Víctor Manuel Tovar González
La situación en el México actual, es el de un país con una población con un ingreso personal desigual, al que le urge redistribuir la riqueza, quienes así pensaban, de inmediato se identificaban con los militantes de la izquierda. Hoy día, ante la crisis económica y la enorme pérdida de empleos, sumado a la inseguridad creciente, han posicionado en el debate nacional la enorme discrepancia entre quienes todo les sobra y a los que de todo carecen, particu¬larmente de un empleo que les ofrezca dignidad.
La actual política económica, lo único que ha logrado es ahondar la enorme distancia entre riqueza y pobreza, que hoy día contrastan tan dramáticamente que ya no se puede esconder. El resultado: ninguno mexicano tiene tranquilidad para vivir. Todos por igual padecemos de esta realidad, de hecho, la sufrimos.
Hoy, gracias a las tecnologías de la comunicación los salarios de los servidores públicos, son más públicos que nunca. Diputados con emolumentos de más de 200 mil pesos mensuales, incluyendo sus dietas y prestaciones, y no se diga los de los senadores que rebasan los 300 mil, bueno hasta nuestros legisladores locales su dieta también ronda los 200 mil; o los ingresos de la élite del poder judicial de la federación que superan los 400 mil mensuales, y no olvide los de la real fuerza aérea vállense, y compárelo con el de la mayoría de los habitantes de nuestro México.
La política económica a la mexicana incluye la existencia de un salario mínimo que a nadie convence y de revisiones salariales individuales y colectivas cargadas de insuficiencia e irresponsabilidad para contener la inflación, fenómeno al que nuestros políticos neoliberales consideran el gran flagelo nacional, sin importar si la población tiene acceso a los satisfactores que le garanticen un nivel de vida decoroso o no, por lo cual el salario y sus incrementos les valen gorro.
Simplemente es el propio gobierno quien establece los incrementos salariales en parámetros de entre el 4 y 5%, sin importar si algunas empresas por sus márgenes, podrían pagar más, o si la productividad amerita mejoras salariales. Oferta y demanda fijan el nivel de salarios, y como la oferta de trabajo es excesiva, los niveles salariales son muy bajos, por lo cual es muy sencillo que se sustituya fácilmente a un empleado de bajo perfil por los excesos de oferta. Desmotivando a que se supere la formación de capital humano, y la mejora tecnológica de las empresas.
Mientras tanto, la realidad anteriormente expuesta, incrementan la emigración y la informalidad en el mejor de los casos, se estimula la corrupción y en el peor de ellos, se incrementa la delincuencia organizada o desorganizada, como ocurre con los frecuentes asaltos de los que nos da cuenta la prensa nacional.
¿Cuál podría ser el cambio de política económica del gobierno? ¿Es posible el que se paguen mejores sueldos y salarios por quienes lo puedan hace? El romper el vicio oficial de limitar la revisión salarial, como único referente para contener la inflación. ¿Es la única política viable? Por su parte, los empresarios no podrán entender que mientras mejor paguen sin repercutir en precios, más fortaleceríamos el mercado interno, ampliaríamos el consumo y consecuentemente el crecimiento hacia adentro. Al ampliar éste, se provocaría empleo, desarrollo y rentabilidad por la vía de la expansión empresarial y no por los precios. Círculo virtuoso: mayor productividad (indispensable), mayor salario, mayor consumo, incremento de volúmenes y tamaño del mercado.
¡Más empleo, más consumo, desarrollo hacia adentro! Hoy, con 23 millones de mexicanos en la miseria, 47 millones de pobres, y unas clases medias en extinción, y 15 millones en la opulencia somos tres países en uno; al incorporar a los 70 millones de mexicanos miserables y pobres sería¬mos efectivamente una de las diez economías más grandes del mundo.
Reducir la distancia entre salarios altos y bajos, atreves de la productividad, es decir educando más y mejor a nuestra población, como en algunos países de Europa, distribuir mejor la riqueza, pagar lo justo, permitir a la gente vivir mejor; aumentar el consumo interno, y con ello las ganancias empresariales, con las que de ninguna forma estamos peleados, es más consideramos la actividad empresarial primigenia en el México desarrollado en que soñamos.
Ser más solidario y contribuir a la formación de clases medias, es la verdadera y nueva Responsabilidad Social del empresario; cuidar el entorno, sí, pero empezando por el ser humano, hacer que nuestros empleados vivan bien, participen realmente de la riqueza que contribuyen a generar, es el nuevo rol que deberá jugar la clase empresarial. Por otro lado dar fin a la política neoliberal del estado mexicano. El gobierno deberá poner el ejemplo con un nuevo tabulador oficial que reduzca el espacio entre niveles de salario, menos burocra¬cia mejor pagada, traspaso de recursos de la parte alta de la pirámide es decir fin a los sueldos ostentosos de los altos funcionarios, y de sus prebendas (aviones particulares, helicópteros, viáticos ostentosos etc.) a la base de la misma, es decir a los trabajadores de base, a quienes se les debe pagar lo justo. Ojala esto no siga siendo la utopía oficial, el nuevo México exige liderazgo, honesto y vigoroso, como el que la sociedad demanda: menos abuso, mayor solidaridad.
Por lo demás recuerde Ud. Tiene la mejor opinión.
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