Domingo, 08 de Febrero de 2026
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 05 de Julio al 11 de Julio 2013

En la más oscura de nuestras noches

En la más oscura de nuestras noches

Rodolfo del Ángel del Ángel



Recuerdo una frase de esa mujer extraordinaria que se llamó Hellen Keller: "El momento más oscuro de la noche ocurre cuando el amanecer está por llegar". Cuanto me recuerdan estas palabras a aquellas otras que el sacerdote Zacarías, el padre de Juan el Bautista, expresó en su canto conocido como el Benedictus: "Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó desde lo alto la aurora, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por caminos de paz" (Lucas 1:78-79) Zacarías refiere en este texto la manera como el ministerio de Juan el Bautista, precursor y anunciador, prepararía el camino para la llegada del Mesías. Esa venida del Mesías anunciaba la aurora de un nuevo amanecer que resplandecería en medio de las tinieblas de desesperanza y muerte para el pueblo de Dios en esos tiempos particularmente difíciles de opresión y pobreza.

Muchos no reconocieron ese tiempo, hacía tanto que esperaban al Mesías y este parecía no llegar: Unos encerrados en el dolor de la miseria y la falta de fe, otros perdidos en los laberintos de una tradición religiosa formalista y justiciera. Así llegaba Jesús inadvertidamente, justo cuando nadie lo esperaba, cuando la oscuridad del sufrimiento y la desesperanza era más densa y no se advertía por parte alguna el resplandor de la salvación de Dios.

Las circunstancias que vivimos en nuestro país no son muy diferentes a las del pueblo judío en el tiempo cuando Jesús apareció. Hay un menosprecio terrible por la vida, una indiferencia de las instituciones y de los que gobiernan hacia los más débiles, pobres y marginados. Vivimos en un momento de miedo inenarrable, la muerte se pasea por las calles y ronda nuestras ciudades y carreteras ¿Alguna vez esta pesadilla va a terminar? ¿Hacia dónde podemos volvernos para encontrar seguridad y esperanza? ¿Hay todavía un nuevo amanecer para nuestra nación?

Este fin de semana que me dirigía a la ciudad de Tampico para impartir mis clases en el seminario tomé conciencia de manera dramática de los días terribles que estamos viviendo. En los suburbios de la ciudad patrulla y agentes policiacos hacían señales para que los automovilistas circuláramos con precaución, fue inevitable ver en medio de la carretera un espectáculo horrendo y estremecedor, cuerpos humanos cercenados, troncos, cabezas y extremidades separada de sus cuerpo y amontonados unos sobre otros ¡Que terrible guerra la que se libra! ¡Qué menosprecio tan extraordinario por la vida humana! Cuánta ambición y maldad, cuánta corrupción y mentira, cuanta crueldad y pecado.

Muchas son las reflexiones que surgieron en mi mente a partir de esta experiencia, particularmente medité en este tiempo de adviento y su significado para el pueblo cristiano. Nos estamos preparando para celebrar la llegada del Mesías Cristo Jesús, la expresión suprema del amor de Dios por una humanidad caída, la forma concreta como Dios ha venido a nuestro encuentro para anunciar que en su gracia y en su infinita misericordia siempre podemos esperar un nuevo amanecer.

Cristo ya ha venido, y ahora lo aguardamos en su retorno como el Rey y Salvador triunfante que él es. Hay un amanecer de esperanza que ya despuntó en el mundo y que ahora, en estos tiempos, oscuros anuncia un nuevo día también para nosotros, para nuestras familias, para nuestra nación. Él ha venido a traer salvación y en su amor infinito y abarcante nosotros estamos incluidos también. Volvamos nuestro corazón al Mesías, vivamos en la esperanza que él ha venido a traer. Como Juan el Bautista anunciémosle para que todos se preparen para recibirlo. Llamemos a nuestra nación a volverse a Cristo, será entonces que la aurora brillará en medio de nuestras tinieblas y sombras de muerte, será entonces que en la más oscuras de nuestras noches, Dios encaminará nuestros pies por caminos de paz.

 


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