Domingo, 08 de Febrero de 2026
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 18 de Mayo al 24 de Mayo de 2012

¿Necesitamos un debate en Valles?

¿Necesitamos un debate en Valles?

Víctor Manuel Tovar González



Los debates electorales son eventos que se fundamentan en los principios del derecho a la competencia política, así como del derecho a la representación y formulación de intereses. También se sustentan en la libertad de expresión; la tolerancia política; la pluralidad de ideas; la igualdad, imparcialidad y neutralidad; derechos todos ellos consagrados en la constitución general de la república.

Los debates electorales son, asimismo, una oportunidad para comprometer a los ciudadanos con el proceso político. Constituyen una práctica eminentemente democrática, en tanto celebran la pluralidad de ideas y la libertad de elegir en igualdad. Con ello, se constituyen en un recurso poderoso para que los electores conozcan, de manera sencilla y sumaria, tanto los principales lineamientos de los programas de los partidos políticos como los discursos de sus candidatos, necesariamente expresados en un formato de difusión fácilmente comprensible.

En este orden de ideas, el debate entre candidatos a un puesto de elección popular, representa una inmejorable oportunidad para ampliar y mejorar los canales y niveles de información hacia los electores, con el fin de fomentar su interés y que su proceso decisorio sea razonado e informado. Con este objetivo, se generaron las condiciones para el debate público de los postulados ideológicos y los planes de gobierno de los candidatos a la Presidencia de la República el pasado domingo 6 de Mayo.

Los candidatos a la Presidencia de la República han tenido un debate transmitido a través de la televisión. Después de lo acontecido en el, parece reafirmarse la tesis de que, desde el punto de vista estratégico, estas reuniones cuando no tienen un formato abierto, solo sirven para NO PERDER, pero no para GANAR MÁS ADEPTOS. Cinco reflexiones alrededor de este encuentro:

El llamado debate no ha logrado ser un debate. Si nos atenemos al concepto referido por la Real Academia de La Lengua Española, un debate es una controversia o discusión de opiniones contrapuestas entre dos o más personas. ¿Hubo algo de eso en la transmisión del día 6? En absoluto. Por eso he pensado que se trata más de una extensa y aburrida rueda de prensa, que de manera alguna permitió esa controversia.

Cuando el formato es abierto, el ciudadano puede aquilatar la calidad de los candidatos, solo baste recordar como hace ya medio siglo el vicepresidente de EE.UU. Richard Nixon se enfrentó al joven senador de Massachussets John F. Kennedy en el primer debate electoral transmitido por televisión, la historia parece repetirse.

El recurso de encarar a los candidatos en un debate abierto ante las cámaras de la televisión se ha convertido cada vez más para los estrategas que diseñan las campañas políticas en un factor de alto quilate en busca del respaldo de los electores.

Aunque es durante los comicios presidenciales cuando los debates televisados tienen su mayor audiencia, la generalidad de ellos ha ido acaparando de manera creciente la atención de los votantes, que quieren medir con sus propios ojos a los candidatos en las llamadas elecciones de medio tiempo.

¿Por qué no nos gusto la pasarela del día 6? Porque el debate político está orientado a persuadir a los electores cumpliendo tres funciones básicas: aclamar (situar al candidato desde un punto de vista favorable), atacar (ubicar al candidato opositor desde un punto de vista desfavorable), y defenderse (responder a los ataques de los opositores intentando reparar la propia reputación). Cada una de estas funciones está orientada a la construcción del discurso público sobre dos aspectos: un tema político o la imagen de los candidatos. Mientras que los temas políticos pueden tratar sobre el pasado, los planes futuros o el proyecto general de los candidatos, la imagen o carácter radican en las cualidades personales, el liderazgo e ideales de los candidatos.

Los debates proporcionan un marco para examinar los argumentos y los asuntos en la campaña política que ayudan a dar forma a las percepciones de los votantes potenciales sobre la calificación de cada candidato para el cargo en disputa.

A través de toda la campaña, los candidatos y su equipo promueven posiciones de política, critican las declaraciones de sus oponentes y crean una imagen. La percepción de los debates está mediada por el contexto de la campaña y más específicamente por los argumentos que utilizan los candidatos.

Los debates se convierten en puntos focales precisamente porque los votantes y los medios de comunicación expresan interés cuando revelan cambios importantes en los asuntos de política y cuando los candidatos intentan proyectar imágenes distintas a las observadas en otros eventos de campaña.

También ofrecen una oportunidad para que los candidatos optimicen las imágenes proyectadas por los medios y proporcionan a los votantes un extenso período de tiempo para observar a los candidatos. La importancia del estudio de los discursos en las campañas, así como el de los debates radica en que en ellos se da un proceso de construcción de imagen. La votación es un acto basado en la comparación y el elector entonces se pregunta ¿a quién voy a darle mi voto? Inherentemente se realiza un juicio comparativo respecto a los contendientes y el votante se inclina por el candidato, a su juicio, mejor.

El que estas líneas escribe, considera que los anteriores fundamentos sirven para pedir al Consejo Municipal Electoral, que organice un debate entre los tres candidatos a la presidencia municipal. La tesis central sobre la que gira mi propuesta, es que, el municipio mexicano es ya reconocido como un orden de gobierno a partir de la reforma al artículo 115 constitucional de 1999-2000, y que la elección de su órgano de gobierno, el Ayuntamiento, deviene de un ejercicio de soberanía popular.

Para los países de tradición política liberal como el nuestro, la soberanía reside originalmente en el pueblo. México es un país que, al menos en sus constituciones liberales desde 1824, reconoce este principio, el de la soberanía popular.

De acuerdo con este principio, la soberanía popular comienza a ser ejercida desde la organización política más inmediata a la comunidad, es decir, el gobierno local. Así, el Ayuntamiento, órgano que gobierna al municipio, al ser producto de la elección popular, expresa antes que ninguna otra instancia de poder público, la soberanía del pueblo.

No cree Ud. Amigo lector, que los ciudadanos de Valles nos merecemos un debate de adeveras, donde los candidatos a la Presidencia Municipal expongan sus principios, sus tesis. ¿Por qué quieren gobernarnos? ¿Cuál es su situación financiera? ¿Cuál es su pasado político? Que se suscite la controversia, que se enfrenten las diferentes visiones de gobierno, que se discutan las políticas públicas que esperan llevar acabo, y que no se le tema al enfrentamiento. El único límite debe ser el respeto a la familia y al honor, pero de ninguna manera debe eliminarse del debate la vida pública de los candidatos, porque merecemos conocerla.

Por lo demás recuerde. Ud. Tiene la mejor opinión.

 


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