Domingo, 08 de Febrero de 2026
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Semana del 07 de Febrero al 13 de Febrero 2014

¿Cómo tener servicios de primera?

¿Cómo tener servicios de primera?

Víctor Manuel Tovar González



Muchas veces, cuando pensamos en un Impuesto, pensamos en él como una carga, algo dañino de lo cual debemos intentar librarnos como sea. En cualesquier mesa de café se opina sobre la existencia de defectos formales en la legislación, o lo injusto de esta, incluso la más importante charla gira entorno de la forma de engañar la Administración Tributaria y eludir el pago del impuesto.

Ya en alguna otra ocasión comentamos que el pago de impuestos es una obligación ciudadana, la primera y más básica manera de contribuir a la sociedad, participando en el sufrago del Estado, cuya existencia nadie pone en duda que es necesaria, aunque luego se discuta sobre la extensión de sus actividades.

Claro está que sin duda alguna el mayor disgusto del pago de los impuestos, es porque no vemos la aplicación adecuada de estos en obras que generen una mejor calidad de vida a los ciudadanos, a través de los servicios que presta el gobierno, y en su caso, también el incumplimiento del pago de impuestos a todos aquellos sectores de la economía que por una u otra razón, las autoridades no han logrado hacerlos cumplir con esta obligatoriedad.

De acuerdo a las estadísticas, una gran cantidad de la población en México desconoce el manejo de los trámites obligatorios con el fisco, y en consecuencia el debido cumplimiento del pago de los impuestos. Este problema es motivado inicialmente por la falta de cultura financiera (que generalmente no se imparte en las instituciones educativas), y por el desconocimiento de nuestras leyes, lo que origina un impacto en nuestra economía, por las multas, recargos y todos los demás conceptos que se puedan acumular, adicionales al importe original de los impuestos, que puede llegar a tener serias consecuencias.

México sufre una doble tragedia en asuntos fiscales. Por una parte recauda poco menos de 10% del PIB si quitamos los ingresos petroleros, y por otra tenemos una alta tasa de evasión fiscal: 40% de la recaudación potencial según informe de la Organización de Cooperación para el Desarrollo (OCDE). La mayor parte de lo que se recauda proviene del IVA y del ISR de personas morales y personas físicas con retenciones por salarios, ingresos por arrendamientos y actividades empresariales y por servicios profesionales. En estos rubros la tasa de evasión ha sido calculada en más de 25 por ciento. Esto equivale aproximadamente a 3% del PIB o sea más del doble de lo que se piensa recaudar con la reforma que se aprobó finales del 2013. Si a eso sumamos la evasión mediante el uso de efectivo y la que se presenta en el pago de los Impuestos Especiales (IEPS), la evasión se eleva a más de 30%.

En cada reforma o miscelánea fiscal, el gobierno en turno ha puesto el énfasis en subir las tasas de impuestos o en crear nuevos para elevar el porcentaje de recaudación. Lo cual es correcto, pero sorprende que teniendo un problema de evasión tan profundo no se haya puesto mayor atención en qué es lo que provoca que los mexicanos se resistan a cumplir con sus obligaciones fiscales y en diseñar políticas públicas que fomenten la cultura del pago.

Los mexicanos siempre tan apurados por no pagar impuestos, deberíamos mejor plantear que el gasto público sea transparente, que el gobierno cobre, sí, pero que gaste bien, que la cantidad de empleados de la administración pública en cualesquier nivel de gobierno, sea la justa, para la eficiente administración del estado. Que las nóminas oficiales no se abulten de cuates, compromisos políticos o favores de campaña, y luego no se tenga dinero para la obra pública.

Por otra parte una de las causas por la que el gobierno recauda poco, es porque recauda mal. Solo unos cuantos pagamos, el 40% aproximadamente, mientras un 60% de los mexicanos no pagan nada.

Ya hace un tiempo que sentencias como “equitativa distribución del ingreso”, “igualdad de oportunidades” o “titularización universal de los derechos económicos, sociales y culturales” pertenecen a la órbita de expresiones que conforman el discurso sobre las políticas públicas y fiscales del gobierno, sea este de cualesquier orden o color.

Pero la tan cacareada justicia tributaria no existirá mientras que Ud. amigo trabajador pague el 32% de impuestos sobre productos del trabajo, de los cuales no escapa porque el patrón le retiene el impuesto, y cuando cobra su salario ya le rebanaron los impuestos. O el micro, pequeño y mediano empresario es víctima de la persecución del Sistema de administración tributaria (SAT), Del cual los pequeños no se le escapan, pero que con los tiburones hace de la vista gorda.

El país tiene una gran casta privilegiada, a la que para pertenecer, solo se requiere que se contribuya a las campañas políticas. Por lo menos, son 30 grandes empresas en México las que no pagan impuestos entre las que destacan: Cemex, Telcel, Telmex, Grupo México, Kimberly Clark, Bimbo, Grupo Carso, Grupo Maseca, Walmart, Grupo Televisa, Palacio de Hierro y Liverpool, entre otros, estas obtuvieron ganancias por 1 billón 14 mil 983 pesos, y sin embargo pagaron impuestos por sólo 45 mil 374 pesos; es decir el equivalente a poco más del 4% de sus ventas o ganancias; cantidad muy por debajo a lo que pagó una pequeña o mediana empresa y más baja todavía de lo que pagaron los mexicanos “de a pie”, los cuales pagamos como ya lo dije en promedio el 32% de nuestros ingresos.

También puede Ud. pertenecer a un grupo de votantes corporativos, que represente un caudal de votos al servicio de algún grupo gobernante, y ya puede ser evasor legal.
Por eso tenemos los que no pagan tenencia, placas ni ningún otro impuesto, pero usan calles, carreteras y vialidades, y además exigen servicios de primera. Los que pertenecen al llamado comercio informal, que llenan las calles de tendajos y otros estorbos, bajo el falso pretexto de la indigencia, que no solo no contribuyen sino que además no permiten que los que pagan disfruten por aquello que legítimamente pagaron.

Bajo este orden de cosas. ¿Cómo quiere amigo lector? Que las calles estén pavimentadas, que tengan drenaje, que la educación pública sea de primera (no la mediocre educación actual), que en el sistema de salud existan más médicos y enfermeras, que las carreteras sean autopistas y no carrebaches.

Perdóneme amigo porque le voy a decir una barbaridad. Pero necesitamos pagar más y todos, para tener servicios de primera. Que pague más el que más gana. Pero exigir un gasto transparente y eficiente.

 


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