Victor Hugo Manzanilla
Un sabio dijo alguna vez que si le iban a hacer homenajes y otorgar premios, que fueran antes de muerto, porque luego, el viento se lo lleva todo y no se dará por enterado en el silencio de la tumba. Triste verdad si pensamos en una de las más grandiosas ciudadanas de nuestro Valles, que hace ya algunos ayeres que nos dejó y que luego de varios años sigue en el olvido, ahora muerta, al igual que en vida, no se le ha hecho justicia, seguramente porque nunca se adhirió a la fauna politiquera e hipócrita del estado y el municipio, ni a ninguna mafia de antropólogos pseudo intelectuales, que solo han lucrado con el presupuesto que el Instituto nacional de Antropología e Historia (INAH) ha destinado a la exploración de la cultura Tenek, ni era experta en aparecer en los medios presumiendo de preservadora de nuestro acervo histórico.
Quiero recordar a la Maestra Oralia Gutiérrez como en la ocasión en que charle con ella para el programa “Análisis” que transmitía mi querida “XEIR” hace años, al concederme una entrevista cuando el que escribe, era un aprendiz y despistado conductor de radio, tratando de comprender los vericuetos de la historia de la Huasteca. Me recibió en su humilde morada y pude una vez más apreciar su sencillez, su honestidad, su arrasadora franqueza y su ímpetu inquebrantable. Cuando nos despedimos, se me quebró la garganta porque quise expresarle lo mucho que la admiraba, pero no pude. Ahora, aunque se lo dijera a través de estas líneas escuetas, ya es tarde.
La querida e inolvidable Maestra Oralia Gutiérrez Barrios (su apellido de soltera) fue una vállense, huasteca hasta las cachas como ella se decía, profundamente orgullosa de sus raíces, bien enterradas en su valles querido, pues por el lado paterno su ascendencia es de la “Subida” y por el materno de “San Miguel”, mas vállense no se puede.
Mujer adelantada a su época, rompió con los atavismos que destinaban a la mujer de su tiempo a las labores domésticas, estudió en Valles la primaria y después partió al Distrito Federal donde estudió periodismo, profesión que además de la historia le apasionaba, cuando regresa a su valles, ejerció el periodismo sobretodo radiofónico, se casó con el también profesor Asdrúbal Sánchez, pero sobre todo dio rienda suelta a su pasión que era los orígenes de la cultura Huasteca, en aquellos ayeres casi desconocida.
Devoro literalmente cuanto libro de historia cayó en sus manos, recorrió con un frenesí arrebatado todas las huastecas, explorando, indagando y conociendo todo vestigio que le ayudase a desentrañar el origen de nuestro pasado Tenek. Fue en estos interminables periplos por la Huasteca donde trabo amistad con investigadores de la Universidad de la Sorbona de Paris, que desde tiempo atrás estudiaban la región, quienes la dotaron de un apreciable acerbo literario donde se exponían los alcances de sus investigaciones. La lectura de estas y otras investigaciones, además de lo que ella personalmente indagó, atraves de pláticas con los vecinos, recorridos y tradiciones orales, pero sobre todo su tenacidad, trabajo y estudio, le permitieron ir recolectando una inmensa cantidad de piezas arqueológicas de las culturas de la cuenca del Panuco, entre las que se destacan un pectoral de concha que representa al dios Mexica del viento, la Diosa del maíz, la estela de los flamencos y la mazorca de piedra de la que brota una cabeza humana y diversas figuras de barro que acostumbraron portar los altos dignatarios huaxtecos, amén de unas más de diez mil piezas entre las que hay; restos vegetales, malacates, figuritas y ornamentos rituales.
Mención especial merece la gran amistad que trabo con otro ilustre historiador potosino Don Joaquín Meade, con quien logró una gran complementariedad, pues en realidad aunque la historia de Valles y la Huasteca la escribió Don Joaquín, como el mismo lo decía, esta obra hubiese sido imposible sin el concurso de la Maestra Oralia.
Como ya comentamos la maestra dedicó su tiempo y esfuerzo para investigar la historia y recabar piezas que dan fé de nuestro pasado Tenek que lograron recopilarse a lo largo de muchos años de la vida de la historiadora. La colección consta aproximadamente de más de 10 mil piezas. Entonces enfrento un nuevo problema. ¿Dónde exponer las piezas para que pudieran disfrutarlas sus paisanos, visitantes del resto del país y allende nuestras fronteras? La maestra era una mujer carente de egoísmo, no trabajo y estudio tanto solo para su disfrute personal, tampoco para satisfacer egocentrismos de saber (muy propios de las mafias de pseudointelectuales al servicio del INAH), puso a disposición de la ciudadanía todo el acervo por ella recolectado, no obstante el nulo apoyo que recibió del gobierno, fuese Federal, Estatal o municipal.
Los que tenemos la edad para haberlo vivido, recordamos como ante la falta de un local adecuado, con un gran esfuerzo exhibió los tesoros de nuestra cultura por ella recabados en su casa particular, situada en aquella época en la entonces llamada Carretera Nacional hoy el Bulevar México Laredo, poco antes de la esquina con Negrete, donde hoy se encuentra un negocio de pinturas, no importándole las carencias monetarias, la inexistencia de infraestructura, la total carencia de museografía y donde con enorme alegría recibía a los visitantes sobre todo a los estudiantes (solo había primarias y una secundaria) y compartía con nosotros su sapiencia y amor por nuestro pasado, sin cobrar un solo cinco. Por fin sus incansables gestiones rindieron fruto y en el gobierno de Don Antonio Rocha Cordero se construyó el actual Museo Regional Huasteco “Joaquín Meade”, y como acto de justicia Don Antonio Rocha nombro como directora a la inolvidable maestra.
Su nombramiento despertó celos y envidias. Recuerdo muy bien que en los años ochenta se celebró el encuentro investigación de las huastecas, teniendo como cede el auditorio del IMSS aquí en nuestra ciudad, y recuerdo como un estirado y soberbio investigador del INAH, dijo con tronante voz que el valiosísimo acervo de la cultura Huasteca en poder del museo “Joaquín Meade” no podía estar en manos de una ignorante (como este patán se atrevió a calificar a la maestra) por lo que debería pasar a la administración del INAH. Pero este pelafustán no tuvo que ir muy lejos por la respuesta, un profesor investigador de la Universidad de la Sorbona de Paris, con muchos años de trabajo en la Huasteca le dijo, ya quisiera Ud. haber recolectado todo este acervo de incalculable riqueza como Ud. mismo lo califico, sin cobrar un solo centavo de salario, exhibirlo desde su hogar sacrificando tiempo y dinero, gestionar y lograr la construcción de un museo. Además sepa Ud. que la maestra es una gran autodidacta, y que es profesora titular de antropología en la Benemérita Universidad Benito Juárez de Oaxaca.
Mención especial requiere que la maestra es autora del escudo de armas de nuestra ciudad, escudo que también despertó polémica, porque otro gran ignorante reclamaba que se quitara el primer cuartel ya que en este aparece una mazorca de Maíz y Valles no es productor comercial del grano. A este pseudo-profesor también se le aclaro que uno de los trabajos que llevó acabo la Universidad de la Sorbona de Paris, resalta la hipótesis del probable origen del maíz en los valles de “Tantok”, y se respalda la hipótesis, con restos de maíces prehistóricos encontrados en algunas cuevas de nuestra región, los cuales se exhiben en nuestro museo.
Esto es un poco de lo mucho que se puede hablar sobre la obra que legó a Valles la Maestra Oralia, Sr. Presidente municipal Ud. conoció a la maestra, Seguro que visito el museo cuando se encontraba en la casa particular de la maestra, que esto que hoy cuento a los lectores de EMSA Ud. lo conoce, quizás con mayor detalle. Que le puedo contar si Ud. vivió a solo unas dos cuadras de donde se encontraba el museo, y es muy seguro que sus padres dispensaran mutuos afectos con la familia Sánchez Gutiérrez.
Sr. Presidente Municipal, Don Juan José Ortiz Azuara. ¿No cree Ud. que sería de la más elemental justicia que el próximo 25 de Julio, día del onomástico de nuestra ciudad se bautizara con el nombre de Oralia Gutiérrez de Sánchez, al libramiento Oriente? ¿No cree que en vez de ese nombre que no nos dice nada (y hasta feo es) se rinda tributo a un ser que entrego su vida al recoger nuestro legado histórico y entregárnoslo? Sr. Presidente si en Valles hemos sobredimensionado a otras personas que con muchos menos méritos que los de la maestra se les conmemora, ¿No considera deber de elemental nobleza reconocer una vida de entrega a Valles?
Don Juan José. Ud. y el cabildo que preside tienen la palabra.
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