo el principio de la productividad. Y una estabilidad laboral.
El proyecto de Calderón presentado en estos días, bajo la nueva modalidad legislativa de iniciativa preferente, es un proyecto de reforma a la Ley laboral, que no toca para nada las estructuras de la relación laboral, y solo protege a los malos patrones ( a los honestos y buenos no toma en cuenta), y a los litigantes cochuperos y tramposos que pululan en las juntas de Conciliación y Arbitraje, no significa ninguna reforma estructural, solo aspira a mejorar las posibilidades de contratación de las maquiladoras, y del litigio para los abogados laborales.
Es importante comprender los orígenes de la flexibilidad laboral, parte toral de la calderoniana reforma, y a la cual ningún empresario o trabajador honesto se opondría, ya que los cambios generados en el ámbito mundial con respecto a la nueva visión del ámbito empresarial y la competitividad, han generado cambio en los tiempos y en las modalidades de trabajo, dando a su vez, lugar a nuevos patrones de distribución de las actividades sociales, con una merma progresiva de los tiempos laborales y una nueva estructuración de los calendarios laborales.
Todos en México comprendemos que en la legislación laboral de nuestro país existen las disposiciones-problema que generan la llamada rigidez laboral que es el contrato de planta no finiquitable sin indemnización y pago de salarios caídos. Llamado "principio de estabilidad laboral", los patrones argumentan y con razón, que estas reglas impiden despedir a malos trabajadores y llevan a la quiebra a empresas completas cuando se acumulan salarios caídos de muchos años de litigio.
La solución es según los empresarios maquiladores, la flexibilidad en el empleo que consiste en la libertad al patrón para dar por terminada la relación laboral sin responsabilidad alguna, cuando a su juicio el trabajador no responda a sus expectativas laborales, sin riesgo de juicio alguno, pero con el pago de la indemnización correspondiente.
Pues bien, esa reforma esperada por todos los patrones del país, no está por ningún lado de la calderoniana propuesta. La reforma que propone el ejecutivo consiste en darle como alternativa al patrón despedir personalmente al trabajador o "hacer un escrito dirigido a la Junta de Conciliación y Arbitraje, comunicando las razones del despido". Por favor, esa ridícula reforma solo toca la estructura de los bolsillos de los abogados porque van a cobrar por hacer los dichosos escritos, y más trabajo a la junta de Conciliación y Arbitraje y más ganancia para los chupa tintas laborales.
La otra óptica de la flexibilidad laboral consiste en los contratos eventuales, por tiempo y obra, que especifiquen claramente lo concerniente al salario y las prestaciones sociales, los cuales deberían ser la norma y los contratos de planta la excepción, Sin embargo, la lógica de la Ley Federal del Trabajo es la inversa, la regla es relación laboral de planta y proceden los empleos eventuales según la naturaleza del trabajo. La reforma a la ley no toca este principio.
¿Por qué Calderón y los legisladores no fueron al fondo? Porque para que se flexibilice la relación laboral a plenitud, es necesario crear un gran "Seguro de desempleo" que proteja al trabajador y su familia, la reforma laboral no solo debe velar por una sola de las partes, si no por todos los actores del drama laboral. Y el seguro de desempleo, se deberá formar con aportaciones de los patrones, de los trabajadores y del gobierno.
Sin embargo, en México no hay ningún seguro de desempleo y a los desempleados solamente los espera la miseria y la mendicidad con su familia ampliada. Paliar esta circunstancia y evitar despidos masivos por ocurrencias patronales debe de regularse en la Ley, esto es la aplicación del principio de estabilidad en el empleo, no se trata de dejar al arbitrio del patrón la seguridad del trabajo, pero tampoco se trata de seguir protegiendo a ineptos y flojos, y ante la disyuntiva, al Presidente le temblaron las corvas. No cree en la decencia patronal que tanto predica.
Ahora Calderón con su reforma Frankenstein quiere conformar a los patrones, y de paso perjudicar a los trabajadores con un contrato de prueba de 30 días, uno de aprendizaje por tres meses (¿no es lo que hacen las maquiladoras?) y hasta por 180 días para administradores y puestos gerenciales o técnicos especializados. ¿Qué gran desarrollo se va a lograr en México con empleos de uno o tres meses? y ¿Qué empresa se va a catapultar para competir con las norteamericanas y canadienses con gerentes de seis meses? Creer que eso es una reforma estructural de cara a la sociedad del conocimiento es una falacia.
Quedan pendientes para otra reforma una verdadera flexibilidad en el trabajo, la remuneración del salario que ni por asomo se toco en esta propuesta y que es importantísima para tener un mejor país, la competitividad a nivel internacional, la democratización de los sindicatos, sobreviven en la calderoniana reforma los lideres charros al manejar los registros sindicales, la toma de nota, el monopolio para emplazar a huelga y extorsionar a los empresarios, en fin después de la reforma ¡vivan por siempre los Romero, los Napos y Elba Esther Gordillo!
Una verdadera reforma laboral debería tener como principal objetivo desarticular el poder caciquil con que los líderes sindicales se perpetuán en las dirigencias, la verdadera flexibilidad laboral y la asignación de los salarios por productividad y el seguro de desempleo. Una vez más el destinatario de estas medidas será el ciudadano de a pie, el joven que para obtener su primer trabajo tendrá que soportar laborar 6 meses en completa indefensión, sin derechos y pudiendo ser despedido sin consecuencia alguna.
Esta supuesta reforma no significa nada más que una perversa continuación del corporativismo de estado, auspiciado por caciques y grupos de poder que impunemente se enriquecen a expensas de los ciudadanos mexicanos. Calderón no solo permitió el regreso del PRI a los pinos, además le permitió regresar con todo su poder. Pero en fin ese es el viejo régimen que ahora está de regreso y que nos dicen. Que ésta es la nueva cara que tiene, y que les maquillo Calderón.
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