Víctor Manuel Tovar González
Un huracán también se los conoce como "ciclones tropicales". Es una tormenta tropical En realidad, este nombre de huracán está ligado a la denominación que recibía el dios maya de los vientos y las tormentas, llamado así: huracán con fuertes vientos que circulan alrededor de un área de baja presión. Cuando la velocidad de los vientos llega a las 74 millas por hora (unos 110 Km hora), la tormenta se clasifica oficialmente como un huracán. Los huracanes son el mecanismo de la Tierra para repartir el exceso de calor de los trópicos a zonas más frías. Para que se produzcan se deben dar varias circunstancias. La principal es la existencia de aguas muy cálidas en la superficie del océano. Es necesario que el agua esté a más de 26 grados y que esa temperatura se mantenga hasta una profundidad de unos 50 metros. Esa agua caliente es el combustible del huracán. Esto es gasolina de alto octanaje para un huracán. Las bandas espirales de vientos y lluvia que forman un huracán se pueden extender por cientos de Kilómetros desde el ojo o vórtice que, en comparación, es un área relativamente tranquila, se dice que dentro del ojo del huracán, todo permanece ajeno a los fuertes vientos.
Los huracanes que afectan los territorios caribeños, así como el sur de la Florida nacen en las aguas ecuatoriales del Océano Atlántico, frente a las costas africanas, y avanzan al Mar Caribe y Golfo de México. Y los que azotan el pacifico centroamericano y de México, nacen el la llamada zona de interconvergencia tropical en frente de la costa centroamericana. Aunque la "temporada de huracanes" comienza oficialmente el 1 de junio y termina el 30 de noviembre, la mayor parte de los huracanes ocurren en agosto, septiembre y octubre.
Los ciclones tropicales son como motores gigantes que usan aire cálido y húmedo como combustible. Por eso se forman sólo sobre océanos de aguas cálidas, cerca del ecuador, y avanzan hacia los trópicos, alimentándose de la energía que le proporciona el agua cálida de los mares tropicales.
Hechas las anteriores precisiones, vamos ahora a ver ¿Qué paso con Sandy? ¿Por qué fue tan destructivo? ¿Por qué nadie lo esperaba en Nueva York? (zona del planeta ubicada en el paralelo 42 norte, es decir en la parte fría del globo terráqueo, en Nueva York es normal una tormenta de nieve, pero no un huracán) Sandy se formo como cualesquier otro ciclón del Atlántico, en tierras africanas y avanzo por la línea ecuatorial hasta su eclosión en las aguas caribeñas, cosa totalmente normal. Pero lo extraordinario, fue la temperatura de las aguas del atlántico que se encontraban extremadamente calurosas para la época del año ( 27º Celsius). Y después de su paso por el caribe, no disminuyo su fuerza, si no que por el contrario se incremento por la anormal temperatura en el Atlántico norte.
Kevin Trenberth, quien lidera investigaciones científicas sobre la relación entre el cambio climático y los eventos meteorológicos extremos, asegura que a Sandy se lo puede calificar como histórico, por elevar también la temperatura del mar hasta 2 grados. Eso se traduce en el 10% más de agua evaporada, que alimentó a la tormenta, y, en consecuencia, en el 20% más de lluvia de lo que cabría esperar.
"Decir que esta tormenta es entre el 5% y el 10% más severa por el cambio climático puede parecer poca cosa, pero ese porcentaje es tremendamente significativo y representa un tanto por ciento adicional que suele ser la gota que colma el vaso y que hace que las consecuencias puedan ser devastadoras". Según la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. A su paso, el huracán -que se mezcló con un sistema de aire del Ártico- dejó muertes por países del Caribe, como Haití y Cuba (fenómeno total mente normal). También llegó a Canadá (toda vía dudan del cambio climático), pero sus efectos ahí han sido menos devastadores.
El consenso entre los científicos es que el calentamiento global esta creando más y más potentes huracanes. O mejor dicho, lo era hasta la aparición este año de tres estudios que apuntan a que el calentamiento global no solo puede estar teniendo un efecto mucho más importante sobre el número y la intensidad de los huracanes de lo que se había pensado, si no también que dado que las aguas del Atlántico Norte se están calentando, vamos en lo sucesivo a ver más huracanes en latitudes donde estos eran totalmente desconocidos, como sucedió con Sandy que llego asta el Canadá.
Precisamente por lo inesperado del fenómeno, fue que Sandy ocasiono gran desastre en Nueva York. La Gran manzana es una ciudad prevenida para las tormentas de nieve, pero no contra huracanes, pero además Sandy que con un potencial destructivo excepcionalmente alto: 5.7 en una escala de 0 a 6. El más alto potencial destructivo registrado entre 1969 y 2005, incluyendo tormentas de categoría 5 como Katrina, Rita, Wilma, Camille y Andrew.que, causo grandes destrozos, aunque hay que decir que la citada escala mide la velocidad de los vientos y no la cantidad de agua que el fenómeno conlleva, y hay que mencionar que Sandy llevaba consigo además de sus mega vientos 20% más de agua que un huracán de su categoría, cuando lo normal hubiese sido que por tocar guas frías el huracán perdiera fuerza y en caso de llegar a latitudes como las que llego, solo hubiese arribado una gran cantidad de agua.
Parecía una película de ficción o de terror ver en Nueva York arboles frondosos que caían sobre las casas, destrozándolas e hiriendo y matando a varios de sus habitantes. Entre la noche del lunes y el martes29 y 30 de Octubre, el nivel del mar y de los ríos subió en minutos, inundando a ciudades de la costa este de los Estados Unidos consideradas principales por sus movimientos económicos, como Nueva York. También a zonas de Nueva Jersey, o Atlantic City, una de las capitales del Juego. Carros flotando en las calles; el colapso de los sistemas de transporte sobretodo el metro y de energía eléctrica; hospitales, barrios y perímetros populares -como la Gran Manzana- anegados. Eran ciudades enteras convertidas en pueblos fantasmas por el paso de la mega tormenta Sandy. La tormenta y la fuerza de los vientos causaron grandes destrozos en la isla de Manhattan, ya que los vientos al encajonarse entre los rascacielos dañaron todo lo que encontraron a su paso. Nunca antes visto, decían los habitantes de estas localidades. El escenario posterior al paso de Sandy era similar a las fotos de Cuba, Jamaica, México, La Florida, Nueva Orleans o Puerto Rico luego del paso de algún huracán, manifestaba los habitantes de Nueva York.
La fuerza e intensidad de estos fenómenos son apenas las señales del cambio climático en el planeta, que en el futuro serán más graves, según expertos ambientales de varias organizaciones en el mundo. El cambio climático fue el causante directo del huracán Sandy, e hizo que sus efectos fueran entre el 5% y el 20% más fuertes de lo que usualmente se espera de una tormenta con las características iniciales de Sandy. Así creen científicos como Kevin Trenberth, director de Análisis Climático del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica de EE.UU. (NCAR). Una temperatura mayor del agua (del mar), las olas más grandes y las lluvias más fuertes, a consecuencia de la contaminación generada por el hombre, son parte de las alteraciones del clima que según los expertos se avecinan.
El huracán Sandy nos debe hacer cambiar la forma de pensar. las estadísticas muestran que se van cumpliendo algunas predicciones en cuanto tendencias para el clima desde mediados del siglo XX hasta inicios del siglo XXI, como los días y noches más cálidos, periodos cálidos más prolongados, el incremento de las lluvias fuertes en el total de lluvias, entre otros.
Corresponde a los líderes en los gobiernos garantizar la protección de los habitantes ante amenazas como ésta y comenzar a transitar urgentemente hacia la implementación de energías renovables. Estamos obligados a emplear la ciencia disponible como una guía y reconocer los cambios significativos que se aproximan, al mismo tiempo, debemos reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero que están provocando las alteraciones en el clima. Por su parte, la ciudadanía a de hacer un uso más racional y eficiente de la energía que emplea en su vida cotidiana, solo así podremos reducir algunos de los riesgos que estas tormentas representan en el futuro.
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