Jueves, 22 de Agosto de 2019
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 19 de Julio al 25 de Julio de 2019

Restaurado de la humillación

Restaurado de la humillación

Pastor Héctor de Luna Espinoza


La Biblia cuenta la historia que cuando murió el rey de los hijos de Amón, reinó en lugar suyo su hijo Hanún. Entonces David, el rey de Israel, envió a sus siervos para consolarlo por la muerte de su padre. Pero Hanún en vez de recibir el consuelo, hizo caso a las palabras de sus príncipes que le decían, <<¿Te parece que por honrar David a tu padre te ha enviado consoladores? ¿No ha enviado David sus siervos a ti para reconocer e inspeccionar la ciudad, para destruirla?>>

2 Samuel 10:4 Entonces Hanún tomó los siervos de David, les rapó la mitad de la barba, les cortó los vestidos por la mitad hasta las nalgas, y los despidió.

Los siervos de David solo estaban obedeciendo órdenes, estaban haciendo algo bueno (ir a dar el pésame), sin embargo fueron maltratados, humillados y ridiculizados. Fueron objeto de burla y abuso.

En la cultura israelita todos los hombres usaban barba, esta era señal de madurez. Así que cuando a estos embajadores se les afeitó la mitad de la barba, sufrieron una gran humillación. Cortarles sus vestimentas también los expuso al ridículo.

La respuesta del rey David fue en dos maneras:
Primero, el rey buscó proteger a los humillados y restaurarlos,

2 Samuel 10:5 Cuando se le hizo saber esto a David, envió a encontrarles, porque ellos estaban en extremo avergonzados; y el rey mandó que les dijeran: Quedaos en Jericó hasta que os vuelva a nacer la barba, y entonces volved.

Y en segundo lugar, buscó hacer justicia. David envió a su ejército de valientes y los derrotó.

Una historia similar a esa podemos encontrarla en tu vida y la mía, ya que injustamente hemos sido golpeados, robados, humillados, ridiculizados por alguien que es nuestro enemigo tanto como lo es del Rey de reyes. Las Escrituras mencionan un contraste entre ese enemigo y nuestro Rey Jesús,

Juan 10:10 El ladrón (Satanás) no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo (Jesús) he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Necesitamos acudir a Jesús para dos cosas:

1. Que nos restaure. Nos ponga en un lugar seguro y estemos a salvo mientras sanamos de las heridas causadas por el que roba, mata y destruye.
2. Que haga justicia. Él pelea en favor de nosotros y derrota a nuestro enemigo.

Oración:
Jesús, tú eres mi Rey, Señor y Salvador. Sálvame, ayúdame a sanar de todas las heridas que me ha hecho el enemigo. Protégeme y restáurame para que una vez que esté fortalecido, yo pueda ser parte de tu ejército de valientes que colabore contigo para proteger a los heridos. Amén.

 


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