Las asambleas continúan, las plazas siguen abiertas y el debate está lejos de concluir.
La política internacional, que durante años pareció un asunto lejano para la vida cotidiana de los mexicanos, ha vuelto a irrumpir con fuerza en el debate público. Los acontecimientos recientes en Venezuela, sumados a declaraciones de líderes internacionales que minimizan la autonomía de los Estados latinoamericanos, han encendido alertas en amplios sectores sociales. En este contexto, la defensa de la soberanía nacional deja de ser una consigna abstracta para convertirse en una preocupación concreta, urgente y profundamente ligada a la historia de México.
En distintas regiones del país comenzaron a realizarse asambleas públicas convocadas por el partido Morena, con un objetivo que rebasa las coyunturas electorales: reflexionar colectivamente sobre el derecho de los pueblos a decidir su propio destino. Más de 300 encuentros se desarrollan de manera simultánea en los distritos electorales del país, como una respuesta organizada frente a lo que se percibe como una normalización peligrosa del intervencionismo en América Latina.
LA IDENTIDAD NACIONAL COMO MEMORIA VIVA
Desde plazas públicas y espacios comunitarios, el mensaje ha sido reiterativo: la soberanía no es un concepto lejano ni una palabra reservada para los libros de historia. "La soberanía es el derecho de nuestro pueblo a decidir nuestro propio destino", se ha dicho con claridad, apelando no solo a la razón política, sino a la memoria colectiva de un país que ha sufrido invasiones, saqueos y presiones externas a lo largo de su historia.
El señalamiento es contundente. Las intervenciones extranjeras, bajo distintos pretextos, no han traído democracia ni bienestar a los pueblos donde se han ejecutado. "El intervencionismo nunca ha traído democracia, nunca ha traído paz ni bienestar, solamente ha dejado muerte, saqueo y sometimiento", se afirmó, subrayando una experiencia histórica compartida por varias naciones latinoamericanas. La referencia a Venezuela no se plantea como defensa de una persona o de un gobierno específico, sino como advertencia de un patrón que podría repetirse en cualquier país que posea recursos estratégicos.
LA DOCTRINA ESTRADA Y LA POSTURA DE MÉXICO
En el centro del posicionamiento aparece la política exterior mexicana y sus principios históricos. La no intervención, la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de los conflictos vuelven a ocupar un lugar central en el discurso público. El respaldo a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, se expresa como apoyo a una política exterior "digna y responsable", basada en principios que han dado identidad a la diplomacia mexicana durante décadas.
La referencia a la Doctrina Estrada no es casual. En tiempos donde las presiones internacionales se intensifican, reivindicar estos principios se convierte en una forma de resistencia política. "Sí podemos platicar, sí podemos coordinarnos, pero nunca someternos", se enfatizó, marcando una línea clara entre el diálogo internacional y la subordinación.
ORGANIZACIÓN POPULAR FRENTE A LA AMENAZA
Más allá del discurso institucional, el llamado central es a la organización social. La defensa de la soberanía no puede quedarse en declaraciones oficiales ni en comunicados políticos. Se plantea como una tarea colectiva que debe construirse desde las comunidades, los barrios, los ejidos, los centros de trabajo y de estudio. Informarse, dialogar y participar son presentados como actos políticos fundamentales en un contexto de creciente tensión global.
La advertencia es directa: si la sociedad permanece indiferente, otros decidirán por ella. Se recordó una frase atribuida al expresidente Donald Trump, quien habría dicho que "no gobierna México" la presidenta, minimizando la autoridad del Estado mexicano. Ante ello, la respuesta planteada es la dignidad nacional y la unidad popular como barrera frente a cualquier intento de injerencia.
LAS MUJERES Y LA CONCIENCIA SOCIAL
En este contexto, también se destaca el papel de las mujeres como fuerza moral y conciencia crítica de la sociedad. La idea de que "México no se defiende entregándonos, se defiende con dignidad" resuena como un mensaje dirigido especialmente a una ciudadanía que observa con atención el liderazgo femenino en el país. La participación de las mujeres en la vida pública se presenta como un factor clave para sostener una postura ética frente a los desafíos internacionales.
UN MENSAJE QUE CIERRA CON HISTORIA
El posicionamiento culmina con una de las frases más emblemáticas del pensamiento político mexicano: "Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz" (sic). No es solo una cita histórica, sino una declaración de principios que resume la postura frente al mundo. En un escenario internacional marcado por la fuerza y la imposición, México busca reafirmar su vocación pacífica sin renunciar a la defensa de su soberanía.
Lo que queda claro es que la soberanía ha dejado de ser un tema abstracto para convertirse en una causa que convoca, moviliza y redefine el papel de la ciudadanía frente a un mundo cada vez más incierto.
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