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Semana del 05 de Abril al 11 de Abril 2013

Réquiem por el PRI

Réquiem por el PRI

Víctor Manuel Tovar González



Bajo el régimen de Porfirio Díaz (1877-1911) México había logrado altas tasas de crecimiento económico, pero ello a costa de un inequitativo reparto de la riqueza y de una creciente dependencia hacia el exterior.

La caída de Díaz fue originada por un enfrentamiento armado, la Revolución Mexicana, lucha que dieron los mexicanos con el objetivo de acabar con las inequidades sociales, que culminó con la promulgación de la Constitución de 1917, la más avanzada en su tiempo, pues fue la primera del mundo en incorporar disposiciones de contenido social.

Durante todo el siglo XIX, nos pasamos buscando un proyecto viable de nación, México no tenía un camino hecho para cumplir con su destino democrático. Había que diseñar las instituciones que le dieran sustento; transitar, paso a paso, sobre vías propias y adecuadas a nuestras condiciones, e imaginar los nuevos derroteros después de cada conquista.

El primero de diciembre de 1928 se firmó el Manifiesto del Comité Organizador del Partido Nacional Revolucionario (PNR), mediante el cual el General Plutarco Elías Calles invitaba a "todos los partidos, agrupaciones y organizaciones políticas de la República, de credo y tendencia revolucionaria, es decir mexicanos que creyeran; en la educación laica, gratuita y obligatoria, en los derechos de los trabajadores, en la propiedad soberana de la nación sobre sus recursos y en la emancipación campesina, para unirse y formar el Partido Nacional Revolucionario".

El 4 de marzo de 1929 se fundó el PNR en como un partido de partidos, profundamente nacionalista y comprometido con las tesis de la revolución mexicana, de convocatoria amplia, institución donde convergen fuerzas políticas afines pero distintas.

El PNR sería la institución más poderosa para la competencia política; fue entonces el lugar para diseñar los primeros acuerdos y prácticas en la lucha por el poder público; el medio que llevó a la realización de relevos de gobiernos por medio de elecciones y en condiciones de estabilidad.

El amplio acuerdo hizo que el PNR surgiera con un gran predominio, porque en él convergieron los líderes y organizaciones más importantes del país, pero nunca propuso el totalitarismo a través de un Estado que negara la participación de otras fuerzas políticas, eso sucedió después cuando embriagados de poder se negaban a dejarlo.

El 30 de marzo de 1938, el Presidente Lázaro Cárdenas lanzó la declaración formal de la Asamblea Nacional Constitutiva del Partido de la Revolución Mexicana (PRM) que sustituiría al PNR.

De manera incipiente tuvo lugar un sistema de partidos, junto con el gran dominio del Partido de la Revolución Mexicana -en que se transformó el PNR-, ya que a partir de 1939 surgieron una serie de partidos con ideologías y principios diametralmente opuestos al cambio y a la transformación de la sociedad, partidos de derecha como el PAN francamente clericales y apoyados por la jerarquía católica, caracterizados por su oposición ideológica a los postulados de la Revolución. Enemigos jurados de la educación gratuita y laica, y nostálgicos de sus privilegios en la época porfirista

El 18 de enero de 1946 tuvo lugar la Segunda Gran Convención del Partido de la Revolución Mexicana, que dio lugar a su transformación como Partido Revolucionario Institucional, designándose como primer presidente del Comité Central Ejecutivo a Rafael Pascasio Gamboa.

La estabilidad de entonces iba de la mano con el predominio del PRI (que había sustituido al PRM); lo uno sin lo otro resulta difícil de imaginar, pero más que ello -en sí mismo no poco- la contribución del Partido estuvo en mirar siempre hacia una mejor democracia, aun cuando esa posición conduciría a elevar las exigencias que él mismo enfrentaba para la preservación y conquista de los espacios de poder público.

Con el PRI en el gobierno y por su compromiso con el destino democrático del país, fue posible superar las tentaciones hacia los autoritarismos de izquierda y de derecha, que aparecieron en el entorno de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Fría. Con el PRI se realizaría una transformación de gran profundidad, al dejar atrás la tradición de los gobiernos presididos por militares, para arribar a los de carácter civil, en un proceso sin fracturas ni enfrentamientos.

En lo sucesivo, los gobiernos emanados de la Revolución derivaron su legitimidad en el consenso de las distintas fuerzas políticas y en la continuidad de los programas de gobierno, sustentados en principios tales como el desarrollo económico; la justicia social; la reforma agraria; la protección de los derechos de los trabajadores; la educación gratuita y laica para todos; la disciplina de las fuerzas armadas al poder civil; el continuo ensanchamiento de las libertades políticas y, entre otras, la afirmación de la independencia de la nación frente al exterior.
La ideología del PRI, en su refundación, al igual que sus ancestros el PNR y el PRM se basaba (que conste que hablo en pasado) en buscar a través de la libertad, la democracia, la justicia social y la tolerancia, el México en el cual cada mexicano se sienta o pueda reconocerse como parte de la Nación tanto por origen y memoria, como también por el acceso a las oportunidades que hacen la diferencia entre la postergación sin esperanza y el derecho primordial a un destino humano con plenitud.

La posición del PRI es a favor de la política, del Estado democrático como expresión más alta de la civilización para ordenar nuestra convivencia en un marco de diversidad, libertades y respeto. Constituyó una fuerza política e histórica, cuya identidad la conformo la lucha perseverante y siempre inacabada a favor de la democracia y de la justicia social, que es el lema del partido, aunque hoy solo sea letra muerta.

En su pasada XXI asamblea nacional el PRI dio un giro de 180 grados en su postura sobre el nacionalismo revolucionario y defensa de las clases populares, en lo concerniente al IVA en alimentos y medicinas, así como la participación del capital privado en el sector petrolero, luego de que quitó de sus estatutos los "candados" que mantenían estos temas como tabú (en materia de impuestos, el cambio consistió en la eliminación de la frase "El PRI defiende la economía popular y no aceptará la aplicación del IVA en alimentos y medicinas", que se encontraba en el numeral 154 de su Programa de Acción desde hace 18 años).

Con los cambios en sus documentos básicos, los gobernantes y legisladores priistas tienen luz verde para proponer o discutir estos temas sin impedimento estatutario, que fue uno de los argumentos que durante los años de gobiernos del PAN usaron para oponerse a estas iniciativas desde la oposición.

De esta forma, el PRI hace gala no sólo de su malabarismo ideológico, sino de su voracidad por terminar de imponer las "reformas estructurales", que solo beneficiarán a los miembros distinguidos del PRI, sin importarle sus propios principios como partido. "La ideología no es dogma, eso es de religiones" decía Camacho Quiroz, líder del partido, dando cuenta del cinismo con que la alta cúpula del PRI pretende socavar el legado de Lázaro Cárdenas y otros fundadores nacionalistas que, por cierto, lograron los más altos índices de crecimiento y desarrollo que el país ha tenido en la historia.

En esta XXI asamblea nacional, el PRI nacionalista y revolucionario, fue enterrado, y los oligarcas parieron un nuevo PRI. En esta Asamblea de marras, el PRI definió el rumbo que habrá de seguir en el futuro. Se confirmó que llegó nuevamente al poder para apuntalar los intereses del 16% de la población que detenta más del 80 por ciento de la riqueza del país, sin importar que la pobreza del grueso de la población se habrá de magnificar, con las terribles consecuencias que derivarán de tan insensata y absurda estrategia política. Esto lo saben sus dirigentes reales, lo sabe la oligarquía, pero no les preocupan los riesgos que se habrán de desprender de una mayor injusticia social. Al fin que, suponen, seguirá siendo viable la táctica de ofrecer mendrugos a la población mayoritaria.

Hoy el PRI celebra la muerte de sus antiguas tesis y principios y el abraso de la declaración de principios las cuales ningún panista haría el asco. Murió La ideología nacionalista, nació el PRI-AN.

 


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