Perla Irineo Hernández
El nuevo PRI, ese es el lema que Humberto Moreira vende en todos los espacios de comunicación del país que encuentra, sin embargo parece que los priístas vallenses no escucharon el llamado de la unidad y demostraron que el Viejo Sistema del partido, se niega a morir.
Lo que se esperaba que sería una fiesta de convivencia para la nueva era del PRI en Ciudad Valles acabó en gritos y sombrerazos, arañones y disculpas tardías de parte de Fernando Pérez Espinoza, presidente del tricolor en el Estado a los agredidos que pretendían boicotear.
No podían faltar los autobuses y camionetas repletas de militantes de hueso colorado, lo que antes se les conocía como acarreados, ahora se les llama “facilitación de transporte”.
El escenario del evento, el salón Rodeva fue adornado con sus mejores galas… pero como en toda fiesta siempre hay un inconforme y en este caso la responsabilidad recayó sobre Matilde Hernández y compañía.
A la vieja usanza del sistema político perfeccionado por décadas de aplicación, el escenario se dividió en dos, la elite, es decir los personajes políticos como Eligio Quintanilla, Juan José Ortíz Azuara, Tito Rodríguez, Delia Guerrero, Nazario Pineda, Rebeca Guevara, Jesús González, Antonio Torres todos en primera fila, y atrás de ellos como siempre las bases, o lo que es lo mismo, la militancia, el populacho, esperando las indicaciones del nuevo líder de la vieja guardia el profesor Tirso Pozos para tomar por asalto al pueblo de Ciudad Valles y ganar las elecciones.
Pero nadie contaba con la astucia de Matilde y los hermanos Ballesteros y una presurosa Silvia Edith Márquez quienes apoyados por seguidores del Frente Juvenil Revolucionario, la Organización Nacional de Mujeres Priístas, la Confederación de Organizaciones Populares...todos menos la CTM se pertrecharon en la puerta y bajo la consigna “No dejen entrar la Calolo” y esperaron y esperaron y ... esperaron.
Primer round: y como artista de cine famoso y sigiloso como el Agente 007, llegó Fernando Pérez quien, queriéndose clamuflear entre la gente intento colarse al evento, pero de la muchedumbre se escucho “ahí va el Calolo” y cual marabunta, los priístas corrieron a rodear al líder estatal y comenzó la revuelta.
Jalones, empujones, una reportera cayó entre la gente y se le rompieron los lentes de marca, otra más parecía bolo de boliche, las mujeres gritaban, Matilde también, el Calolo intentaba poner paz y varios prisitas como Juan de Dios, los hermanos Ballesteros y David Ruiz empujaban al grupo para que no pasaran y así transcurrieron los minutos.
Segundo round: Calolo intenta dialogar con Matilde y le propone un dialogo pero el reclamo y descontento de Matilde prevalece “Tirso no respeto un acuerdo, Tirso no nos incluyó en el CDM, no hay respuesta de la impugnación”.
-Calma -decía Calolo- debe prevalecer la unidad en el PRI hay lugar para todo, no hay fractura no pasa nada negaba al ser cuestionado por los medios de comunicación.
Y de repente de la muchedumbre enardecida emergió una voz aguardentosa “Fernando, Fernando, Calolo, Calolo... que salga Tirso, que salga...”
En tanto en el interior del salón, la paz y la unidad flotaba en el ambiente al grado que Fernando González Castañeda, secretario técnico del Consejo Político Municipal del tricolor le cedió el uso de la voz a Delia Guerrero, diputada federal por el 4to distrito para que le tomara la protesta a un Tirso confiado y sabedor de su triunfo.
Tercer y ultimo round: Calolo se acerca más a la puerta del Rodeva, pero nuevamente es interceptado, pero ahora por un mujer que le reclama la presencia de militantes de la Huasteca Sur en un acto meramente vallense y surge otra voz femenina e indignada “Calolo, allá adentro están los traidores, allá esta Eligio y tu los recibes con los brazos abierto, ¿qué pasa contigo? Fuera los traidores” otros más decían “Saquen a Tirso, saquen al viejito, sáquenlo, fuera, fuera” y entre tanto grito y sombrerazo surgió la figura de Verónica Oceguera, organizadora del evento quien pedía encarecidamente al Calolo que entrara al recinto para comenzar la ceremonia de toma de protesta y de nada valieron sus ruegos, al Calolo se lo llevaron los matildistas y nadie supo nada de él hasta el día siguiente.
En tanto Tirso Pozos, el protagonista opacado afirmaba a los cuatro vientos “en el nuevo PRI caben todos... compañeros la unidad debe prevalecer...” pero después en entrevista afirmó: “No cederé a los caprichos de nadie, Matilde es un mal perdedor, no le tengo que dar nada, porque el nunca retiró la impugnación, no hay fractura en el PRI”.
Y así se planteó el escenario del nuevo PRI que se niega a aceptar el cambio, pues del viejo sistema sólo eliminaron el zacahuil de los demás, todo sigue igual.
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