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Semana del 02 de Marzo al 08 de Marzo de 2012

Yo soy Manuel Gómez Morín

Yo soy Manuel Gómez Morín

José Manuel Arredondo Ramírez



A lo largo de nuestra historia han existido mujeres y hombres que han brillado con propia luz, desgraciadamente las nuevas generaciones desconocen la trayectoria de estos ilustres mexicanos, razón por la que es necesario rescatar la memoria de quienes supieron ofrecer lo mejor de sí mismos animados, como es el caso de Don Ma-nuel Gómez Morín por rescatar y hacer realidad aquella frase de “sufragio efectivo no reele-cción” creada por José Vasconcelos y tomada por Don Francisco I. Madero como bandera cuando quiso recuperar para el país el poder que debe emanar del pueblo y que la dictadura porfirista había arrebatado.

El pasado 27 de febrero se cumplieron 115 años del natalicio de Don Manuel Gómez Morín, un hombre ejemplar, que coadyuvo en la nación que ahora tenemos y sus instituciones, pero, ¿sabe quien es en realidad?

Don Manuel Gómez Morín nació en el mineral de Batopilas en el estado de Chihuahua el 27 de febrero de 1897.

Siendo muy niño queda huérfano de padre y junto con su madre se traslada a Parral y de allí a León Guanajuato, donde Don Manuel tiene contacto con la filosofía que en la universidad de Lovaina, en Europa, dirigía Mercier.

En 1913 radica en la ciudad de México donde oye hablar por primera vez del grupo de los “ateneístas”, jóvenes intelectuales que ya destacaban en el medio, entre los que se contaban: Antonio Caso, José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña y otros. En ese tiempo le toca ver el término de la educación positivista que Gabino Barrera había introducido en nuestro país.

Junto con otros condiscípulos forma el llamado grupo de los “Siete sabios” apodo que en forma burlona les habían puesto sus compañeros, pero que ellos convierten en éxito, ya que eran unos jóvenes su-mamente estudiosos, ávidos por saber y que leían y estudiaban filosofía, literatura, economía y sobre problemas socio políticos.

A este selecto grupo pertenecían: Manuel Gómez Morín, Vicente Lombardo Toledano, Alfonso Caso, Jesús Moreno Baca, Teófilo Olea y Leyva, Antonio Castro Leal y Alberto Vázquez del Mercado.

Como buenos amantes de la cultura y preocupados por la situación que prevalecía en el país esos años difíciles de la revolución, forman la “Sociedad de Conferencias y Concier-tos” a través de la cual pro-mueven la cultura sustentando sus conferencias, impartiendo cursos y conciertos. En el año de 1917 mandan una solicitud pidiendo al Congreso de la U-nión la autonomía de la universidad.

Siendo todavía estudiante, Don Manuel, impartía la cátedra de Historia de México y la de Teoría General del Derecho. Una vez recibido de abogado, las de Derecho Constitucional y es profesor libre de economía. Así mismo fue uno de los promotores para la fundación de la escuela de economía.

El historiador Enrique Krauze, autor del libro “Caudillos Culturales de la Revolución Mexicana”, fue subdirector de la revista “Vuelta” ya desaparecida que dirigía el premio Nobel Octavio Paz, director de la revista “Letras Libres” y de “Biografías del Poder”, en una de sus conferencias sobre Gómez Morín dijo que a sus 23 años de edad era subsecretario de Hacienda. Ya se le conocía como eminencia gris, crea leyes fiscales y hacendarias. A los 24 años es agente financiero de México en Nueva York; a los 28 años es el autor principal de la ley que crea el Banco de México del cual fue su primer presidente y a los 29 años crea el Banco Nacional de Crédito Agrícola.

Participa en 1929 en la Campaña de José Vasconcelos. En esa fechas le escribe una carta a Vasconcelos en la que lo exhorta a formar un partido, un grupo, una organización bien orientada y con capacidad de vida. Vasconcelos lamentablemente no lo escuchó y el tiempo le dio la razón a Don Manuel.

Enrique Krauze considera esta carta de Gómez Morín a Vasconcelos como una de las más importantes de nuestra historia contemporánea.

Aquella idea que bullía en el cerebro y en el corazón de Don Manuel aún no logra realizarse. A él le preocupaba porque sabía que para arreglar el problema económico del país, antes había que arreglar el político.

Llega el año de 1933, la Universidad de México vive años muy difíciles. Todavía existía en la mente de muchos jóvenes el recuerdo de la campaña Vasconcelista que por no tener estructura hecha fue como una enorme llamarada que se apagó al no reconocérsele a Don José Vasconcelos su triun-fo. Por otra parte se vivía la lucha ideológica en la que Don Vicente Lombardo Toledano y otros, querían que la universidad en lo académico y en la investigación tuviera una orien-tación Socialista o Marxista. Contrariamente a ellos Don Antonio Caso, Gómez Morín y otros defendían la libertad de cátedra.

El gobierno reconoce la autonomía universitaria pero trata de acabar con la universidad al no apoyarla económicamente. Dentro de ese caldeado ambiente se nombra Rector de la universidad a Don Manuel. El, con el lema: “austeridad y trabajo” logra hacer un bri-llante papel al frente de la universidad, rescata su imagen, la democratiza y la enriquece con mejores planes de estudio. Su renuncia a la rectoría fue muy lamentada por muchos.

Llega el año de 1939 y Don Manuel logra la fundación de un partido político con una doctrina bien definida. Desea mover las almas y educar cívicamente al pueblo.

Fue Don Manuel la simiente, la raíz, la semilla que ha dado fruto y clarividentemente sabía que la democracia hecha realidad es la única que respondía al anhelo de los mexicanos.

Hay que rescatar la memoria histórica de una nación a través del reconocimiento al quehacer de sus hijos ilustres. Don Manuel fue un extraordinario mexicano que amó profundamente a México, le aportó sus talentos y brindó sus servicios sin esperar reconocimiento a varios presidentes que se los solicitaron.

¿Cuándo, superando maniqueísmos, seremos capaces de dar tributo y reconocer los valores de ilustres mexicanos, hacedores de nuestra patria, al margen de posturas políticas?, ¿cuándo tendremos la grandeza y la altura de miras...?

El juicio implacable de la historia hace justicia a quien fue capaz de dar Tanto...

El año de 1972 fallece Don Manuel en la ciudad de Mé-xico. Afortunadamente María Teresa Gómez Mont ha escrito una espléndida obra titulada: Manuel Gómez Morín 1915-1939 que permite conocer en gran medida el pensamiento gomezmoriniano, es un trabajo cuya investigación para realizarlo le tomo 12 años. Ella misma es autora de otro libro que presenta el paso de Don Manuel por la Universidad en su calidad de Rector, periodo en el que hizo un excelente trabajo.

Ojalá y las nuevas generaciones de panistas sustenten su quehacer en el ideario de este ilustre fundador de su partido que puso a México sobre todo y oriento sus actos en los valores éticos.

Hoy por hoy urge que muchos panistas y no panistas vuelvan la vista a sus orígenes para reconocer a esos modelos o pa-radigmas que como Don Manuel deben servir de brújula por bien del partido y de México.

Agradezco a Heberto J. Peterson, el compartirme su sabiduría y sus citas.

 


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