Valles figuró a nivel nacional, pues el Alcalde disfrutaba del Caribe mexicano en un evento de prominente empresario, mientras que buena parte de su municipio estaba en llamas.
Juan José Ortiz Azuara, ahora bien conocido a nivel nacional como el “Presidente viajero”, desde los primeros días marcó la directriz de su gobierno, que era la de estar lo menos posible en la Presidencia Municipal y delegar las responsabilidades de primera autoridad al secretario del Ayuntamiento, Gilberto Almendárez Marín, que dicho sea de paso es quien ha dado la cara.
Como mera ilustración del desdén de Juanjo hacia su pueblo, y sin temor a equivocación, es de los jefes de la Comuna que menos ha asistido a los actos cívicos de los lunes y a eventos oficiales, llámense conmemoraciones históricas o sesiones de consejos, bueno poco le falta para no asistir a las sesiones de Cabildo y para pedirle al Secretario que sea él quien rinda el Informe de Gobierno.
Pero el colmo de la desfachatez la tuvo entre el 22 y 24 de marzo de 2013, cuando varios incendios se registraron en Ciudad Valles, consumiendo viviendas, vehículos, ganado, vegetación y cultivos, pero él no se encontraba en la localidad, pues andaba prácticamente de vacaciones, quizás tirado en un camastro, disfrutando del Caribe mexicano, a donde había sido invitado a la boda de un familiar de un prominente empresario de esta región.
Fue enterado de la situación, obviamente por Gilberto Almendárez, pero se le ocurrió inventar que como era puente vacacional y se encontraba en Cancún, le resultaba difícil encontrar un vuelo para llegar a la ciudad, así que, como siempre, le pidió a su Secretario que se hiciera cargo.
Quien se enteró también de la irresponsabilidad del “Presidente viajero”, fue el gobernador del Estado, Fernando Toranzo Fernández, quien ante la gravedad de los hechos y la ausencia de autoridad en Valles, tomó la decisión de venir inmediatamente a Valles y encabezar de manera personal las tareas de supervisión de las acciones para combatir y controlar los siniestros, además de apoyar a las familias afectadas.
En ese entonces, la conducta reprobable de Juan José Ortiz motivó un llamado de atención del Congreso del Estado, que le pedía una explicación de su actitud, así como el reproche de la dirigencia del instituto que lo llevó al poder, el PRI, representado por Fernando Pérez Espinosa, y del PVEM que fue en alianza con él, a través del diputado Alfonso Díaz de León Guillén. Como era de esperarse, días después ambos fueron objeto de señalamientos producto de los berrinches infantiles del Munícipe.
Pero quien esperaba una explicación convincente de Juan José sobre su actitud, se vio defraudado, pues lejos estaba de ocurrir eso, ya que su soberbia le impediría siquiera ofrecer una disculpa.
En su pose de “no me merecen”, el Alcalde vallense se limitó a justificarse con la frase: “Si lo seres humanos pudiéramos planear las emergencias, podríamos estar al pendiente cuando ocurran los desastres”. No es broma, sí lo dijo.
Pero si creían que ya habían visto el límite del descaro del “Presidente viajero”, estaban equivocados, pues el 29 de marzo tuvo la ocurrencia de advertir que los funcionarios que no estuvieron durante la contingencia serían llamados a una reunión, en la que debería explicar qué sucedió y en la que mínimo habría un jalón de orejas. Entonces vino el chacoteo, en referencia a que ya se lo imaginaban a él jalándoselas, y en tono más serio otros puntualizaban que no tenía la calidad moral para hacer eso, pues fue quien puso el ejemplo, fue el primero en no estar cuando se le necesitaba.
Quienes gustan de hurgar en el pasado, deben recordar que en su primera administración, Juan José Ortiz presentó lo que él denominó “Decálogo del funcionario”, en el que plasmaban la forma en la que debían conducirse los servidores públicos que lo acompañaría en su periodo, pero es evidente que a él fue el primero que se le olvidó.
Así, se ha cumplido un año de que Juan José Ortiz Azuara al menos cumplió uno de sus compromisos de campaña, que fue el de proyectar a Ciudad Valles a nivel nacional, lastimosamente para nosotros, el pueblo, no fue por algo bueno, sino por su irresponsabilidad e indiferencia.
Esta es la esencia del Gobierno en Movimiento, eslogan que hace honor a su nombre, pues siempre anda de un lugar a otro y nunca está aquí gobernando. Y si el jefe pone la muestra, los subordinados siguen el ejemplo.
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