Viernes, 14 de Diciembre de 2018
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DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 25 de Octubre al 01 de Noviembre de 2018

El regreso de los dragones a la Sedena

El regreso de los dragones a la Sedena

Juan Veledíaz


Se acabaron las especulaciones, luego de unos días intensos donde el actual secretario de la Defensa Nacional intentó influir hasta donde pudo en la decisión final, el presidente electo anunció que el nuevo titular de la Sedena será el general de división Luis Crescencio Sandoval González, actual comandante de la cuarte región militar en Monterrey. Su nombramiento tiró por la borda las especulaciones y detuvo una inminente guerra sucia que se avizoraba cuando hace unas semanas circulo un anónimo. En un escenario inédito de mes y días para que se dé el relevo, Andrés Manuel López Obrador también dio a conocer que el almirante Jorge Rafael Ojeda Durán, actual Inspector y Contralor de la Armada, será el nuevo secretario de Marina. Experiencia en el alto mando naval, más una nueva generación de generales, llegarán con el nuevo gobierno.

Las especulaciones estuvieron con todo, acentuándose después de que a principios de la semana pasada el presidente electo Andrés Manuel López Obrador anunciara en Colima que a finales de este mes daría a conocer quiénes encabezarían la secretaría de la Defensa Nacional y la secretaría de Marina Armada de México.

Pero la presión sobre todo al interior de la Sedena no aguantó más. En medio de rumores y visos de guerra sucia, este lunes 22 al salir de una breve reunión con el general Salvador Cienfuegos Zepeda, López Obrador anunció que le había comunicado al secretario de la Defensa Nacional su decisión de nombrar al general Luis Crescencio Sandoval González como su sustituto a partir del próximo 1 de diciembre.

En columnas periodísticas en días pasados se “colaron” los nombres de dos generales que en principio no aparecían en la terna. Un periódico mencionó al director general de administración de la Sedena, el general de división Uribe Toledo Sibaja, y otro puso en la lista como “inminente” la llegada del también divisionario Eduardo Emilio Zárate Landero, actual Oficial Mayor de la dependencia. Sus pronósticos fallaron.

También se paró en seco las calificaciones aprobatorias que hasta hace unos meses se tenían sobre el general de división Pedro Felipe Gurrola Ramírez, actual Inspector y Contralor General del Ejército y Fuerza Aérea. Algunos columnistas achacaron al entorno del general Gurrola el origen el anónimo dirigido a López Obrador donde rechazaron su idea de “dar un giro a la naturaleza de las fuerzas armadas”, quitarles “su razón de ser: la defensa exterior”. Entre sus allegados se descartó esa posibilidad, achacándole un principio de “guerra sucia”, pues estaba mejor posicionado que el actual subsecretario Roble Arturo Granados Gallardo y que el actual jefe de Estado Mayor de la Defensa Nacional, el general Alejandro Saavedra Hernández.

Hubo quien señaló al general Cienfuegos como la mano detrás de ese anónimo, lo que le valió ser visto como “un grillo”, después de que hace seis años vivió de cerca la “guerra sucia” entre su contendientes.

Poco antes del mediodía López Obrador puso fin a las especulaciones, y vía su cuenta de Twitter informó que había invitado al general de división Luis Crescencio Sandoval González, actual comandante de la cuarta región militar con cuartel en Monterrey y jurisdicción en los estados de Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí, para que se incorporara a su equipo como nuevo titular de la secretaría de la Defensa Nacional.

El anuncio lo hizo al salir de una breve reunión, casi de trámite ante las tensiones desatadas desde finales de septiembre, que tuvo con el general Cienfuegos Zepeda.

La rispidez tuvo su origen a raíz del tema de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, donde el titular de Sedena autorizó al jefe de la Unidad de Asuntos Jurídicos el general Alejandro Ramos Flores, a que diera una entrevista exclusiva a un periódico capitalino donde desacreditó la creación de una Comisión de la Verdad que se prevé comience a funcionar a partir de diciembre desde la subsecretaría de derechos humanos de Gobernación.

Peor mensajero no pudo escoger. Ramos Flores, conocido como “el cabildero” del general Cienfuegos, es uno de los personajes de negro historial para el equipo del presidente electo. En el año 2005 como subprocurador en PGR, operó el desafuero de López Obrador entonces jefe de gobierno capitalino, el cual resultó un fiasco legal que ameritó la renuncia de Rafael Macedo de la Concha al frente de la dependencia.

“El que nada debe, nada teme”, respondió AMLO a los actuales funcionarios de la Sedena que terminan su labor en mes y días en la dependencia.

Sorpresa en la Marina Armada de México

El primer anuncio que hizo López Obrador por la misma vía fue la designación del almirante Jorge Rafael Ojeda Durán, actual Inspector y Contralor General de la Armada, como nuevo titular de la secretaría de Marina.

Dijo que después de comunicarse vía telefónica con el presidente Enrique Peña Nieto, en su rol de comandante supremo de las Fuerzas Armadas, y luego de una conversación con el almirante Vidal Soberón, titular de Marina, había designado al almirante de mayor antigüedad en la Armada.

“La antigüedad es otra jerarquía”, dijo a este Blog el doctor en Ciencia Política, ex asesor de varios secretarios de la Defensa, autor de varios libros en la materia y profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Javier Oliva Posada. Fue una decisión que manda buenas señales en materia de respeto a la jerarquía, el tiempo de servicio y el peso de la experiencia en el ejercicio del mando naval.

El nombramiento del almirante Ojeda Durán generó sorpresa en el medio militar naval y entre varios columnistas de la prensa escrita, ya que desde hace meses se daba por hecho que el actual Oficial Mayor, el almirante José Luis Vergara Ibarra, sería el sucesor del almirante Soberón.

De acuerdo al periódico Reforma, Vergara fue uno de los invitados a la polémica boda de César Yáñez, ex vocero y brazo derecho durante muchos años del presidente electo, lo que acrecentó la especulación sobre su futuro inmediato. Al haber sido en otro tiempo titular de la unidad de comunicación social de la Marina, y luego de la publicación de su último libro, una obra considerada como un excelente análisis y propuestas en materia de seguridad nacional, el almirante tenía todas las credenciales para ser designado por AMLO. Pero algo sucedió que no se concretó.

El almirante Ojeda Durán es reconocido como un mando naval con experiencia en cubierta y al frente de operaciones navales. También tiene un currículum académico no solo por su maestría en seguridad nacional, sino como profesor y director de la carrera de Cuerpo General en la Heroica Escuela Naval Militar en Antón Lizardo, Veracruz.

Parecía que el retiro sería su siguiente paso, pero la designación anunciada por López Obrador lo coloca en una posición en la que su experiencia en el ejercicio del mando será fundamental para el gobierno entrante.

Ojeda Durán ha sido comandante de zona naval tanto en la zona del Pacifico como del Golfo de México. Fue comandante de operaciones navales en la fuerza del Pacífico y tiene experiencia en distintos puestos de Estado Mayor.

Un dragón a la Sedena
Oficial de caballería por el Heroico Colegio Militar, donde ingresó en 1979 graduándose en 1981 como subteniente, el general Sandoval González ascendió a general de división en noviembre pasado, un mes después asumió el mando de la cuarta región donde a últimas fechas el rol del ejército ha sido fundamental para “contener” los ataques a tiros de grupos armados que operan en ciudades como Reynosa, Nuevo Laredo, Ciudad Miguel Alemán, y en los municipios conurbados a Monterrey donde la violencia del crimen organizado está de regreso.

Oriundo de Ensenada, Baja California, donde nació hace 58 años, el general Sandoval González tiene una de las hojas de servicios militares más completas de los actuales mandos territoriales de la Defensa Nacional. Con su nombramiento suceden dos cosas que no ocurrían desde el sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988), cuando se nombró al general Juan Arévalo Gardoqui secretario de la Defensa Nacional. Primero que se eligió a un mando territorial operativo, Arévalo lo fue cuando estaba al mando de la quinta zona militar en Chihuahua. Y segundo, que su designación, como no sucedía desde 1982, marca el regreso de los oficiales de caballería, los “orgullosos dragones”, al máximo cargo en la Defensa Nacional.

Desde 1988 con el nombramiento del general Antonio Riviello Bazán, los titulares de la Sedena habían salido de la plana mayor, es decir entre los principales funcionarios del área administrativa-operativa de la Defensa. Sandoval González rompió ese designio.

Varios contemporáneos suyos lo veían desde mitad del sexenio con altas probabilidades de llegar a divisionario y quizá en varios años más ocupar la titularidad de la Defensa. No contemplaron que a menos de un año de llegar al máximo rango del ejército, sería nombrado por el presidente entrante al frente de la Sedena.

Se dice que lo que más llamó la atención del perfil profesional del general Sandoval González en el equipo de AMLO, fue que su preparación militar no solo incluyera los cursos de Administración de Recursos de Defensa, el Superior de Defensa Continental, el de Inteligencia Militar en el Pentágono, sino que incluyera uno fundamental para los tiempos por venir, el de Operaciones de Apoyo a la Paz en las fuerzas armadas canadienses, tomado en el cuartel McNaugthon, en Ontario.

Siendo teniente coronel estuvo en la agregaduría militar en la Embajada de México en Washington, durante esta encomienda fue nombrado delegado del país en la Junta Interamericana de Defensa.

Antes de diciembre pasado estuvo en Reynosa durante dos años, como comandante de la octava zona militar, donde le tocó desplegar una operación que llevó a una purga interna de las unidades operativas para desarticular las infiltraciones del crimen organizado. Posteriormente lanzó una ofensiva que ha llevado a desarticular los remanentes del llamado cartel del Golfo, cuya presencia se ha reducido, pero no así la beligerancia de las bandas armadas.

Cuando el actual sexenio estaba ya en marcha, el general Sandoval González fue designado subjefe operativo del Estado Mayor de la Defensa Nacional, cuando el actual subsecretario, el general Granados Gallardo era el titular del área.

El general Sandoval González tiene un buen currículum, en un nivel alto, de entrada, tendrá varios problemas geoestratégicos que resolver. “Por ejemplo en el caso de los migrantes, ¿qué hay que hacer con nuestros hermanos de Honduras, como vamos a actuar, tanto en política como militarmente?”, cuestionó el general de división retirado Carmelo Terán Montero, un oficial de inteligencia militar que en los últimos años estuvo muy cerca de López Obrador.

“La designación fue apropiada, se escogió a un buen elemento, con buen expediente militar, con buena experiencia tanto operativa como de roce externo. Los resultados nos van a decir si fue acertado el nombramiento, se va a enfrentar junto al almirante Ojeda a nuevos problemas. Tendrán que cambiar una serie de decisiones, hacer precisiones, para poder sacar adelante los principios del nuevo gobierno”.

Terán Montero, conocido por su independencia de criterio y su jerarquía que le dio haber sido un buen comandante de tropas cuando estuvo en servicio activo, descalificó la actitud del general Cienfuegos quien “actuó de una manera poco profesional al azuzar un enfrentamiento” con el presidente electo.

“El “grillo” Cienfuegos, se metió en un terreno desconocido y lo peor del caso hizo cosas que no debió”, señaló.

twitter. @elediaz424
sitio web. estadomayor.mx

 


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