Sábado, 18 de Enero de 2020
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Opinión

Silvio Rodríguez su música permite hacernos sentir una rebeldía en el corazón

Por Gustavo I. Robledo Guillén

“Cada tiempo tiene su lengua, su sonido, su trova, porque cada tiempo tiene su fisionomía propia”

Como previamente habíamos comentado, los corridos revolucionarios tenían su origen en el relato de los hombres que sabían escribir y plasmar las vivencias de diversos personajes. Esto tiene su origen en los juglares, pero a final de cuentas en la época medieval quienes plasman las aventuras y odiseas de los caballeros son los famosos trovadores. Actualmente, la figura artística musical del trovador tiene una relevancia social, musical, vitalicia y tiene el mismo origen, el plasmar de manera sencilla, sensible, frágil y con un mensaje profundo y letras hermosas y fáciles de entender.

Como un ejemplo de los grandes trovadores tenemos a Silvio Rodríguez, Ricardo Arjona, Pablo Milanés, Joan Manuel Serrat, Bob Dylan. Entre estos artistas se distingue que su principal característica es que sus tendencias políticas están un poco más inclinadas a la “izquierda”, a la defensa de la sociedad, de los derechos civiles, a la lucha contra el poder establecido.

Silvio Rodríguez nace en el año de 1946; pero como muchos cubanos, dicen que su segundo nacimiento fue el 1 de enero de 1959, fecha emblemática que cambia la historia de la humanidad entera, no sólo en la Cuba de Fulgencio Batista para darle la bienvenida a Fidel Castro. No se puede entender la trayectoria de Silvio Rodríguez sin mencionar a este ex presidente cubano.

En esa vorágine de 1959, cuando Silvio Rodríguez tenía ya 13 años, se enrola a las milicias cubanas revolucionarias que estaban combatiendo en las costas norte de Cuba, cuando los ataques a Bahía de Cochinos, Playa Girón, en las pretensiones de invasión de Estados Unidos, para derrocar a Fidel Castro, y llega ese punto de inflexión, donde hay que entender el contexto histórico para comprender el espíritu musical de un joven revolucionario.

Dice Silvio Rodríguez que llegaban momentos de tranquilidad en combate que se aburría tanto que agarró una guitarra, ya tenía ciertas tendencias artísticas porque era pintor, y desde entonces no la ha soltado. Toma su guitarra y comienza a relatar, a escribir el escenario de la Revolución Cubana y que incluso hasta la muerte de Fidel Castro, Silvio Rodríguez llora su muerte y lo reconoce como “el hombre más extraordinario de la humanidad”. Silvio Rodríguez comenta “yo me levantaba con los danzones en la Cuba de aquellos años me bañaba y barría con boleros, cocinaba con sones, pero me dormía con las canciones de la trova”. En él influyó Pablo Milanés y los violinistas de la Orquesta sinfónica de Cuba, al mismo tiempo escuchaba a The Beatles, raro porque una persona que lucha en contra del imperialismo “yanqui, pero también con Beethoven y Vivaldi.

Era esa combinación de su rebeldía musical y el clasicismo lo que le permitiera recoger las virtudes más grandes de un músico y las letras de Silvio Rodríguez al escucharla se nota esa magia poética y esa sensibilidad musical que le permite hacernos sentir una rebeldía en el corazón, eso es parte de su viveza musical.

“Abordar los problemas sociales y filosóficos es una característica que tengo en mi letra, esto sólo se consigue con las canciones anteriores, escribo una y la siguiente tiene el espíritu de la anterior, en la canción romántica ha habido cambios, a veces se reflejan relaciones más justas respecto a la mujer que no sólo es admirada por su belleza, sino también por su integridad revolucionaria”, comenta Silvio Rodríguez. Una vez más la palabra “revolucionaria” en la descripción de la obra de Silvio Rodríguez, siempre la revolución, el cambio, el movimiento y dice “las diferencias consisten en que cada tiempo tiene su sonido” esto nos dice que en la Cuba del 31 de diciembre de 1959 para atrás eran las grandes orquestas en El Tropicana, el glamour de la Cuba que era asolada todos los fines de semana por los grandes capos de la mafia y los grandes vestidos, los grandes trajes, todos los que acudían a La Habana de aquellos años posteriormente es la música que el régimen permite y Silvio Rodríguez es uno de ellos.


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