Samuel Roa Botello
-La llegada de Eligio Quintanilla al mando del organismo paramunicipal augura un retroceso de 30 años, sus antecedentes de mal administrador y visión populista sostienen el argumento.
Si algo ha caracterizado a la Dirección de Agua Potable Alcantarillado y Saneamiento de Valles (DAPAS) en los últimos años es su utilización por parte de los Gobiernos Municipales en turno como la caja chica y el instrumento de pago de facturas políticas, situación que hoy presenta a un organismo con señales de números rojos y motivando problemas de corto a mediano plazo.
La llegada del dos veces ex alcalde Eligio Quintanilla a la dirección del organismo deja en claro un pago de factura del edil vallense Juan José Ortiz Azuara al mito de que el disminuido político fue pieza clave en su triunfo el pasado 1 de julio, lo cual al analizar los números se caen en el endeble argumento quintanillista.
Quintanilla González quien se ha distinguido por vivir de la política y servirse de ella, llego al puesto bajo la lupa ciudadana que le cuestionan en todo momento su fama de mal administrador, que nunca ha tenido una empresa formal donde genere empleos, más allá de los que llevo a la quiebra cuando su padre tuvo que salir huyendo de México a España en la década de los sesentas acusado de una serie de fraudes similares a los del Banquero Jorge Lankenau.
ELIGIO Y SU RETIRO POLÍTICO
En sus dos gobiernos municipales, Quintanilla González privilegio el despilfarro, aunque también los múltiples favores con la enorme cantidad de obra pública que se generó en esos dos periodos, pero que mostraron una serie de excesos en licitaciones y asignaciones a empresarios consentidos del régimen.
Para algunos, el popularmente conocido como "El Armadillo" tiene como habilidad saber repartir el botín entre quienes lo secundan en sus actos de pillaje sobre el erario público, sabe donde y como comprar conciencias con dinero que no es suyo y que le cuesta a los ciudadanos.
Con estos argumentos, el temor colectivo de un saqueo de las arcas de la DAPAS de Valles se incrementa, luego del anuncio de su titular de aumentar la tarifa del servicio y desmentir al anterior titular (y ahora su asesor jurídico) Luis Ángel Contreras Malibrán sobre el legado de 7 millones anunciados en la prensa local.
En los últimos días el ex edil vallense argumentó que es inminente un aumento a la tarifa del agua por que la DAPAS está en números rojos y por la escasa inversión que se ha tenido en los últimos años, además de una serie de excusas donde se muestra su escaso conocimiento de la operación real del organismo.
LA DAPAS RUMBO A LA QUIEBRA OPERATIVA Y FINANCIERA
Con la idea de que los vallenses deben seguir soportando sus excesos, Eligio bromea con sus allegados que la DAPAS será su mejor canal para asegurar su retiro político y no preocuparse por un buen tiempo de lo que es gastar de su bolsa en sus reuniones o comidas.
Bajo esa visión, el hombre que ha brincado del PRI al PAN, luego al PT, de regreso al PAN y ahora refugiarse en su etapa política senil en el PRI, pretende aumentarle hasta un 10%, el recurso natural es abundante y muy difícil de auditar su venta así como su distribución.
Pero el problema no es tan solo en su intento de aumentar la tarifa, sino en los argumentos que insultan la inteligencia de los vallenses, cuando es de todos conocidos que la DAPAS presenta una saturación en su plantilla laboral con sueldos estratosféricos que rondan en los 70 mil empezando por el mismo Eligio Quintanilla.
La falta de equidad salarial es grotesco, pues mientras hay secretarias y líderes sindicales como Alejandro Ballesteros que superan los 20 mil pesos, el personal de campo no tiene salarios bien remunerados y la mayor parte de la plantilla laboral esta enfocado a trabajos de oficina y no operativos.
Hoy en día la DAPAS tiene una plantilla laboral de 250 trabajadores, pero en los últimos días llegaron 30 nuevos empleados, entre ellos funcionarios de primer nivel así como familiares, recomendados y compromisos políticos con salarios arriba del actual tabulador que corroboran la existencia de recursos suficientes para financiar esos nuevo compromisos.
Sin embargo no queda claro la actitud de Quintanilla sobre el destino de los 7 millones que el ex Director Contreras Malibrán asegura haber dejado en caja, muy a su estilo y a su ansiedad senil Eligio pretende desviar la atención del recurso que supuestamente se mantiene en bancos.
Queda claro que la llegada de Quintanilla González le va a generar serios dolores de cabeza al Alcalde Juan José Ortiz, de entrada el primero no esta acostumbrado a que lo manden, segundo su vanidad es más grande que la realidad, tercero sus problemas económicos son mayores que los compromisos con los ciudadanos.
Su falta de lealtad política y adaptación a la realidad, le impiden ver a Quintanilla González el panorama actual, hoy no es él quien manda en Valles, no es un hombre que reconozca en otros la virtud de la razón, recurre a la alabanza, mostrándose como un hombre alejado de los valores al grado de humillarse ante quien considera debe quedar bien.
Mientras Eligio encuentra su ubicación al mundo real y no en su pasado glorioso, los vallenses se preparan para rechazar un aumento a la tarifa del agua que pretende seguir financiado una DAPAS que hoy en día ha sido un negocio lucrativo para los gobiernos en turno, pero que ya presenta serios problemas por los abusos políticos.
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