Domingo, 08 de Febrero de 2026
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Semana del 28 de Diciembre al 03 de Enero 2013

El desastroso estado del campo

El desastroso estado del campo

Víctor Manuel Tovar González



"El comercio aumenta la riqueza y gloria de una nación, pero su verdadera fuerza debe ser buscada en el cultivo de la tierra", François Quesnay


México tendrá que cambiar drásticamente su política alimentaria, en los momentos actuales o de lo contrario se verá obligado a adquirir el 80% de los granos y comida, para poder darle de comer a la creciente población. O genera las políticas para detonar la producción en el sector rural y hacer frente a los retos del entorno nacional, o bien va rumbo a una crisis alimentaria y de seguridad nacional.

En el sector agroalimentario mexicano se está a punto de detonar un conflicto social porque las políticas públicas aplicadas a este ramo sólo han beneficiado a los grandes productores y a empresas transnacionales, que encontraron en nuestro mercado un jugoso negocio.

Los sexenios de Salinas, Zedillo, de Vicente Fox y Calderón dejan al campo mexicano en una fase de estancamiento de la producción y pobreza extrema de los pequeños productores, con las lamentables consecuencias de emigración, sobreexplotación de los recursos naturales e insuficiencia alimentaria para los más de 116 millones de habitantes aproximadamente del territorio nacional.

El campo mexicano se encuentra en una situación no solo de estancamiento, sino de franco retroceso ya que al inverso de la industria no ha tenido el auge que se prometió a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN). Y es que lejos de cumplir con las ofertas de desarrollo y bienestar que se ofrecieron para el campo desde 1994, se han desperdiciado los medios para producir alimentos y abastecer a la población. En el campo no contamos con dos recursos fundamentales: la fuerza de trabajo porque está emigrando a Estados Unidos, y los recursos naturales sobreexplotado que desgraciadamente se están entregando bajo pretexto de desarrollo tecnológico y apertura mundial.

Desde esa perspectiva, el sector agroalimentario del país está llegando a una fase de crisis que puede detonar. Existen millones de campesinos que no tienen condiciones para producir, estas son de carácter financiero y de apoyo de extencionismo agropecuario.

E aquí algunos datos que ilustran el fracaso de los gobiernos últimos en materia agropecuaria: los resultados del Conteo de Población y Vivienda que llevó a cabo el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) arrojaron proyecciones que en el 2012 la población de nuestro país es de 116 millones 923 mil 388 personas. Pero se estima que emigraron en busca de nuevas oportunidades de trabajo 400 mil mexicanos por año; es decir, aproximadamente 2.4 millones de habitantes.

Uno de los problemas por los que atraviesa la mayoría pequeños y medianos productores agropecuarios es que el mercado nacional e internacional exige normas de calidad, competitividad e inversión en el sector, elementos con los que no cuentan nuestros campesinos, el enfoque con que el gobierno ha visto al campo es muy simplista. Se ha dicho que a partir del crecimiento de aquellos campesinos que sean capaces de ser productivos y competitivos va a haber un impulso general para todo el sector. No comprenden que la producción de alimentos en México es muy compleja. Hay una gran diversidad de productores y cada uno está jugando un papel diferente en la economía, los encargados de realizar las políticas del sector se limitan a estudiar sólo el "equilibrio macroeconómico" que se ha logrado; sin embargo, es un equilibrio endeble que no se va a poder sostener a largo plazo porque no se han tomado las medidas necesarias, como invertir para desarrollar el mercado interno.

Se analiza el sector agropecuario únicamente desde la perspectiva de su participación en el Producto Interno Bruto (PIB) -que según el último informe de gobierno del presidente Calderón alcanzó tan sólo el 4 por ciento, es decir el campo mexicano solo aporta a la riqueza nacional 4 de cada 100 pesos que generamos los mexicanos.

El campo de los años 50 y 60 significó la palanca del desarrollo, pero desde ese periodo lo único que ha ocurrido en el sector agropecuario es que se le han extraído riquezas incalculables que lo han llevado al agotamiento y al deterioro. Todo aquello que se extrae no se recupera, no se fortalece, no hay un programa de enriquecimiento de los suelos, cuando las autoridades saben que la mayor parte de los suelos son áridos, y que el 62% de los suelos están degradados y que aquellos que reciben irrigación están muy contaminados por el uso excesivo de agroquímicos. Otro obstáculo es la competencia externa, ya que no se cuenta con condiciones para enfrentarla. No estamos destinando recursos ni apoyos directos a la producción, tampoco a la infraestructura, carreteras, caminos que son muy deficientes en este país, lo que impide ser competitivos en el mercado internacional.

Los productores mexicanos también se enfrentan a la introducción de las mercancías de nuestros socios comerciales a territorio nacional. Tenemos cifras negativas en el reglón de crecimiento agrícola. La baja producción en granos básicos, como arroz, trigo, frijol y oleaginosas, indican que dependemos cada vez más de las importaciones. El reporte: El TLCAN del 2012, del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, señala que el volumen de las exportaciones de maíz de aquel país a México creció de 5 millones de toneladas en 1993 hasta 10.5 millones de toneladas en el último año.

Antes de que entrara en vigor el TLCAN, las exportaciones agrícolas de Estados Unidos a México pasaron de 3 mil 476 millones de dólares, entre 1991 y 1993, a 13 mil 516 millones de dólares en el último mes del año pasado; es decir se incrementó en más del 300 por ciento, dice el informe estadounidense.

En el sexto informe de gobierno de Calderón se dio cuenta de la asignación de Cupos de Importación de los Principales Productos Agropecuarios, que fue de 3 mil 462 millones de toneladas de maíz amarillo, el frijol ascendió a 71 mil 288 toneladas y la leche en polvo con 115 mil 248 toneladas. Esta situación, indica que las importaciones han provocado desempleo en el medio rural y desestabilización en las cadenas alimentarias.

Los cuatro grandes problemas que acechan al Campo mexicano y con los cuales deberá lidiar el Sr. Presidente Lic. Enrique Peña Nieto son; la seguridad alimentaria, la energía renovable, la preservación del agua y la reutilización de desechos del campo. La seguridad alimenticia global es el primer reto que se debe enfrentar, por lo que el aumento en la producción de cereales será absolutamente necesario en los próximos años, y debe plantearse la manera de reducir las importaciones de maíz para ser menos dependientes de las crisis internacionales.

En un segundo tiempo, la disponibilidad de energía renovable se hará más y más necesaria, a medida que se agoten los combustibles fósiles o aumenten tanto los precios del petróleo y del gas que se vuelva contraproducente emplearlos en el campo. Es clara también la necesidad de encontrar mecanismos para preservar el agua y reabastecer los pozos y cuencas existentes en el país, como tercer reto prioritario para el gobierno mexicano en materia agrícola. Por último, se debe considerar la posibilidad de reutilizar los desechos y residuos del campo, para emplearlos como fuente de nutrientes o como composta en el mismo ciclo de cosecha, para disminuir la cantidad de gases de efecto invernadero a la atmosfera.

Urge que el gobierno se concientice de invertir en tecnología de escala neutra, que sea utilizable tanto por las pequeñas y medianas, como por las grandes empresas agrícolas, a un precio abordable para todas. Desgraciadamente ya no hay tiempo, o trabajamos en una reforma rural de gran calado, que nos devuelva nuestra soberanía agroalimentaria, o los altos precios internacionales de los granos condenaran a la pobreza extrema a más compatriotas.

Sr. Presidente Lic. Enrique Peña Nieto la pelota está en su campo.

A todos los lectores de Emsavalles les deseo un feliz año 2013.

 


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