Domingo, 08 de Febrero de 2026
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 14 de Febrero al 20 de Febrero 2014

País de pobres

País de pobres

Víctor Manuel Tovar Glz.



No me pregunten qué es la pobreza, ustedes la han visto
frente a mi casa. Miren la casa y cuenten el número
de agujeros en la pared y el techo. Vean mis utensilios y la ropa
que tengo puesta. Examínenlo todo y describan
lo que ven. Esa es la pobreza”
—Juan Procopio Antonia, del municipio de Aquismon, 1997

En México una de cada 8 personas viven en extrema pobreza, con hambre, sin comer regularmente y por consecuencia arrastrando enfermedades y fuertes cuadros de desnutrición.

Seguramente tú amigo de Emsavalles, al igual que yo y que muchos de nosotros, fuimos obligados a comer las verduras que nos servían en el plato, mientras escuchábamos la famosa frase de “hay niños en África que se mueren de hambre mientras tu tiras la comida”. Al parecer esta era la frase favorita de todas las madres ante los niños verdura-fóbicos que condicionaban incluso el tiempo de juego ante la ingesta de vegetales. Pero vale la pena que nos detengamos un momento para meditar, y ¿qué hay sobre los pobres de México?

Definiciones de pobreza y sus causas son muchas y varían en función del género, la edad y la cultura y otros factores sociales y económicos. Por ejemplo en las zonas tanto rurales como urbanas de México los varones relacionan pobreza con falta de activos materiales, mientras las mujeres la relacionan con la inseguridad alimentaria.
La desigualdad y la pobreza son fenómenos persistentes en la sociedad mexicana. Ello pone en cuestión la orientación y la eficacia de las políticas públicas, así como a nuestra organización social para incorporar a grupos demasiado numerosos de personas que viven en condiciones de pobreza a niveles de vida que les permitan desarrollarse y acceder a estándares de vida que en muchos países y regiones son comunes desde hace varias décadas.

En México, de acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la política de desarrollo social (CONEVAL), viven 49 millones de personas en condiciones de pobreza patrimonial, lo cual significa que cuentan con un ingreso mensual de 1,586 pesos en las zonas urbanas y de 1 060 pesos en las zonas rurales, lo que no les permite satisfacer sus necesidades básicas de alimentación, vestido, calzado, vivienda, salud, transporte y educación. De ese universo de personas, 19 millones son pobres alimentarios, es decir viven en la pobreza extrema, sus ingresos no les permiten satisfacer adecuadamente sus necesidades alimenticias.

Esta realidad pone en evidencia lo mucho que queda por hacer en materia social y económica, y apunta hacia la fragilidad de nuestro orden democrático el cual sin igualdad y justicia social encontrará serias dificultades para consolidarse. También debe llevar a revisar la política social, su eficiencia y su necesaria complementariedad con la política económica, porque a pesar del millonario gasto en los últimos cuatro sexenios, los resultados no permiten observar que se esté avanzando en la tarea de contar con una sociedad más justa y menos desigual.

Para nuestra vergüenza, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), nos dice que; México es el único país en la región que registró un incremento de 0.8% con respecto a 2012, informó la organización en su estudio Panorama Social de América Latina 2013.

En Venezuela la tasa cayó 5.6 puntos porcentuales, de 29.5% a 23.9%, mientras en Ecuador pasó de 35.3% a 32.2%, en Brasil de 20.9% a 18.6%, en Perú de 27.8% a 25.8%, en Argentina de 5.7% a 4.3% y en Colombia de 34.2% a 32.9% de los habitantes.

Mientras que para mayor vergüenza nuestra en países más pobres, como Costa Rica, El Salvador, Uruguay y República Dominicana los valores se mantuvieron constantes en comparación con 2011. México fue el único país donde la pobreza aumentó, pasó de 36.3% en 2011 a 37.1% en 2012. Y si a esto agregamos que en los últimos sexenios (Zedillo, Fox y calderón), el número de pobres creció en 12 millones de mexicanos, comprenderá que el problema no es de colores partidistas sino más bien de estructura de la política económica del país.

Medidas de corte asistencialista han sido la identificación de cada gobierno en turno, que, desafortunadamente, han fallado como tantos otros programas oficiales aplicados en los últimos 70 años para acabar con la pobreza. Algo inmoral e injusto está ocurriendo en México, porque no se logran reducir los índices de pobreza. Cuando los gobiernos hablan de pobreza, por lo general mienten, y en este sentido Vicente Fox Quesada hizo “un arte” de eso e incluso presionó al Inegi para que durante su gobierno disminuyeran los niveles de pobreza (solo en las estadísticas).

A Felipe Calderón, ni si quiera le interesó ese problema. Lo de él fue peor, en muy pocas ocasiones sostenía acuerdos con sus titulares de la Sedesol. En cambio a Fox le preocupaba que su Gobierno fuera a ser juzgado por la forma en que evolucionara la pobreza, y con trampas hizo que las cifras bajaran.

Un combate es una lucha contra obstáculos de toda clase, por lo que el mal llamado programa de Combate a la Pobreza, al igual que sus homólogos en el pasado, no es más que un paliativo para disminuir el impacto de los obstáculos que impiden a la población salir de la pobreza. Un verdadero combate sería aquél que ataque a la raíz del problema; una educación pública de clase mundial, un sistema de salud eficiente, la vigencia del estado de derecho y privilegiar el gasto de inversión del gobierno.

Buena parte del presupuesto para combatir la pobreza hoy día se ha gastado en publicidad, muchas veces con fines electorales como atestiguamos los mexicanos en cada elección, y otras para que los gobernantes estimulen su ego. Pero las más veces el gasto social es solo un engaño que sirve para mantener a la población sumida en la ignorancia, la insalubridad y las enfermedades, es decir la política social solo ha servido para crear más pobres.

Mientras que la riqueza de una minoría crece en forma geométrica, el ingreso de la mayoría se debilita. El desequilibrio tiene su origen en la doctrina económica que promueve la libertad absoluta de los mercados y la especulación financiera, coartando a la población su derecho absoluto a proteger y controlar sus mercados internos. Las leyes económicas del neoliberalismo ejercen una invisible tiranía virtual que fomenta el endeudamiento de las economías y distorsiona su producto interno bruto real que, a su vez, se trasmite a la población de menores recursos.
Hoy México requiere profundas reformas en sus estructuras económicas. Pero por favor no confundan con la demagogia foxista, calderoniana o peñista, me refiero a que México no es un país pobre, sino un país injusto, requerimos muchos cambios, tal vez demasiados. El primero, debe ser convertirnos en una nación inclusiva, un país de honor, justicia y merito social; en donde la consigna sea salir adelante y volar sobre el pantano de la pobreza, desarticulando aquello de que nuestra sociedad está alineada en dos bandos, los pocos que tienen mucho y los muchos que tienen nada. Porque mientras la mayoría de la población no tenga para satisfacer las mínimas necesidades, seremos simples peones en el ajedrez del planeta.

 


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